• Caracas (Venezuela)

Alicia Freilich

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Alicia Freilich

Fulana de tal en cuatro tiempos

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Esclava, sirvienta, nodriza, segundo frente. Es madre y la llaman pure a cualquier edad. No es misia, doña, mami, ma ni señora, mucho menos distinguida dama. Hija de fulano con una de sus fulanas a la que sedujo musitándole “mamacita”.Usa el apellido materno, concubina por días  y paridora a tiempo integral. Llegó hasta segundo grado en el pueblo natal. Su instinto protector de la desnutrida prole la lleva a la ciudad como ocupante de rancho y empleada doméstica por horas o fija en casas donde descubre a la abundante clase media trabajadora en ascenso con obligaciones del  padre por ley, hijos educados, necesidades básicas cubiertas, comodidad y hasta lujos. Aprende y la imita en sus costumbres, pues quiere alcanzar alguno de esos bienes y se faja sin resentimiento.

Desde 1960 le ofrecen pastillas anticonceptivas en dispensarios y el Seguro Social, guarderías, hogares de cuidado para niños con vasos de leche diarios, gratuitos buenos colegios y liceos públicos más institutos que capacitan en oficios industriales y técnicos. Para los graduados en universidad hay becas Ayacucho. Exige mejor sueldo apoyada por sindicatos y gremios cuando la inflación sube, se sirve de un Metro eficiente, puede completar su primaria en  escuelas sabatinas y radiales como las de Fe y Alegría. Y adquirir vivienda propia en algún bloque de construcción oficial si certifica su condición de obrera fija que sustente el descuento mensual de su sueldo como aporte hasta ser propietaria del inmueble. Pinta sus prematuras canas, pues conserva la rebelde coquetería. En cada elección vota a voluntad por un presidente o partido  que le garantice sus logros y se los aumente.

Desde el año 2000, le prestan un segundo apellido. Revolucionaria. Y limosnas misionales a condición  de que grite consignas antimperialistas en toda convocatoria gobiernera y vote por el comandante  o su heredero. Obedece por ahora, pues sus  hijos y nietos ya son empleados públicos a juro pesuvistas o milicianos, policías y soldados armados por la patria segura. Unos cuantos ya en la estadística del primer lugar mundial en embarazo adolescente y miembro cocoseco de bandas criminales. Casi en harapos, traga lloros y lamentos cuando le avisan que algunos esperan en la morgue su reconocimiento como héroes bolivarianos. Si es invasora o sale premiada con un apartamento inacabado, igual hace colas interminables por el racionamiento alimentario y medicinal, todo eso a la chita callando, mientras dure el paraíso castrochavista.

Feliz día Fulana de Tal revolucionada. Aún existe una salida hacia un cuarto tiempo nuevo que la convierta en mujer íntegra, libre y digna. Junto a las cada día más numerosas Fulanas de Tal, debe sacudirse tanta esclavitud, abuso, burla, mentira y resignación. Protestar a viva voz y otras maneras radicales por  un cambio de régimen político ya. Porque esa masa sí rinde bollos.

¿Habrá entre los suyos quienes puedan y quieran leerles este saludo, todavía y a duras penas, pequeñoburgués?