• Caracas (Venezuela)

Alfredo Cedeño

Al instante

El cuento de Carlos Ortega (y II)

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“Si algo me cuesta a mí es mentir, yo no soy Chávez que bañó de embustes y mentiras a toda Venezuela y a la comunidad internacional. Mucha gente le cuesta creer que realmente yo no estaba al tanto de lo que iba a acontecer el 11 de abril. ¿Qué pasó el 11 de abril de 2002? El pueblo en la calle tenía conciencia clara hacia dónde nos llevaba el difunto que no era otra cosa que hacia el mar de la felicidad cubano, uno de sus máximos anhelos. Ahora bien:¿Las condiciones hoy en abril 2016 no son peores que en abril 2002? Indudablemente que sí. Hoy, con un país totalmente destrozado, invadido por el narcotráfico y el terrorismo internacional, donde la delincuencia dicta normas y la corrupción da náuseas, con una población totalmente humillada, pisoteada por la bota militar, ¿qué sucede, por qué hemos permitido el avance de este proceso robolucionario? Esto es algo inconcebible y es por lo que vengo criticando sana y constructivamente a los factores de oposición.”

Quince años después de haber sido el primero en meterle las cabras en el corral a Chávez, Carlos Ortega sigue hablando fuerte y claro. “Sé que mi opinión va a causar algunas reacciones adversas hacia mi persona, pero hablando como venezolano, con el corazón en la mano, debo decir con toda responsabilidad que el desastre que vive Venezuela no puede endosársele única y exclusivamente a Chávez, Maduro, PSUV, y a ciertos militares; ellos han llegado hasta donde están por la complicidad de algunos factores o sectores de oposición. Esto no lo dice Carlos Ortega, el pueblo conoce quienes son, los tiene identificados y lo dice abiertamente. Esto es intolerable, por eso estoy seguro de que en el momento que realmente tengan que rendir cuentas ante la ley, más de un dirigente que dice ser de oposición tendrá que pagar junto con la gente del régimen por todo el daño que han causado al país y al pueblo venezolano”.

Este protagonista del 11 de abril de 2002, en contra de sus propios deseos y voluntad, no se caracteriza precisamente por dorarle la píldora a nadie, asegura que ese día lo que hubo fue una emboscada contra los venezolanos. Al hacer un recuento de aquellas jornadas no vacila en asegurar que era innegable que el régimen estaba caído. “Ese pueblo allí no se equivocó, estaba muy claro y no es que hoy sufre de amnesia o tiene la mente oscura, no, no, el pueblo venezolano sigue estando muy claro, el problema es que no hay quien galvanice todo ese descontento y lo dirija para lograr la salida del laberinto en que está el país”.

Rememora una conversación que tuvo con Pedro Carmona unos días antes del 11-A: “Ambos coincidimos en que era inminente la salida de Chávez y su régimen. Él me preguntó: ‘¿Qué pasa si a ti te piden o te solicitan encabezar una Junta de Transición, qué respuesta vas a brindar al respecto?’ Le dije: ¿Qué respuesta darías si te lo plantean a ti? Luego de hacer una  apología a la libertad, la democracia y la estabilidad del país, me dijo: ‘Ese sacrificio yo lo asumiría’. Le respondí: Ese es un grave error, ni tú ni yo tenemos nada que buscar en el seno del gobierno, debieras irte para tu presidencia de Fedecamaras y yo me voy para la de la CTV, a realizar el trabajo que como tal nos corresponde”.

