• Caracas (Venezuela)

Alexis Correia

Al instante

Así hacen humor en VTV

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A ver, se presumía que esto podía pasar: en el oficialismo ya no hay de quién mofarse. Erradicaste de la TV a Nitu Pérez Osuna, Leopoldo Castillo, Chúo Torrealba o Luis Chataing, y una consecuencia indeseable es que tienes que burlarte de ti mismo. Aunque usted no lo crea, en Topocho Show, un programa que descubrí el pasado domingo 4 en VTV (7:00 pm), hacen parodias de Cayendo y corriendo (“Cayendo y rodando”) o Dossier (“Topossier”).

Por supuesto, no espere mucho más que un ejercicio acrobático complaciente, para risueño consumo de los parodiados. Aunque siempre algo queda en el sedimento: que Miguel Pérez Pirela no es mucho más que un clown avezado enamorado de sus propias piruetas y que a Walter Martínez le dominan delirios megalómanos y militaristas. En otro de los segmentos, vi a Winston Vallenilla y su combo de animadores matutinos de TVES convertidos en Zordon y los Power Rangers.

Topocho Show es un programa fantasma. Ni al comienzo ni al final de los 60 minutos observé información acerca de quiénes son sus creadores, o si se trata de una producción independiente o se paga con dinero de VTV, que al fin y al cabo debe ser más o menos lo mismo. Solo aparece identificado un humorista como Jorge Vásquez, algo así como esos hombres orquesta de Sabana Grande, aunque no vaya usted a creer, obviamente, que se trata del nuevo Johnny Carson. Le acompaña el personal indispensable masculino y femenino. Ponen una cuenta de Twitter, pero confieso que no experimenté un enorme impulso de indagar más.

Apartemos por un instante aquel axioma de que el Estado no debería reírse de sus ciudadanos, sino al revés. ¿De qué se hace humor en VTV? Segmento de un cirujano plástico: “El Doctor Juliotelopongo, el cirujano de los políticos”. Aparece una foto de Delsa Solórzano y luego otra en la que sus labios han sido grotescamente hinchados con algún truco digital muy mal ejecutado. Aparece Eveling Trejo, luego deformada como una mujer lobo con las facciones superpuestas de Diego Arria. Aparece… ¡la ministra Iris Varela! Primero con un peinado liso y luego otro rizado, sin ninguna manipulación. Vamos, topocheros, ¡así es trampa! No se acerca mucho a aquella premisa del suplemento El Camaleón, aquel se metía “un rato con el gobierno y un rato con la oposición”.

El comediante al parecer presentado en la jefatura como Jorge Vásquez canta como Raphael, pero dice “Escuálido” en vez de “Escándalo”. Protagoniza un segmento costumbrista, “El llanero del llano nacío y criao en Caracas”, que usa zapatos de goma con pantalones arremangados y hace críticas a los padres que permiten que los niños bailen reguetón. En la sección “Joseladas”, vuelve a la vida el genial Joselo en un video de archivo como un sifrino de los años ochenta (ombligo afuera y todo). Su pálido imitador contemporáneo topochero, más que rendirle un homenaje, lo perpetra, como diría Mafalda. Una cuña: “El jabón Radical Protection 10, fascistamente comprobado para eliminar el comunismo en tu familia”. Chistoso, si consiguiera jabón.

Los hombres travestidos Juana y Emilia, supongo, representan a doñas recalcitrantes de la oposición. Sueltan teorías de la conspiración con la estatua de Juan Pablo II en Chacao como imagen de fondo: “Diosdado tiene tanto dinero que ha comprado todos los dulces de Candy Crush”. Brillante.

Se supone que para el final del programa guardas lo mejor que tienes, ¿no? La sección se llama “El ascensor de los artistas”. Un famoso se monta en un ascensor en Parque Central y debe calarse a un atorrante que canta mal sus canciones y quiere tomarse un selfie. ¿Adivinó quiénes son los invitados? Sí, los mosqueteros de costumbre, la generación Suena Caracas: Roque Valero, Omar Acedo, Omar Enrique. He ahí el flamante poder de convocatoria de nuestro topocho.

@alexiscorreia