• Caracas (Venezuela)

Alfredo Cedeño

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Su honor poco se divisa

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El Dào Dé Jīng, también llamado Tao Te Ching, o Tao Te King, cuya autoría se atribuye a Lao Tsé,  Laozio Lao Tzu, es considerado el texto angular para el taoísmo y el budismo. A sus fuentes han acudido infinidad de personas a buscar soporte e inspiración para sus búsquedas y “batallas”. En el capítulo 69 de dicho texto hay una frase que trato de recordar siempre –pese a no tener más adversarios que mi propia e impenitente inocencia, por no decir pendejera, al ver el mundo­– por lo acertada que le considero, y reza así: “No hay peor desgracia que subestimar al enemigo, si lo hago pongo en grave peligro mi tesoro”.

Otro compilador chino, TzunTzu, explicó en El arte de la guerra: “Cansa a los enemigos manteniéndolos ocupados y no dejándoles respirar”. Hoy hago referencia a estos autores o compiladores, todavía no se ponen de acuerdo los especialistas en cómo calificarles, al observar el despelote que innegablemente reina en la Venezuela de mis tormentos.

No pocas críticas y choques me trajo cuando me opuse a que se tratara de despachar a Chávez con el muy candoroso, rayano en lo naïf, argumento de lo bruto que era. Lo mismo ocurre ahora con su heredero, a quien se ha señalado hasta el hastío de chofer de metrobús y de un tiempo para acá de ser colombiano, y mientras tanto el bigotudo empoderado nos sodomiza sin contemplaciones de tipo alguno. El difunto ahora galáctico, y espero que no sea cierto aquello de que habremos de regresar del reino de los muertos, así como el marido de la primera combatienta han hecho durante más de 17 –die ci sie te– años exactamente lo que les ha dado la gana, y pese a proyecciones  económicas, políticas, sociales y hasta astrológicas pretenden seguirlo haciendo hasta que se les antoje.  Es lo menos que uno piensa al ver las jugadas hechas en el tablero militar el pasado jueves 7 de julio.

Hasta ese día no pocas quinielas daban por ganador de la cartera del ministerio de la defensa al general Néstor Luis Reverol Torres, quien se oía decir contaba con el apoyo de Tareck el Aissami y que pese al soporte que daba el inefable Diosdado Cabello al almirante Franklin Montplaisier, sería él quien iría a comandar los destinos castrenses nacionales. Naranja china, limón francés. La cara de estupor mostrada por el marabino cuando anunciaron la ratificación de Padrino y su salida de juego fue de antología. Sin embargo, he de confesar, la estupefacción fue mayor para quienes conocen las interioridades de la llamada cuarta pata de las Fuerzas Armadas Nacionales, la pregunta reiterada que se oyó por todas partes, al oírse el nombre del sucesor, fue: “¿Benavides Torres?”

A todas estas, ¿quién es este individuo y de dónde salió?Debo escribir que este ser siempre ha descollado por su incompetencia. Recuerden lo que he dicho en otras oportunidades: en el escenario rojito no hay mejor manera para ascender que hacer gala de inepto. El ahora flamante comandante general de la fuerza fundada por el general Eleazar López Conteras en 1937, originalmente debía formar parte de la cohorte de la promoción Batalla de Araure 1984; pero por inteligente perdió una materia en el último año por lo que fue echado, para luego reingresar al año siguiente y es por lo que aparece en el puesto 28 de 113 egresados en la promoción Batalla de San Félix II de 1985.  Eran tiempos cuando desempeñaba la presidencia de la república Jaime Lusinchi, el director de la EFOFAC era el general de brigada Florentino Galaviz Jara y el comandante del cuerpo de cadetes el coronel Valmore Rodríguez Lares, por cierto primo de la periodista Idania Chirinos.  

Los compañeros de aquel “teniente de una estrella” no lo reconocían como muy inteligente que se dijera, pero era un hombre tenaz y que destacaba por sus dotes físicas. Su apego a la democracia cuartorepublicana fue a carta cabal y ello lo llevó a ocupar diversos cargos a lo largo de su carrera “demostrando idoneidad y apego a la constitución, leyes, ética y deber militar”.  Así las cosas este ahora “mayor general”, recién salido del rango de capitán fue trasladado al regional 9 en la región de Guayana, y allá destruyó a tiros una embarcación con tripulantes y pasajeros a bordo. El escándalo fue antológico y el general a cargo del CORE 9, junto al general del Ejército en el área decidió interponer sus buenos oficios para lavarle la cara al oficial de nuestro cuento.