Y así llegó el jueves 11 de abril de 2002. Evoca la salida de la marcha del Parque del Este hacia Chuao, y cómo en medio de esa manifestación empezó la gente a vociferar: ‘Pa’ Miraflores, pa’ Miraflores, pa’ Miraflores’. Cuando rato más tarde le tocó intervenir ante los asistentes que plenaban los alrededores de la tarima ubicada frente a Pdvsa-Chuao, vio el río humano que fluía hacía el palacio presidencial en el centro de Caracas. “Ahí decidí que nos incorporáramos para acompañarlos hasta el palacio presidencial, en la decisión que el propio pueblo había tomado. En ese trayecto recibí varias llamadas de una persona amiga advirtiéndome que si no me salía de la marcha me iban a matar. Su insistencia fue tal que antes de llegar al Centro Simón Bolívar me retiré y me fui a la CTV. Para ese momento ya Chávez estaba encadena de radio y televisión. En medio de esa transmisión recibo una llamada de la profesora Marta Colomina, para informarme que estaban masacrando la gente en El Silencio y que ya había dos muertos. Ya que Chávez estaba encadenado, le sugerí que hablara con los medios para que denunciaran lo que estaba pasando y me respondió: ‘No señor Ortega, lo estoy llamando para que usted hable con ellos, y partan la imagen’.  Colgamos y de inmediato llamé a Alberto Federico Ravell, quien me dijo que ya había cinco muertos. Le dije  que había que partir la imagen para que, al lado del criminal, el país y el mundo entero vieran la masacre. Alberto me dijo que él no tenía problemas para hacerlo pero que debía hablar con los demás canales. Le dije que ya había hablado con Granier, Camero y Víctor Ferreres y que todos estaban de acuerdo en que si él partía la pantalla, ellos se pegaban. Alberto me dijo en 5 minutos estaba la pantalla partida. Lo que no él no sabía era que yo no había hablado con los otros canales. Por eso digo que si hay alguien a quienes agradecerle que no hubiera habido  más  víctimas el 11 de abril es a la profesora Marta Colomina y a Alberto Federico Ravell. ¡Eso es lo que detiene la mortandad en el centro de Caracas!  Por eso me llena de indignación ver esta cuerda de malandros, terroristas, narcotraficantes, celebrando el 11-A, festejando la emboscada que el difunto montó a quienes iban armados hasta los dientes con banderas, pitos, gorras, muchísimo entusiasmo y una claridad meridiana de que había que salir del régimen a como diera lugar y esa era la gran oportunidad. Hay que dejar muy claro, resaltar, que la única vez que Chávez cayó fue el 11-A, cuando el pueblo en la calle lo sacó  del poder. Por eso desde ese entonces y hasta hoy mantengo mi tesis: la calle es la salida.”

Al revisar lo ocurrido luego afirma que un sector se engolosinó. “No buscaron operador político. A Carmona lograron convencerlo de que era la persona o la figura indicada. Y también creo que la improvisación jugó su parte. No sé qué pasó allí, yo no fui al Fuerte Tiuna”. Al día siguiente lo vio en Miraflores donde le dijo unas cuantas verdades y luego se marchó a Paraguaná a ver a sus hijos y su madre, de allá volvió en la avioneta de unos amigos y aclara que no era de Gustavo Cisneros como muchos han afirmado. No ha vuelto a hablar con Pedro El Breve, sin embargo hace dos años él estuvo en Lima y lo llamó. “Me dijo que si podíamos conversar, le dije que sí, que con mucho gusto. Pero  tuve que salir de Lima a hacer un trabajito con un camión y de verdad lamento no haber conversado con él y ni siquiera pude disculparme porque no tengo como localizarlo”.

El año 2002 es recordado como un año de una constante tensión que desembocó en el mal llamado Paro Petrolero. “Cuando se empezó a hablar de ese paro, lo dije en varias oportunidades, a la prensa y en el Comité Ejecutivo de la CTV: Si el paro resulta exitoso el éxito será para aquellos, no para nosotros.  Aquellos llamé a los demás sectores involucrados: partidos políticos, Iglesia, Fedecámaras, ONG, etc. Aprovecho para recordar que tuve que discutir muy fuertemente con los sectores políticos porque ellos pretendieron sacar a las ONG de la Coordinadora Democrática, cosa insólita puesto que queríamos que ahí estuviera representada toda la sociedad civil, todos los sectores de la vida nacional. Y eso se logró, al punto que los únicos que faltaron fueron el régimen y los militares. Y lo que ahora nadie parece recordar es que no había sector que no me pidiera que convocara el paro. En varias oportunidades les dije: Cuando ustedes estén listos, cuando haya consenso entre todos los factores para convocar el paro, se convocará, de resto no. Y así se hizo. Ahora bien, después que todo el mundo estuvo de acuerdo con el paro, los únicos responsables del mismo fueron el movimiento sindical y Carlos Ortega. ¿Y los que estaban allí? ¿Por qué no asumen la responsabilidad con un par de cojones todos los que formaban parte de la Coordinadora Democrática?

