• Caracas (Venezuela)

Alexis Correia

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Alexis Correia

El abrazo “estratonáutico”

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En el monitor de mi televisión están juntos un tipo que escribe su apellido “Franchesky” en vez de Franceschi, y otro cuyo nombre es “Ludwing” y no el correcto Ludwig, lo que debe provocar que Dante y Goethe se sobresalten en sus tumbas. El primero es un salsero guaireño, Erick, que quizás recibiría más crédito si hubiera nacido en Puerto Rico o Panamá. Me vengo a enterar, gracias al programa, que es el cantante de temas a los que he sido expuesto como viajero de atestadas camioneticas por puesto, por ejemplo el clásico “Fantasía herida” y nada menos que una versión tropical de la balada ochentosa “Don’t Dream, It’s Over”, del grupo australiano-neozelandés Crowded House, de una letra original casi intraducible y convertida ingeniosamente en “Alta marea”.

Está pegao! (viernes a las 7:00 pm), así, escrito sin el signo inicial de exclamación del idioma español (Cervantes, donde esté, debe estar ocupado en cosas más importantes), es uno de los nuevos programas de TVES, órgano del Estado que intenta entretener al pueblo que deambula para conseguir detergente y leche en polvo. Lo conduce Ludwing Rodríguez, uno de los integrantes del grupo Calibú, que el año pasado grabó “Por amor”, un tema para la campaña de Nicolás Maduro en el que intervino Winston Vallenilla (presidente del canal) con su grito “¡Familia!”. En los dos programas que vi, los invitados fueron el merenguero Roberto Antonio, hombre del proceso (“le pedí al comandante supremo un circuito radial para el oriente del país”, contó en el espacio) y el citado Erick Franchesky. En el primero, Ludwing tenía el copete de color rubio y en el segundo se lo tiñó de color castaño.

Hay dos bailarinas, Tati y Tatica (sic), que usan pelucas cortas de colores y shorts muy pequeños, de esos que llaman “cacheteros”. También una sección llamada “La calle canta”, que consiste en agarrar desprevenidos a ciudadanos de extracción humilde y ponerlos a pegar alaridos, y otra de videos divertidos. No se indica si Está pegao! se transmite en vivo, pero los artistas invitados recibieron llamadas telefónicas de admiradores, una de esas costumbres con las que Twitter barrió. Participa un pinchadiscos, DJ Giova (o sea, “Yoba”), que invita a otros colegas, por ejemplo un tal DJ Yeko (¿recuerdan ese período en el que todos nos poníamos a inventar qué nombre de DJ nos colocaríamos?), uno de los que intervendrá el 3 de octubre en la gran fiesta de Tiuna, el Fuerte. Todos competirán por un premio, el “Faylán de Oro”. Ojalá alguien se acuerde del DJ Diondo, uno de los últimos personajes humorísticos de culto en RCTV.

Erick Franchesky, que no se me olvide, por favor, anunció su nueva gira nada menos que con Hildemaro, otro infravalorado salsero erótico criollo, intérprete del exitazo “Amanecí contigo”. Roberto Antonio complació con “Noches de fantasía” en tecnomerengue, merengue y bachata.

Me enternecen los animadores que tratan de pegar frases. En el caso de Ludwing Rodríguez, envía a los televidentes “un abrazo estratonáutico y un beso espiriquifláutico” (sic), lo que no creo que anime a Mary Poppins a introducir una demanda por plagio. Está pegao! es un programa que carece de cualquier tipo de concepto estético unificador: un colorinche bañado por luces discotequeras estroboscópicas, que se unen a efectos de cámara lenta para recrear estados alterados de conciencia (¡!). El grito de asombro de “Wow!” que sale en la pantalla perfectamente podría ser españolizado a “¡Guao!”. En el lado positivo, Ludwing derrocha entusiasmo, se esfuerza por investigar al menos un poco de cada invitado y hace un notable esfuerzo por exprimir cada uno de los 20 minutos y pico de los que dispone. A uno no le pega el aburrimiento viendo Está pegao! El conductor hasta lanza alguna que otra pregunta comprometedora: “¿Todo salsero es infiel?”. Erick Franchesky prefirió irse por la tangente.


@alexiscorreia