• Caracas (Venezuela)

Alicia Freilich

Al instante

Preguntas para el generalato chavista

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¿Por qué tanto miedo y le transmiten el pánico a su portavoz en el palacio presidencial solo por una caricatura colombiana que refleja la evidente ruina económica de Venezuela y no les tembló el pulso cuando su líder volteó hacia el lado contrario la cabeza del caballo blanco del Escudo Nacional antes en posición siempre hacia adelante, ahora torcido para atrás?

¿Ni frente a la violación de la Bandera patria con sus siete estrellas que desde hace doscientos años representan las provincias originales del país independiente y, otra vez, su comandante Hugo Chávez agregó una, personal, su mismísimo Yo, ese brillante lucero imprescindible que faltaba para iluminar el entorno y el mundo, y ustedes, además, cantan sin sonrojo el Himno Nacional con las estrofas del bandolerismo zamorano?

¿Por qué ni uno de los mil y tantos de su cúpula repleta de medallas ganadas en sus heroicas batallas antidisidentes contra la población desarmada ha castigado a la tropa criolla y caribeña que comercia drogas y armamento bélico en la frontera colombo-venezolana, en forma directa o mirando, como el caballo retorcido, hacia el lado opuesto?

¿Y, al revés, protegiendo su permanencia frente a especializados organismos internacionales que los detectan con pruebas contundentes?

¿No sienten ni una migajita de vergüenza cuando sus componentes desfilan en las tradicionales fechas patrias y las inventadas por su dadivoso régimen con lujosas armas bélicas, pancartas, gritos, divisas, discursos y símbolos equiparando a Simón Bolívar con su inmortal jefe supremo y hasta le dan supremacía sobre el Libertador, desde obvios y manipulados efectos auditivos y visuales?

¿Y tampoco una ñinguita de escrúpulo desde sus evidentes sobrealimentados cuerpos en esos circos, ante el obligado público aplaudidor que a diario carece de alimentos y sueldos básicos para sobrevivir?

¿Saben que tamaños delitos no prescriben y tampoco las fechorías de sus infantes ex niños de la calle, ahora venerobokops, contra su propio pueblo que callejea sus reclamos amparado por legítimas normas constitucionales?

¿Cuánto ganan y le cuesta al país ese su respeto a su patria, a su honor y a su servicio?

¿Acaso entienden la diferencia entre bolivariano y bolivarista, entre autoridad moral y bestialismo físico?

La continua, cobarde brutalidad contra Leopoldo López y ahora Antonio Ledezma, las más recientes de su larga lista de infamias, dan respuesta.