“También es bueno decir, y lo digo con la mayor responsabilidad, los petroleros, que es mi sector, mi componente, mi raíz, se incorporaron al paro después que el mismo se inició. Más aún, en unas declaraciones de un dirigente de ellos manifestó que no acompañarían el paro porque era de carácter político. Ellos se incorporaron posteriormente y debo decir que se la jugaron bien jugada,  los petroleros pusieron todo, alma, cuerpo, corazón y vida en ese paro.  Pero quienes lo pidieron y fomentaron fueron todos, todos, sin excepción. Quiero que hoy alguien me diga: ‘Yo estuve en desacuerdo con el paro’.  Yo entraba a un restaurante y la gente coreaba: ¡Paro, paro, paro! Después si salieron diciendo ‘No, no, no, eso fueron los petroleros y Carlos Ortega, ellos son los culpables de todo esto’. Cuestión que yo tenía clara porque si el paro era un éxito, el éxito sería de ellos y si era un fracaso, este seríamío. A la final la Coordinadora Democrática decidió terminar el paro de manera inconsulta, a espaldas del Comando de Conflicto. Agustín Berrios, Lewis Pérez y Timoteo Zambrano conversaron conmigo para que fuera yo quien anunciara al país que el paro había terminado. Obviamente me negué. Sí, el paro debía terminar, pero era necesario evaluar que estaban en pico ‘e zamuro nada más y nada menos que más de veinte mil trabajadores que el loco ese, el irresponsable de Chávez, había despedido. No obtuve respuesta y en la misma reunión dije: Señores hasta hoy acompaño a la Coordinadora Democrática, me retiro de esto. Y no volví a la Coordinadora Democrática. Es necesario recordar, sobre todo a los jóvenes, que todos esos trabajadores no solo perdieron sus años de servicio en la industria, sino que encima el régimen les robó sus prestaciones y los demandó por cantidades exorbitantes por el supuesto daño, cuando quien acabó con Pdvsa fue Chávez y su caterva de corruptos y ladrones encabezada por Rafael Ramírez,  y lo más grave, la industria petrolera perdió a los técnicos y personal que la llevaron a ser la tercera en el ranking mundial y en cuya formación el Estado invirtió dinero y tiempo. Muchos de esos profesionales fueron captados por empresas petroleras a escala internacional y esos venezolanos han conducido de manera exitosa a varias de ellas, el ejemplo más cercano es Colombia. Cuando ahora veo a la gente pidiendo paro indefinido, y recibo mensajes en ese sentido de muchos que  coinciden con mi tesis, desde hace catorce años, de que la calle es la salida… ¡Ironías de la vida pues...!”

Obviamente era imposible no hablar de lo ocurrido en el Referendo Revocatorio: “Pasó lo que siempre ha pasado en todos los procesos electorales realizados en el país bajo este régimen: Fraude. Claro que hay muchos dirigentes de oposición que discuten el punto, dicen que no ha habido fraude nunca, que Chávez ganó en buena lid todas las elecciones, etc., para mí la única que ganó fue la presidencial del 98. ¿Y por qué juran que el difunto ganó todo? Unos porque de verdad lo creen así, otros por ignorancia y otros porque no es un secreto que muchos de ellos se han beneficiado con este proceso. No es mentira que a muchos de los que se dicen ‘líderes de oposición’, les conviene que el régimen siga porque los ingresos que han obtenido en estos trágicos 17 años de castrochavismo son sumamente cuantiosos. Tampoco es un secreto que ha existido un colaboracionismo y un cogobierno con el régimen. Los rojitos han llegado donde están porque se lo hemos permitido. Con todo respeto, la dirigencia de oposición tiene que cambiar la estrategia, no puede seguir con esa pasividad, pensando que el régimen caerá por sí mismo, que como Chacumbele él mismito se mató, porque hasta ahora los muertos somos todos nosotros. ¿Hasta cuándo esa tesis de que el régimen se va a desgastar? ¿Dónde está Venezuela en los actuales momentos?

