• Caracas (Venezuela)

Alicia Freilich

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Isaac Chocrón, profeta en su tierra

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…¿Cómo un pueblo teniendo a su alcance cuanta fortuna es necesaria para formarse, puede por simple negligencia deformarse?/…Quise dar cuenta de la presión ridícula, de la complacencia blanda, de la punzante y extensa irresponsabilidad. En El quinto infierno. 1961.

…Cuando en cualquier parte o en Venezuela nos pregunten nuestra nacionalidad al responder con honestidad, tendremos que confesar ¿nacionalidad? Extranjera…/…Esto no es un país. Es un clima. Por eso sobreviven pocos seres humanos. En Animales Feroces, 1963.

… La venta  es una realidad. Un consorcio internacional nos ha comprado. Pagó  el mayor precio y nos aseguró el menor riesgo…/ Un pueblo formado por  ambiciones de hombres solos tiene que buscar fuera de sí, control y orden. La venta es eso, control y orden…/…La venta nos va a separar definitivamente. Llegará el día en que seremos extraños los unos a los otros, huéspedes en esta tierra, como podríamos serlo en cualquier otro lugar. En Asia y el Lejano Oriente, 1966.

—Tratando de averiguar qué somos, quiénes somos. —¿Y por qué no se mira usted mismo? —Ud. tiene más colorido que nosotros que somos todos iguales en estos uniformes, con los números... —Sí pero los números forman un orden, forman cierta disciplina…./…—Basta, tenemos que hacer algo. ¿Nos vamos a quedar así, con los brazos cruzados? En Tric Trac.1967.

…Volverse loco dando vueltas por esta azotea, de mirar por estos binóculos, de tomar café, de saber que no vamos a morir exclusivamente de hambre sino de tantas cosas más..../ —Mi situación querido amigo, es decir la nuestra ¿es qué?, ¿apatía? ¿Se cerraron todas las puertas? ¿Orgullo?, ¿pereza?...  En Okey. 1969.

…—Hablo con frases trajinadas y creencias como piedras. Duras, sin poder alterarlas…./ …Pasarte el día sin hacer nada, pensando en lo que según tú debería ser el mundo, está resultando una revolución, pero no allá, sino dentro de ti…. En La Revolución. 1971.

….—Es el signo del salario del dólar. —Similar al del Sur. —Satisface a sociedades socialistas, sonámbulos y salomones. En Alfabeto para analfabetas, 1973.

…—¿Por qué siguen permitiendo que gente de ultramar les ordene el signo de su destino? /…—Un artista no debe rendirle tributo a los políticos. —De eso se dio cuenta Beethoven y arrancó la página de la dedicatoria a Napoleón y le dejó a su sinfonía el mero título de Eroica.  En Simón. 1983.

Analizó su presente y el devenir de su tierra natal con desgarrada lucidez y no lo convirtieron  en desempleado, cadáver, mendigo,  exiliado, preso de conciencia  o carne para la tortura. Entre 1959 y 2006, los múltiples personajes de sus 23 obras teatrales y 8 novelas discuten y dialogan en tonos que van desde el tradicional drama íntimo, la tragicomedia del juego serio en teatro experimental, la valiente denuncia sin panfletos populistas y mucho menos miedo, hasta un lirismo confesional que por momentos roza el melodrama. Y siempre, al menos una voz, o un coro, que refieren al debe y haber, al ser, deshacer y rehacer del país que por suerte queda Escrito y sellado. 1993.

Conviene que toda esta Generación del 14, futura dirigencia nacional, conozca, lea y divulgue el legado de artistas y escritores demócratas clásicos del calibre de Isaac Chocrón Serfaty (Z’L) Eso, si aún los talibanes revolucionarios no los han incinerado, pues queman papeles en las hemerotecas de  institutos cuartelarios y bibliotecas públicas. Sienten cobarde pánico ante los augurios y testimonios de su actual barbarie allí en parte registrada como vaticinio.

Cuando “la Noche de los Cristales Rotos” con hogueras en Berlín, el poeta Heinrich Heine, en pleno bibliocausto y su papelorio, repitió a la Europa prenazi que todo régimen fascista como la Inquisición española, al quemar, prohibir y ocultar libros, primero destruye papeles luego a personas y pueblos.

El chavismo presidido por viles analfabetas, lo ejerce así a cámara lenta desde hace ya demasiado tiempo, pero en medio de la hecatombe sobrevive el esfuerzo de “la heroica ciudadanía cultural”, suele afirmar la Lerner refiriéndose a la resistencia contra dictaduras.

Este sistema genocida, al escuchar la palabra cultura, obedece  al general hitlerista Goebbels, solo que en vez de sacar pistolas, compra silencios, reparte mordazas usando garrote, fuego y Kalashnikov. ¿Hasta cuándo?