• Caracas (Venezuela)

Alexis Correia

Al instante

Ordinaria a propósito

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Dentro de las limitaciones conocidas, Nora (Televen, lunes a viernes, 9:00 pm) es una telenovela en la que, junto al indispensable rosa, se intentan desarrollar elementos mucho más negros de misterio, crimen y denuncia política y social.

El escritor de la coproducción internacional, Ibsen Martínez, es un pensador incómodo, con frecuencia ambiguo, que descarga por igual el látigo a una u otra faceta del poder. Así, junto al escalofriante registro de un joven presuntamente homosexual e injustamente encarcelado que está a punto de ser violado en un calabozo y de un sistema judicial podrido de corrupción, Martínez lanza la punta al típico magnate privado que no sabe de medios de comunicación pero adorna su portafolio empresarial con un canal de televisión, representado en Otoniel Lobo (Daniel Lugo), dueño del imperio O’Lobo (¿un guiño a O Globo de Brasil?), que igual fabrica atún con sabor a cartón o programas de cocina de TV que conduce su hija malcriada. ¿Morder la mano que da de comer?

En el paisaje de actores-personajes establezco en Nora un primer lote cuyas apariciones hasta ahora son un lujo: el citado Daniel Lugo (Otoniel), Sonia Villamizar (Aída, su amante de clase media noqueada), Kiara (la escritora Carolina) y probablemente el personaje más fascinante, y el antagonista Daniel Moros (Eduardo Victoria). Podrían incluirse también Iván Tamayo (el pran Mingo Vidal), aunque ha tenido pocas escenas; Carlos Cruz (Raúl, que lleva una bigamia más o menos abierta); y Claudia La Gatta (Irina), una de las que infunde más miedo en un reparto lleno de “bichas”.

Entre los adecuados y aceptables desfilan Alexander Leterni (el falso gay Ronald, un basquetero blanco de esos que no pueden saltar, aunque es tremendo bailarín) y Samantha Dagnino (Solange Moros), una pareja juvenil que por momentos se roba el show principal; Sabrina Salvador (la contrafigura Mercedes), con su insoportable y graciosa muletilla de “mi bien”; Dayra Lambis (la inspectora Vicky); Sabrina Seara (la hija caprichosa de Otoniel, Melisa Lobo); Jorge Nunes (Carmelo), una especie de sucesor natural de Alejandro Corona; y las dos mujeres de Raúl, Crisbel Henríquez (Lucía) y Nanny Tovar (Jazmín).

Sabrina Seara confirma que es una profesional que, aunque no tiene estatus de superestrella, una mata de carisma ni posa para almanaques de cerveza, cumple donde la pongan: protagonista o villana. Al principio no me convencía el aspecto físico de Melisa, se me hacía muy ordinaria para ser la hija de un magnate y ni siquiera caminaba bien en tacones, aunque poco a poco me he ido dando cuenta de que eso tiene toda una intención de retratar un nuevorriquismo de cuña de Didiyín o de yate de videoclip reguetonero.

Con algo de sorpresa debo confesar que no me convence toda una primera actriz como Flor Núñez  como Belén, matrona de barrio que rinde culto a Mayimbe, su hijo malandro muerto. Por ratos, el personaje se le va de las manos, exagera. Por otra parte, su manera de pronunciar el nombre Solange (“Solanyi”, en vez de un “Solanch” digno de salir de la boca de Titina Penzini) es toda una reivindicación del gusto popular. ¿Usted en qué bando está, entre los que dicen “Solanyi” o “Solanch”? Creo que estoy entre los primeros.

Tampoco me cautivan los protagonistas, la emprendedora Nora (Ana Giraldo, aunque hizo una memorable y canónica escena de cachetada para cerrar capítulo) y el prestidigitador-delincuente informático Félix (Andrés Zúñiga); ni Fedra López (Juanita, ex de Otoniel) o Alberto Zeni (Aurelio, el perro faldero de Otoniel), aunque este último personaje tiene uno de los elementos de misterio más interesantes, una especie de amante residencial a la que en ninguna toma se le observa claramente el rostro.

El tema musical de Nora es flojonazo, extraño la fuerza de las canciones de telenovelas de otras épocas. De resto, le seguiremos la pista al que es, sin duda, uno de los acontecimientos más asombrosos en la TV venezolana de 2014.

@alexiscorreia


PD: desde aquí le dejo a Andrés Zúñiga la solicitud de que explique el mexicanismo “empécueme” (o algo así), que no lo consigo ni en Google.