• Caracas (Venezuela)

Alicia Freilich

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Alicia Freilich

Literatura de los allaquí venezolanos (I)

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El globo terráqueo ha sido y es de migrantes por hambre, guerra, epidemias, persecución de minorías y disidentes, factores juntos o separados.

En los tres lustros recientes, por vez primera, más de un millón de venezolanos dejó su país de inmigrantes debido a distintos cambios  del entorno y una experiencia común: expulsados con pasaporte patrio por un clan partidista discriminador que ilegalmente lo vuelve extranjero en su propio suelo. Revolución totalitaria, autoritarismo siglo XXI, neo-dictadura militarista, póngale usted la etiqueta. El resultado es idéntico y puede resumirse en la frase Pasaje de ida, título certero del interesante libro publicado por Alfa Editores (Caracas, 2013.)

Silda Cordoliani, destacada narradora venezolana en los relatos de Babiloni, La mujer por la ventana y En lugar del corazón, es también una editora de aguda visión para detectar temas de actualidad vital. Esta vez decidió convocar a quince ciudadanos dispersos pero muy unidos por su condición de creadores nacionales residenciados en el exterior: Gustavo Guerrero, Miguel Gómez, J. C. Méndez Guédez, Camilo Pino, Juan Carlos Chirinos, Armando Luigi Castañeda, Dinapiera Di Donato, Doménico Chiappe, Lilliana Lara, Verónica Jaffé, Corina Michelena, Gustavo Valle, Gregory Zambrano, Israel Centeno y Blanca Strepponi. Son figuras del intelecto artístico local ya proyectadas en el ámbito local y foráneo que asumen con valiente pero melancólico rigor ese nuevo papel de musiú internacional cada uno en su particular manera expresiva que va desde la melancolía extrema, el severo análisis sociopolítico al humor bilioso, punzante o juguetón. Representan a la oprimida disidencia de su nación, muy conscientes de que ya no son totalmente de allá ni de aquí, en un espacio de ir y venir, todavía sin marcharse ni regresar del todo.

Algunos necesitan volver  por un lapso para revivir o justificar más acentuado el desarraigo que los aleja o limita. Y desde ese breve retorno viajero calibran el tamaño de su lejanía y acaso les sirve para  nutrir o no, su adaptación o rechazo  a la trágica  venezolanidad actual.

En todos pervive una marca de situación en traumático limbo que fortalece su creatividad y capacidad de lucha, reacciones que la psiquiatría contemporánea nombra con una extraña palabra: resilencia.

En este caso particular queda registrada la extranjería por elección forzada desde un contexto segregador, esa sensación de continua inestabilidad física y emocional ocasionada por la pérdida de la  firme raíz que otorga una identidad de pertenencia sin ambages.

En ese preciso sentido, esta inteligente compilación  resulta muy útil y se proyecta hacia un público múltiple, los de allá y los de aquí, en todo sitio, cualquiera sea su nacionalidad adquirida o natal. Estos pensadores de la dolorosa y latente experiencia venezolana representan sin dudas, a la ya mayoría de su país que se resiste a entregar su moderna cultura urbana a un régimen caudillesco, armado y ruralista. Y al mismo tiempo, en toda geografía y momento, logra un lector identificado en su difícil errancia, hoy cada vez más globalizada en este planeta de refugiados.

A veces, como sucedió en el siglo XX venezolano, el exilio que retorna cuando se recupera la libertad política configura buena parte de una sólida y competente dirigencia para el futuro nacional a mediano plazo. Pues la distancia acerca y por eso mismo aclara. Y en definitiva, ilumina, como se evidencia en la  nueva producción literaria del año 14 que merece un espacio descriptivo  aparte.