“Claro que sería irresponsable y mezquino de mi parte meter a toda la dirigencia de oposición en el mismo saco, indudablemente que ahí hay gente con muchos valores morales, gente decente, pero también hay más de un vagabundo y se los he dicho: Echen a patadas a esos corruptos, a toda esa gente que ha hecho negocios con el régimen y que ha utilizado a ese pobre pueblo para llenarse los bolsillos a costa de su necesidad y sufrimiento. Hay mucha gente de oposición responsable de este desastre y ellos saben que estoy diciendo la verdad, aunque no les guste. ¿Dónde está la acción de la dirigencia de oposición, hechos no palabras, ante el saqueo del erario público cometido por estos malandros? Han llevado el país a la ruina, no hay comida, medicinas, seguridad, bebés muriéndose por falta de incubadoras y en las que hay ponen 3 y 4 juntos,  la delincuencia campea amparada por el régimen,  las familias hacen colas toda una noche para comprar dos paquetes de arroz, dos paquetes de harina pan y un jabón, si acaso consiguen, mientras el régimen regala dinero y equipos a otros países”.

Considera que si la Asamblea Nacional no detiene el avance del Poder Ejecutivo, de Maduro y el TSJ, van a desgastarse velozmente. “El desencanto y la desesperanza del pueblo, hoy, son más grandes que antes del 6-D y eso va a afectarnos enormemente. Da la impresión que están jugando allí es distrayendo el tiempo, pensando en la elección de gobernadores y en los que quieren ser presidente de la República y mientras tanto el desgaste nuestro fortalece al régimen.” Por lo visto no soy el único que rechaza lo que he denominado “estrategia del manguareo”. Ortega abunda: “¿Qué va a pasar allí?  No descarto, y también se lo he dicho a muchos de ellos, que esa Asamblea Nacional desaparezca. Coincido con mi amigo Diego Arria en que la AN está sentenciada a muerte, ya sus voceros, incluso el mismo Maduro, se han dado el lujo de anunciarlo. Vuelvo y repito y hasta la saciedad lo diré, es una crítica constructiva, con el único propósito de que hagan las cosas como tienen que hacerlas porque sé que tienen capacidad y formación para ello. Basta de hablar, hay que reaccionar, hay que actuar, el pueblo está clamando por la acción de la dirigencia opositora. Basta de jugadas en función de cada cual. Candidato presidencial… ¡Capriles que se vaya para su gobernación!, que atienda esa vaina de gobernación, ¿qué coño está haciendo con recorrer el país? ¡Si ya todo el mundo lo conoce! Él no tiene necesidad de recorrer el país, él lo que tiene que decirle al país es por qué carajo permitió que se cometiera un fraude con él, eso es lo que le tiene que explicar”.

