• Caracas (Venezuela)

Alexis Alzuru

Al instante

Un sacudón ¿se puede evitar?

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Un ciudadano acosado y hambriento es probable que termine jugándosela en las calles antes que votando en diciembre. Después de todo, las pasiones son las que dirigen las acciones del hombre, no la razón. Además, Maduro realiza un impecable trabajo para sacar de quicio a la población. Pocas alternativas quedan para descomprimir la tensión acumulada. Incluso, el voto castigo es una vía de escape estrecha para drenar la furia de los ciudadanos. Por eso, es a la oposición a quienes les corresponde interpretar el estado anímico de los electores. Especial atención deberán prestarle a la situación emocional de la militancia del PSUV. Pues la debacle es moral en la militancia chavista, no solo económica.

El pueblo socialista fue burlado en su buena fe. Se les ofreció una sociedad más equitativa y confortable pero han experimentado lo contrario. Desigualdad y ruina económica es lo que padecen, no mejor calidad de vida. Su existencia como la de cualquier venezolano se ha convertido en una tragedia. De allí que en municipios oficialistas hayan saqueos y sus habitantes quemen las fotos de Maduro junto con las de Fidel y Chávez.

El colapso del gobierno es el fracaso de las expectativas que miles cultivaron al calor del proyecto bolivariano. Se trata del fin de un sueño político. Ahora bien, si los pesuvistas se sienten traicionados y abandonados por sus jefes ¿por qué deberían creer en sus adversarios? ¿Por qué votarían por los candidatos que hasta hace poco objetaban? Sobre todo, ¿qué motivos tendrían para evitar que su indignación se transforme en violencia? El elector chavista está más cerca de los disturbios que del voto.

Un sacudón está a la vuelta de la esquina y la oposición debería evitarlo. Entre otras cosas porque la población pagará el precio más alto. Las penurias de hoy serán insignificantes en comparación con las que se vivirán durante un tiempo. Además, los partidos de oposición y sus directivos no tienen capacidad política ni institucional para intervenir en un conflicto. Sus posibilidades de incidir en el reordenamiento del país les serían canceladas. En un escenario de conmoción también perderán aquellos opositores que en la actualidad reciben del gobierno dinero, privilegios, favores políticos y electorales. Todo ello sin perder de vista que Maduro sería uno de los contados beneficiarios de una confrontación. De allí que se le vea centrado en regar más gasolina sobre el alma incendiada de su militancia.

Una oferta incluyente pudiera minimizar los riesgos de un estallido popular. En particular, los chavistas necesitan una propuesta que los tranquilice; requieren escuchar los términos de un proyecto de renovación que les permita moderar la ira que dejan las traiciones y las frustraciones. Se requiere re-moralizar a la sociedad porque se reconoció abusada y está a punto de hacer justicia con sus propias manos. Por supuesto, el discurso de las soluciones negociadas y de futuro presupone un liderazgo en armonía consigo mismo y sus convicciones.

Una dirigencia fraccionada y codiciosa mal puede generar sosiego y promover el consenso; lo predecible es que sus acciones lleven agua al molino de la violencia. De hecho, la conducta de algunos opositores pareciera que persigue la confrontación no el acuerdo. ¿Qué otras consecuencias desencadenarían la  actitud de Copei, la de quienes hablan de una tercera vía y la de aquellos que inscribieron candidaturas independientes?

Algunos opositores agregan verdaderas estupideces a los errores de la MUD. Acaso, ¿cooperan con Maduro? Alguien debería recodarles que sus decisiones extemporáneas no corregirán los desaciertos de la MUD por incalificables que se consideren. Por cierto, ellos no tienen la amplitud que reclaman a los que critican y, mucho menos, demuestran la sensatez que tanto se le exige a los ciudadanos. La incoherencia de estos grupos es tal que hablan de compromiso con el país al tiempo que esgrimen argumentos y prácticas iguales a las que hundieron a la democracia puntofijista. Quizás por eso, muchos desesperan y comienzan a sentirse más convocados por los saqueos que por el voto.

 

@aaalzuru