Al poco tiempo, creo que ya en pleno delirio rojo, fue enviado al curso de comando y estado mayor en la, ¡Oh sorpresa!, Escuela de las Américas en Fort Benning, Georgia, por supuesto la del malvado imperio. Allá, para los malvados evaluadores americanos, el coeficiente intelectual del cursante no calzaba las botas necesarias para aprobar el curso, y lo coletearon en el examen más importante de todos, el de operaciones. En esa oportunidad de nuevo fue salvado por la negra mano de la suerte, ya que en esa institución es norma observada que ante materia aplazada el estudiante queda expulsado; pero… por ser un oficial extranjero no podían botarlo, así que le entregaron el examen para que lo respondiera en casa y allí los entonces tenientecoroneles Rojas Sarurbi y Sanfiel le ayudaron a responder y aprobar la prueba. Fin del cuento que nuestro nuevo comandante general egresó entre los últimos de 64 alumnos que formaban dicha cohorte.

Mención obligatoria es que el ahora denostador por excelencia de Estados Unidos, al terminar ese curso allí pretendió, con su cara muy lavada y sin empacho alguno, ingresar a esa institución como instructor. Las aspiraciones del rodilla en tierra se desvanecieron ante la dureza de los evaluadores quienes resaltaron su bajo coeficiente intelectual y lamentable desempeño académico.  Tuvo que regresar e incorporarse a su fuerza y así llegó al frente del grupo de guardias encargados de la custodia de esa pústula roja por excelencia que es nuestro máximo organismo electoral, entiéndase el CNE. Allí hizo todos los méritos del caso y siguió su ascenso en las huestes rojas.

Necesito en este punto realizar un alto para hacer honor a la cónyuge de tan honorable oficial, la abogada Lucina de Benavides. Ella ocupó en los altos mirandinos dos cargos en la burocracia oficial. Allí, la distinguida dama se dedicó a apertrechar sus alforjas de la mejor manera posible, al punto que, y es comentario todavía oído en las interioridades de la Guardia Nacional, el propio Chávez ordenó su destitución.

Sigamos con nuestro digno comandante general. Su afán por demostrar ser el más chavista de la manigua lo llevó a ser  jefe de Estado Mayor y segundo comandante del CORE 5. Fue así como llegó el  sábado 22 de agosto de 2009 cuando un grupo de ciudadanos convocaron a protestar contra la nueva Ley de Educación, y marchar hasta la sede de la Asamblea Nacional. La manifestación fue detenida en la avenida Libertador. Allí, el para ese momento ya coronel, y comandante de la operación de seguridad, luego de disolver de manera desproporcionada, con uso de “gas del bueno”, al grupo de ciudadanos tomó un micrófono conectado a cornetas y lo entregó a su compañero de fuerzas y por aquellos días viceministro de Seguridad Ciudadana, Juan Francisco Romero, quien justificó la represión con estas palabras: “Una vez que hubieron rompido (no es joda de mi parte, tal cual lo dijo) la barrera, tratamos de volver a colocarla…”. Luego de su rebuzno regresó el aparato al esbirro ya mencionado y este se dirigió a la tropa de la siguiente manera: “Aquí venían a protestar por la Ley de Educación, pero la consigna era que Chávez se va y que el gobierno va a caer. Los manifestantes rompieron el cerco eléctrico. ¿Quién los entiende? La única forma de que el comandante salga es a través del voto. Hay que estar preparados porque estas protestas van a ser toda la semana”. Luego de su arenga, en las cornetas empezó a sonar a todo volumen, la canción Tin-marín, de Alí Primera.

         ¡Por supuesto que lo premiaron! Tres días más tarde el difunto lo condecoró con la Orden del Libertador por su actuación durante esa marcha.  ¿Cómo no iba a llegar a general? Claro que sabiéndose guapo y apoyado continuó con sus desmanes a plena máquina. Fue cabeza visible de los atropellos indiscriminados contra los ciudadanos durante las jornadas de protestas del año 2014, lo cual condujo a que se ganara ser uno de los funcionarios sancionados por el Gobierno de Estados Unidos por incurrir en la violación de los derechos humanos de los ciudadanos durante esas manifestaciones. En aquella oportunidad la Casa Blanca lo señaló como responsable de acciones mientras ejercía funciones en la Guardia Nacional. Es menester resaltar que dichas sanciones fueron ratificadas y extendidas hasta el año 2019 por Estados Unidos, justo el día antes de ser elevado por don Nicolás al rango de comandante de fuerza.  

Sé muy bien que las cosas son como son, no como uno quisiera que lo fueran. Por eso ante nombramientos como este, que me luce como una jugada de Maduro para terminar de minar la moral del mundo militar y acabar con ella, donde por lo visto pendejo no es, y más bien lo son aquellos que de tal siguen tildándolo, y ante la aporía opositora condensada en ese alambique desportillado en que ha devenido la MUDa, sólo me queda confiar en las hondas raíces morales que alguna vez tuvo la Guardia Nacional.

Necesito confiar en mi propia e impenitente pendejera de que las bases que sembraron gente como el, nunca valorado adecuadamente, oficial Edito Ramírez, al momento de crearse las Fuerzas Armadas de Cooperación, en algún momento retoñarán y serán ellas mismas las que se ocupen de limpiar con dignidad todo el oprobio que sobre ellas han lanzado estos hijos de su bendita madre.

© Alfredo Cedeño

http://textosyfotos.blogspot.com/

@bandolero69