• Caracas (Venezuela)

Alexis Alzuru

Al instante

¿Revocatorio en 2016 o 2017?

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Algunos dicen que si el revocatoriono se materializa este año entonces caerá fuego sobre la república. Con lo cual, producen el efecto contrario de lo que con seguridad desean: meten en un callejón sin salida la posibilidad de derogar el mandato de Maduro; pues esa opinión destruye las condiciones emocionales que se necesitarían para librar esa y cualquier otra contienda en 2017. De hecho, ese discurso trasmite la idea de que modificar la fecha sería un fracaso. De modo que si el referéndum no se efectúa este diciembre la base opositora no tendría motivaciones para continuar luchando; pero estaría lista para dejarse invadir por la tristeza y la depresión. Por lo demás, no debería olvidarse que la estabilidad psíquica y emocional del venezolano es el terreno que fue elegido por el gobierno para dar la batalla por su ilegítima continuidad.

El eslogán del revocatorio “ahora o nunca” no es un mensaje que lleva agua al molino de la transición. Al contrario, la aleja; por no decir que la cancela. Entre otras cosas porque en rigor ese enfoque plantea que la sustitución de Maduro o se resuelve este año o se desplazará hasta las próximas presidenciales. Por si fuera poco, convierte el tema de la fecha en el fin que se persigue; cuando lo que la gente está pidiendo es que el gobierno sea reemplazado y, por supuesto, que se tomen medidas para recuperar la cotidianidad y la normalidad.

Confundir la presión que debe hacerse sobre el CNE con una postura inflexible sobre la fecha del revocatorio es inconveniente por donde se vea. Sería útil darse cuenta de que pelear el derecho que tienen los venezolanos de utilizar sus votos para remover cuanto antes a este régimen forajido, no excluye que se aproveche cualquier momento para sacarlo legal y definitivamente.

Oír lo que dice la calle ayuda a entender que existe un deseo generalizado por romper con lo que Maduro simboliza y representa. Por cierto, un sentimiento que incluso está presente en la militancia oficialista, según concluyen todas las encuestas. No por casualidad el periodista Eugenio Martínez destaca que en la última publicación de Venebarómetro se muestra que 70,5% de los chavistas estaría de acuerdo con revocar a Maduro en 2017. Una cifra que sumada a la convicción que tienen los independientes y la militancia opositora garantizaría sacarlo de un tajo de la presidencia. Por lo demás, no debería olvidarse que la recuperación de Venezuela exigirá el compromiso de todos sus habitantes no solo el de aquellos que se identifican con la oposición. La tarea será titánica y delicada porque pasa por reconstruir casi por completo el Estado que Maduro modeló.

No es conveniente denigrar del revocatorio en 2017. Lograrlo en esa época igual significará el cierre de este capítulo negro de la historia política del país y el anuncio de un nuevo comienzo. Basta pensar que derrotar al presidente agregando votos de la base chavista colocaría al cogollo del PSUV contra la pared; sus jefes quedarían heridos de muerte y sin apoyo. No solo estarían obligados a negociar la conformación del gobierno de transición y el programa que debería ejecutarse, sino que los mafiosos rojos al fin entenderían que el tiempo se les acabó para seguir robando y actuando al margen de la ley.

Siempre habrá que calcular que Maduro y su red de cómplices, aun boqueando, buscarán burlar sus obligaciones; de allí la importancia que tiene no quemar por anticipado las oportunidades. Cualquier ocasión es buena para atacar por varios flancos y en simultáneo a un gobierno que apelará a cualquier medio para salvar su pellejo. Esta guerra es de resistencia; y, además, es sistémica; por lo cual, la victoria de la oposición dependerá del atrevimiento que se tenga para activar, sin límites de tiempo, una lotería de opciones que se fortalezcan entre ellas. Solo así la mesa quedará servida para desmantelar la herencia maldita que dejará la minoría corrupta que administra el poder.

@aaalzuru