• Caracas (Venezuela)

Alfredo Cedeño

Al instante

Hay un chance (Vladimiro Mujica y 2)

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“Autocríticamente, yo pienso que el referéndum se perdió”. Oírle decir esto a Vladimiro Mujica, quien formó parte de la Coordinadora Democrática en representación de la Sociedad Civil, resulta devastador.  Y el hombre de ciencias hunde el escalpelo a fondo: “El referéndum se perdió, el chavismo fue mayoría en los procesos electorales. El fraude electrónico nunca me lo he creído, y no solamente yo sino que no se lo cree un grupo muy importante de matemáticos y estadísticos que ha observado el trabajo electoral desde hace años en Venezuela. Como no me creo esa historia, la que sí creo es que nosotros estábamos obligados a preparar a la gente para la posibilidad de perder”.

Asegura que sostuvo muchas conversaciones en la Coordinadora en las cuales alertó sobre una posible derrota en el referéndum revocatorio del 2004. Él preveía que podía ganar Chávez: “Por lo que era muy importante que nos preparáramos para que no se perdiera el liderazgo opositor, y para eso era indispensable hablarle claro al país sobre los riesgos, pero hacerlo es algo que a todo el liderazgo político venezolano, históricamente, le cuesta muchísimo, y nadie quiere decir las cosas con claridad. Era indispensable reconvocar a la gente para los centros, era indispensable decir: si tú no tomas parte en la defensa del acto, nosotros no podemos garantizar ese acto. Era indispensable porque así protegías al liderazgo de la oposición, si las cosas salían mal no fue porque tú no hiciste todo lo que tenías que hacer, sino porque de todas maneras perdiste. Pierdes una batalla frente a fuerzas superiores, pero lo que nunca puedes explicarle a la gente es tus propias carencias y decir que son cosas buenas. Eso no lo puedes hacer”.

Mujica abunda en sus argumentos y explica que no solo había que hacer todo lo que tenían en sus manos para ganar, sino también demostrar que lo estaban haciendo. “Cuando el lenguaje que se transmitió fue que la victoria era inevitable, porque tenías unas garantías internacionales y porque éramos mayoría, nos hicimos un flaco servicio a nosotros mismos. Había que decir que era posible perder. Para que esa derrota fuera constructiva, desde el punto de vista político, el liderazgo tenía que batirse hasta el final y decir: La participación ciudadana es indispensable, y no creerle simplemente a las garantías internacionales. Al convertirlo en un ejercicio ciudadano la gente iba a ver que se había hecho todo lo posible por defender el proceso. Ese fue un error gravísimo, tanto así que en último momento, cuando vemos la necesidad imperiosa de pedirle a la gente que regrese a los centros, algo a lo que el chavismo temía mucho, Caballero, Carvajal y yo, fuimos a un programa y lo pedimos. No pasaron diez minutos antes de que Diosdado Cabello saliera diciendo: Por ahí está Mujica llamando a regresar a los centros, esa es una cuestión que hay que verla con mucha atención. Y le preguntaron: ¿Mujica quién, el del MAS? No, no, su hermano”.

En su recuento achaca, entre otras causas,  elevada cuota al triunfalismo, al cual considera letal cuando se está a punto de perder una batalla. “Además de la batalla pierdes a tus generales, y es más grave en un combate político perder a tus generales porque recuperarlos significa una resustitución de todo el liderazgo que toma años, como tomó. Lo otro es una reagrupación menor: Perdimos pero quedamos con la moral intacta. Hay una diferencia esencial entre perder una batalla y salir de allí con la moral intacta, como ha pasado en muchas guerras; y salir de allí pensando que tu liderazgo no te dirigió adecuadamente. Hay una diferencia enorme”.  Es cuando las huestes piden las cabezas de su Estado Mayor, exigen sustituirlo, lo cual Mujica observa con cuidado: “La sustitución es una caja de Pandora, porque se convierte en parte en un acto de pase de facturas y se prescinde de gente muy valiosa. Todo el proceso político venezolano ha sido una enorme moledora de gente, suben, bajan, unos salen del país, las reputaciones desaparecen, de todo ha habido en estos años, porque en un proceso tan complejo y como en Venezuela hay algo importante también, que es parte fundamental de nuestra cultura, que así como damos la democracia por sentada, todos tenemos nuestro güebón favorito. En una mesa fulano es un güebón, el otro también, fulanita no… El reconocimiento del mérito sustantivo en Venezuela en muchísimas oportunidades está restringido a los méritos funerarios, cuando la persona se muere; o por adulación y por obsecuencia, en cuyo caso se le reconocen los méritos porque quiero algo a favor o porque me protejo, y entonces nuevamente termina por ser una perversión cultural.