El que fuera arquitecto de las mayores derrotas que sufrió Chávez, también narra su fuga desde Ramo Verde. Desmiente la versión que algunos personajes del mundo de la inteligencia militar   manejan sobre supuestas comunicaciones desde los alrededores del penal con él, las cuales se llevaban a cabo con unas linternas, según había denunciado una capitana destacada allí. “A la gente le gusta inventar mucha vaina, no tienes idea. La evasión, porque no fue fuga,¿por qué se da?, ¿por qué se produce? Simple y llanamente porque en el propio seno de las Fuerzas Armadas había, y hay, gente molesta y consciente de que con uno se estaba cometiendo una injusticia. Eran los militares, nuestros propios carceleros, quienes decían que cómo era posible que uno estuviese preso en Ramo Verde mientras los corruptos chavistas estaban libres y algunos dirigentes de la oposición se reunían en horas de la madrugada en Miraflores con Chávez para negociar. Esto último lo decían militares destacados en Ramo Verde pero que venían  de Casa Militar. Esos nombres llegará el momento en que los diré. Hasta esa traición hemos tenido nosotros. Para evadirnos, por supuesto que tuvimos apoyo de los militares pero eso de las luces y la capitana no es verdad, jamás ocurrió. Nos evadimos, en cinco minutos logramos salir y nos descubren doce horas después. No tuvimos miedo. Los coroneles Jesús y Darío Faría, su sobrino, el capitán Rafael Faría y mi persona estábamos resteados. Salimos por la cerca, por donde está la virgen, a mano izquierda por toda esa orilla, tomamos la calle; más adelante una camioneta nos recogió y llegamos al interior del país. Al mes, aproximadamente, tuve que regresar a Caracas. Pase cuatro meses clandestino luego de evadirme. El régimen me buscó por todas partes, Puerto La Cruz, Guárico, Cojedes, Falcón, Zulia y yo estaba en Caracas”.

Su salida definitiva fue por mar desde su Falcón adoptivo. “Debo decirte que desde el momento en que llegué a Ramo Verde mi meta fue fugarme. El día de la sentencia le dije a la juez que podía estar segura de que esos 16 años los pasaría en la cárcel la señora madre de Chávez, y ella entendió o supo que le estaba hablando en serio porque cada vez que podía me llamaba a Ramo Verde, incluso en días de visita, para confirmar que yo estaba en el penal. Por eso, desde mediados del 2005, previo contacto con gente amiga en Perú, compañeros del APRA, ya tenía asegurada mi venida a este país. En noviembre de 2006, cuatro meses después de evadirme, unos compañeros de partido  vinieron a Lima a ratificar lo que ya estaba acordado con el propio Presidente Alan García, quien me conocía y de inmediato, dijo ‘Como no, tráiganlo para acá, yo le doy el asilo’. Entonces tomé el avión que me trajo a Lima, aquí me recibieron mis compañeros de AD y del APRA y aquí estoy todavía, hace 9 años.”

En la actualidad sobrevive dignamente en la capital peruana, no deja de reconocer que es muy duro. “Vivir lejos de tu familia, de tu patria, aprender costumbres y formas nuevas y distintas de vida, no es fácil ni sabroso. Esto me ha tocado dos veces porque llevo dos asilos con este régimen oprobioso. Por eso me da muchísima lástima más bien, cuando algunos venezolanos o cubanos tarifados del régimen, pretendiendo descalificarme dicen en las redes sociales que estoy en mi exilio dorado, que disfruto de comodidades, algunas de las cuales ni siquiera tuve en Venezuela, que es muy fácil hablar desde afuera, etc. A todos esos les recuerdo que por hablar muy claro y luchar muy duro desde adentro es que estoy fuera. Sobran mis advertencias públicas tanto al país como a la comunidad internacional sobre quién era el señor Chávez, a dónde conducía al país y el riesgo que representaba para la región. Yo quiero que destaques Alfredo, por favor, y no voy a hablar de los demás, voy a hablar de Carlos Ortega, que yo me jugué el pellejo, mi vida, la de mis hijos, la de los trabajadores, para que Venezuela no viviese lo que está viviendo en los actuales momentos si me toca volverlo a hacer lo hago y si no estoy en mi país en estos momentos, trabajando clandestinamente, es porque no ha habido forma de organizar una resistencia como se necesita, amén del temor a ser delatado hasta por los propios”.

