• Caracas (Venezuela)

Alexis Correia

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Alexis Correia

La Asunción no queda en Paraguay

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Proseguí mi exploración en la superficie de Canal i, una televisora que ha emitido señales de reactivación de cierta producción nacional, y me topé con un programa infantil: Genios al ataque (lunes, miércoles y viernes, 10:00 am y 3:00 pm), concurso de conocimientos generales para chamos de cuarto, quinto y sexto grados.

Lo que escribí la semana pasada del reality show ¿i tú cantas? aplica más o menos aquí: para ser hecho con las uñas (el decorado, prácticamente inexistente, se resuelve a través de efectos ópticos), Genios al ataque es bastante entretenido y hasta tiene un tema musical pegajoso.

El formato no inventa el agua tibia: cinco rondas, una por cada bloque entre anuncios publicitarios: dos de preguntas de selección múltiple (en una de ellas, el chamo que responda mal tiene una penitencia de canto, deletreo, trabalenguas, adivinanza, declamación o actuación), una de enunciados para elegir entre verdadero o falso, otra de juegos elementales de memoria (confieso que me desempolvaron buenos recuerdos: me pareció lo más divertido de todo) y un desenlace, la Palanca de Arquímedes, con un componente de azar y preguntas que pueden voltear el resultado acumulado. Se abre la posibilidad de que los niños llamen por teléfono a un familiar, lo que puede derivar en ciertos fraudes mediante uso de Google, incluso en un país con una conectividad lenta de Internet.

Se efectúa una gran final mensual. Los premios son espartanos, como corresponde a un programa de Canal i en época de estanflación, aunque una bicicleta es una bicicleta, sobre todo ahora que para comprar una parece que exigen hasta partida de nacimiento.

El conductor, Gustavo Corredor, tiene pinta de profesor de inglés de primaria. En general es un animador gracioso, con un componente de chalequeo inocuo que no llega a derivar en bullying (otra de las palabrejas de moda).

Pero además de que debería darle un descansito a los suéteres de lana en un país tropical, le haría a Corredor otra observación más preocupante de fondo, que es la misma que noto con Eladio Lárez en Quién quiere ser millonario (guardando las distancias, claro): un programa de retos de conocimiento requiere, al frente, una persona con una genuina pasión por el saber. Que haga sentir que la cultura humana es un bosque interconectado, no arbolitos aislados de trivias que hacen combustión en sí mismas.

En poquísimas ocasiones constaté que Corredor aportara comentarios adicionales que enriquecieran las respuestas, más allá de lo que está anotado en el cartoncito en sus manos. Ejemplo: una pregunta sobre el río más extenso (en cuanto a tamaño de cuenca, lo que no se explicó bien) y caudaloso del mundo, que es el Amazonas. Había que hacer al menos mención de la controversia que existe con el Nilo, pues sigue en discusión cuál de los dos es más largo.

Los pelones no son predominantes, pero hay que afinar la rigurosidad en los detalles. La capital de Paraguay no es La Asunción, eso queda en Margarita. El que me dejó peor sabor fue una pregunta sobre los planetas visibles a ojo desnudo desde la Tierra, que son cinco. En Genios al ataque se aseguró que eran dos (Marte y Venus). Lo más grave es que era una pregunta de ronda decisiva, que cerraba un programa.

Algo que me pareció sorprendente es que las niñas participantes no tenían nombres demasiado estrambóticos (Victoria, Jade, Bárbara, Katherin… quizás alguna Dangellys por ahí). Y lo más estremecedor fue cuando, en las preguntas de historia, salieron cosas como “¿cuántos períodos gobernó Rafael Caldera?” o “¿quién de los siguientes fue miembro fundador de Acción Democrática?”. ¿De qué planeta le sonará eso a chamos ya de una segunda generación que no ha vivido bajo otro sistema político, en otra Venezuela posible? De Plutón, que ya tampoco es un planeta.