“Cada vez que me hablan de que mi favorito es López, o Capriles, o Machado, o Ledezma; les digo: No, tú estás equivocando la discusión, esa no es, la discusión es que todos ellos son necesarios para hacer lo que hay que hacer ahorita en Venezuela, ellos y muchos otros. Mientras tengas tu güebón favorito eres incapaz de ver que se requiere un esfuerzo colectivo, que una vez tendrá unos dirigentes, en un momento nos tuvo a nosotros, esta vez tiene otros. Tú estás enfrentado a un adversario que no reconoce diferencias y que quiere acabar con todo lo que es valioso para cada uno de esos cuatro a los cuales estás singularizando. Es solamente la unión de ellos y de otros y de la creación de una cosa distinta que tiene que involucrar de alguna forma al chavismo, lo que nos puede sacar de este hueco, de esta tragedia histórica en la que estamos metidos. Ese grado de madurez todavía no lo tenemos, tenemos que seguir aprendiendo”.

No vacila en diagnosticar que el país no está en una zona curativa. “Estamos en una zona, que si todo sale bien, va a venir el nacimiento de una cosa que en este momento es muy difícil prever pero que difícilmente va a estar controlada por la polarización. Yo soy un creyente de que no hay salida pacífica de lo que está pasando en Venezuela sin un sector del chavismo, y ese sector del chavismo en este momento no es visible”.  Está convencido de la necesidad de combinar movimiento de calle con norte político, y participación con ética y consciencia de a qué adversario se enfrenta el país en todos los escenarios políticos que se planteen, nacionales e internacionales. Considera que esa combinación es perfectamente constitucional, más no puramente electoral. “Ahí hay una diferencia muy importante; la constitución venezolana dice que la gente está obligada a defenderse de regímenes y de gobiernos que pretendan usurpar y corromper la Constitución.  Ahora bien, una de tus herramientas es electoral pero tú  puedes utilizar las propias herramientas electorales no como una panacea sino como un instrumento para crear condiciones políticas reales. Y en esa combinación tú logras articular el activismo ciudadano con la respuesta electoral, para mí esa es la ecuación que la oposición venezolana no logra despejar. No lo estoy diciendo desde una posición de criticar banalmente. No. Lo digo como alguien que siente eso como una realidad muy cercana y que sabe perfectamente las diferencias entre estar allá y no estarlo. En su momento yo estuve también en la Coordinadora Democrática, sé perfectamente a lo que me estoy refiriendo. Y con todo el respeto por la gente que está allá, y que están jugando un papel esencial en todo esto, es una ecuación que no hemos logrado resolver. Cuando tú ves las cosas, por ejemplo, que divide a todo el movimiento opositor en Florida, aquí en Estados Unidos, ¿qué es lo que estás viendo?, la reproducción en chiquito de Venezuela, idéntico. No hemos logrado, en presencia de un mal mayor, actuar en conjunto hasta que salgamos de él, y después nos hacemos las preguntas de cómo siguen las cosas; no pretender disputar desde ahora el liderazgo de lo que viene y no emplearse a fondo en combatir al adversario central. Esa ecuación nosotros no hemos logrado resolverla.

“Para los efectos del organismo, el chavismo es en cierta medida el lado oscuro de Venezuela y por eso lo sentimos tan cercano, porque el lado oscuro nuestro no es que es lejano a ti.  Tu lado oscuro es algo que es tan cercano a ti como lo que tú quieres que la gente vea, tu lado luminoso, o más que eso tu lado visible es tan importante para ti y tu estructura psicológica como tu lado oscuro, lo que pasa es que tu lado oscuro tú no quieres que nadie lo sepa. En nuestra historia  tienes lo que nos hace fuertes como país, lo que nos podría hacer una sociedad que trajera felicidad a su gente y lo que nos hace ingobernables; y el chavismo terminó por convertirse en buena medida en la síntesis de lo que nos hace ingobernables. Por eso nos es tan cercano, y por eso cada vez descubrimos en conducta de la gente que supuestamente está de este lado conductas del otro lado, ¡porque son inseparables! Es la misma gente que se nutrió de raíces similares, el resentimiento por ejemplo. La gente dice la fuerza más grande del mundo es el amor, maybe,  el resentimiento es al menos tan comparable en fuerzas como el amor, y cuidado si en algunos casos no tiene una fuerza superior porque se convierte en activa, el resentimiento es una fuerza activa, el amor a veces no lo es, para desgracia nuestra. El amor termina a veces por ser dócil y permitir que la barbarie se le imponga y el resentimiento no es dócil, el resentimiento es profundamente agresivo, y espera agazapado. Una de las marcas de fábrica culturales del chavismo es el resentimiento. Esta barbaridad de percibirse como si fuéramos una mezcla de indios y negros y pretender que nuestro contacto con Europa y con España, en particular, y con el imperialismo, eso es de las distorsiones históricas más brutales que esta gente le ha encasquetado a Venezuela. Por eso digo que no encuentro otra forma para referirme a lo de Venezuela que una gran tragedia, una gran tragedia que mezcla todos estos elementos, y de la cual estoy convencido vamos a salir, pero todavía nos queda un trecho que ojalá lo veamos en nuestra generación porque se nos ha ido mucha gente valiosa que lo debió haber visto y no lo va a ver”.