El exilio no le impide mantener tomado el pulso al país. “Con lo que voy a decir seguramente van a calificarme de conspirador, de golpista, etcétera, etcétera. No. Yo soy demócrata, aquí los únicos golpistas son ellos dirigidos por el golpista mayor, que lamentablemente desapareció, y digo lamentablemente porque no va a pagar el daño que le hizo al país, al pueblo y a las instituciones. La animadversión hacia los militares, el que existe desde la sociedad civil hacia ellos, es el resultado de la destrucción institucional implementada por el difunto, al colocarlos en cargos para que se corrompieran, orden que cumplieron cabalmente, huelgan ejemplos de militares que con el sueldo de retirados tienen hasta aviones, también les permitió que se convirtieran en unos vulgares narcotraficantes, porque el gran capo de la droga en el país fue el señor Chávez. Por otra parte, ese rechazo hacia el componente militar también se debe a su propia conducta al no reaccionar y hacer cumplir la Constitución, más cuando es del conocimiento público que aceptan órdenes de militares y civiles cubanos y que han permitido la invasión de las FARC y el ELN, de la narcoguerrilla colombiana. Eso hay que resolverlo porque, queramos o no, nos guste o no, necesitamos del sector militar. Sé que allí no todo está perdido. El daño está hecho, por supuesto, pero en el seno de las fuerzas armadas, aún hay una sólida reserva de militares demócratas e institucionalistas, y es a ellos a quienes les toca dar un paso al frente junto a la sociedad civil para salir de esta tragedia. Es a ellos a quien les corresponde rescatar la credibilidad de su componente ante la sociedad civil porque el difunto logró lo que no había logrado nadie: que el pueblo venezolano perdiera la admiración y el respeto hacia las Fuerzas Armadas. Les toca a ellos reivindicar su profesión no sólo en el país sino a nivel internacional. No pueden seguir aislados del resto de la sociedad. La alianza cívico-militar es necesaria para rescatar la democracia, para defender la patria. La unidad cívico-militar debe producirse. A los militares hay que buscarlos, los militares son venezolanos, los militares tienen que dejar de ser una vergüenza para el país, pero ellos tienen que poner de su parte. Tenemos que levantar a nuestras Fuerzas Armadas y que regresen a sus cuarteles a defender la Constitución, la democracia y la libertad”.

Considera que necesariamente se debe ir a un proceso de reconstrucción del país, de Pdvsa, de las empresas de Guayana, de la moralidad: “Que se tenga un TSJ realmente que garantice la justicia, que brinde  confianza a los inversionistas. He visto al nuevo ministro de economía y al propio Aristóbulo  hablando de que hay inversionistas que quieren ir a invertir a Venezuela… ¡Será vendados y con las manos arriba!, en Venezuela no hay quien invierta un céntimo de dólar, ¿cómo van a invertir? Ahí no hay seguridad política, no hay seguridad jurídica. Mi mensaje final es: La Unidad. Y que la MUD si realmente quiere y ama al país, y quiere definitivamente salir de esto, hay que hacerlo por cualquier vía. Un gobierno de estas características hay que sacarlo por cualquier vía, por la vía electoral no es posible. Emplacen de una vez con nombre y apellido a toda esta cuerda de bandidos que están en el exterior súper millonarios, que eran unos alpargatúos, unos pata en el suelo, y hoy son una gente llenas de real, son tres o cuatro veces más millonarios que Gustavo Cisneros y Lorenzo Mendoza, y esto hay que decírselo al pueblo. El pueblo, como ya te dije, tiene un alto grado de descontento y la estrategia del régimen es avanzar en eso, lo cual me preocupa mucho, de sembrar la  desesperanza, que el pueblo se acostumbre, se resigne a vivir en condiciones infrahumanas como viven los cubanos. Y repito, para aquellos que me adversan del sector opositor, lo que manifiesto acá lo hago con meridiana claridad, están a tiempo de corregirse, de rectificar, de reflexionar, a un pueblo no se le engaña así como han engañado tanto los unos del sector gobierno como los otros del sector de oposición, y lo digo no para descalificarlos, es para que se hagan una auto revisión de la actuación, de la conducta de ellos como dirigentes, por supuesto que no son todos. Claro, que no son todos”.

Al despedirse me dijo: “Cuando yo hablo con esta soltura y esta vehemencia es porque no le debo nada a nadie y tengo los pelos en la mano”.

© Alfredo Cedeño

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