Confiesa su angustia ante la realidad del país y se declara adverso a los optimismos ineluctables, ya que piensa que las cosas siempre pueden estar peor, porque al imaginarse que están siempre mal termina por ser una preparación filosófica frente a la vida. “Saber que pueden estar peor te hace prepararte para un escenario donde las cosas pueden salir mal y si salen bien estás contento porque así fue, que prepararte inocentemente para un escenario de los tiempos perfectos y luego descubrir que los tiempos son perfectos pero en una escala que no coinciden con las escalas humanas, es decir que tú no las vas a ver, ni yo las voy a ver, ni nuestra generación las va a ver. Pienso que el caso de Cuba y de Venezuela pueden convertirse en convergentes pero no lo son todavía y sobre todo porque en Cuba no había democracia cuando el castrismo entró, en Venezuela si la había. En Venezuela todavía queda el recuerdo generacional y cultural de lo que era, porque sino no entiendes porqué unos estudiantes que tienen quince años viviendo bajo estos tipos siguen creyendo en valores en los cuales ellos eran unos niños. Pienso que hay motivos para ser cautelosamente optimistas, o, como dijo Gramsci en Los Cuadernos de Prisión, tener el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad, creo que los venezolanos podemos anotarnos en esa línea de pensamiento. Toda esta historia del exilio venezolano y toda esta gente que ha salido se ve como una gran tragedia, claro que lo es, pero así como te digo lo uno te digo lo otro: Si las cosas cambian en Venezuela se va a producir un flujo de gente enorme hacia Venezuela, porque el venezolano estructuralmente no es diaspórico. Si España logró, después de decenas de años de franquismo, reconstruir todo su aparato cultural y científico, nosotros también lo podemos hacer. Vivieron 40 años de franquismo y lo lograron revertir hasta un punto quizás inconveniente, hasta el punto que las nuevas generaciones no recuerdan cómo era antes, y por eso caen en espejismos como el de Podemos. Eso no quiere decir de ninguna manera que no comparta la angustia de quienes ven el espejo cubano y su más de medio siglo de permanencia, la tengo clavada en un costado y todos los días me despierto con ella: Toda mi familia está en Venezuela, mis tres nietas, mis tres lunas, están en Venezuela, mucha de la gente que me es importante en todo el mundo está allí. Todo este grupo de gente que ha salido, sobre todo los más jóvenes, termina por ser, por esas maniobras del destino a lo mejor lo que está ocurriendo es que los estamos protegiendo, porque esa gente en Venezuela no tiene nada que hacer, el país no tiene nada que ofrecerles, tú los sacas y los proteges. Así como cuando las langostas se están comiendo toda la vid, que están acabando todo, y rescatas una pequeña semilla, y te la llevas para California y la siembras en el valle de Napa, y después descubres que puedes restituir la vid francesa por una que se salvó en el Napa porque la salvaste de la langosta, quizás nosotros estamos salvando toda una generación de la langosta. Es un tema extremadamente doloroso porque esto es un drama social y es un drama histórico, pero en cuanto te afecta a ti es un drama personal y esa doble cara de estos dramas no se la puede minimizar”.

Cree que el sanamiento comienza inevitablemente por debilitar el yugo en que tienen agarrado a Venezuela los sectores más corruptos del chavismo, y afirma sin vacilaciones que en Venezuela la restauración no va a ocurrir, lo que puede ocurrir es que surja una forma distinta. “Quienes sueñen con la restauración y con que viene lo que estaba están equivocadísimos. Podría darse una situación que en este momento mucha gente no lo ve con claridad, pero podría ocurrir: Un cambio del centro de gravedad, una parte resultado de la polarización y otra parte resultado de que el chavismo pierda sus fuerzas y que no se trasieguen hacia la MUD sino que se trasieguen hacia otros espacios, y sería un desarrollo muy interesante porque el esquema de polarización es capaz de absorber hasta cierto punto únicamente. Es solamente la conjunción de factores muy diversos lo que puede producir que se debilite el sector más radical, más brutal, más militarista, más corrupto del chavismo. Si eso ocurre entonces viene inmediatamente la siguiente etapa que es preguntarse: ¿Cómo se le sacan concesiones políticas, dentro del marco constitucional porque yo fuera del marco constitucional no creo absolutamente nada, sería otra aventura más, nos va a salir carísimo, del otro lado? Hay cosas muy importante que se pueden abrir hacia delante si se logra combinar participación electoral con la protesta ciudadana y el activismo ciudadano. Estas dos cosas tienen que ir amarradas. Por eso el tema de la vigilancia del voto lo tienes que convertir en un acto popular, para que la trampa de usurpación de identidad no se pueda producir, que es una trampa mucho más importante que el fraude electrónico; que si me preguntas a mí, es una ficción pero lo otro no lo es en absoluto. La redistribución de los circuitos electorales es una gran trampa pero esa trampa puede inclusive revertírsela, yo pienso que estamos en una situación inmejorable potencialmente.

“Y por eso digo que no hemos resuelto la ecuación adecuadamente. El gobierno y el régimen en general sí que juegan en todos los tableros, en todos los escenarios. En un escenario patriotero desatan un conflicto o con Guyana o con Colombia, en otro van a elecciones pensando que pueden disuadir, en otro van a las elecciones pierden pero no la Asamblea, solamente el voto popular y otorgan un mandato de Ley Habilitante al presidente antes de irse. Nosotros también debemos jugar en todos los escenarios pero eso requiere que, también nuevamente, el liderazgo político sea capaz de resolver ciertas preguntas muy importantes que no las resolvió adecuadamente en su momento, y que sigue sin resolver. El tratamiento que se hizo de la convocatoria que hizo López desde la cárcel fue incorrecto, inicialmente se dijo no vamos, y había que entender que López, quieras tú a Leopoldo López o no, es un patrimonio del movimiento político, seas tú militante de Voluntad Popular o no, eso es irrelevante y es precisamente el trascender ese tipo de cosas lo que no ha terminado por lograr hacer. Hay cosas donde no nos podemos permitir cometer errores. Yo pienso que el tratamiento que se le dio a la candidatura de María Corina fue incorrecto, ¿por qué?, porque ahí era necesario un gesto, independientemente de la metodología, era necesario un gesto importante y ella se merecía ese gesto importante, no porque sea mujer, ni nada de eso, sino porque ella es un símbolo de esa lucha para un sector, que también es indispensable, y quienes están desarrollando toda la estrategia colectiva tienen que entenderlo. Entiendan que cuando tienes cuatro capitanes o cinco capitanes que son símbolo para un sector, los tienes que asumir como símbolo colectivo, ese es el gran ejemplo que tiene que dar el liderazgo: Son mis símbolos también. Por eso cuando las barbaridades como las que se llegaron a decir cuando preguntaron cuál es el plan para sacar a López y decir no hay ningún plan porque él se metió solo, eso es inaceptable. Es inaceptable de nuestro lado. Tú siempre puedes reconocer el plan de los otros y denunciarlo, lo que no puedes nunca es achacarle al otro tus propios errores y tus propias carencias, eso no lo puedes hacer. Pero como te digo uno, te digo lo otro: Estamos en la mejor situación posible, en este momento, y eso es obra también del trabajo de gente como Aveledo, de Torrealba y de toda la gente que está metida allí. Ver en blanco y negro es un gran inconveniente, es un gran error en una situación que está llena de colores.

“En el camino se han cometido errores, claro, y cometerlos frente a un adversario que no te da cuartel, y te los cobra con sangre, es letal. Además ellos han hecho una obra de gobierno que es galácticamente infame, y no se les puede cobrar porque los cobradores están ocupados, muchas veces en dirimir sus conflictos internos, cuando este es el momento de cobrarle a los tipos el desastre que están haciendo. Se están cobrando entre ellos mismos. A veces percibes que mucha de las cosas que el chavismo ha traído de desastre, la gente de nuestro lado la ha reproducido también y terminan por disputarse el liderazgo de lo que viene cuando en realidad no se ha construido la transición. ¿Qué propuestas hay a futuro? ¿Cómo se va a garantizar la seguridad del país? Tienes unos tipos que van a pasar a convertirse en conspiradores activos, entonces esa es una pregunta mayor, extremadamente importante. Es el escenario más pavoroso que podría anticiparse de las palabras del cura Alejandro Moreno, el tema de la seguridad, en la eventualidad que se produzca un cambio, es un tema absolutamente esencial de seguridad nacional, de seguridad pública. Y no podemos descuidar cuál es el reto ahorita, que no puede competir con ningún otro: Quitarle espacio a la oligarquía más corrupta y más extremista del chavismo”. Sin embargo, concluye nuestra conversación: “Lo que viene después depende de muchas negociaciones, para lo cual todavía estamos a tiempo, porque vienen momentos muy exigentes. Yo creo que tenemos un chance”.