• Caracas (Venezuela)

Alexander Cambero

Al instante

Sin brújula

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La patria marcha de manera indetenible hacia el abismo. Un capitán sin destreza, ha perdido el rumbo en el proceloso mar de sus múltiples confusiones. Ha dejado entre sus papeles de analfabeta funcional, la oportuna brújula que indique la ruta a seguir. En sus manos Venezuela zozobra frente a las contingencias que desafían al descerebrado, en la aventura de tener el control de un destino que se desliza entre sus débiles manos. Un impetuoso oleaje se aproxima al barco que hace maromas para resistir las embestidas. El hombre disfrazado de capitán corre a esconderse en sus miedos; un frío penetrante recorre su cuerpo de pata de palo. Su ojo derecho está cubierto con un  parche rojo a la usanza de los viejos piratas indonesios. Mano derecha de garfio chino, con una desplumada cacatúa cubana que le sopla al oído la cartilla que tiene que recitar. 

Venezuela es hoy una confusión permanente. No existe área de la nación que no padezca la crisis originada en plena revolución, en quince años transformaron en cenizas todo el esplendor económico que podría haberse logrado de contar con una administración bien orientada. Lastimosamente nuestra mejor época en materia de recursos fue dilapidada por la peor gestión de nuestra historia. Una cofradía de seres envenenados de odio que dirigieron la fortuna nacional a tratar de imponer ideología. Años de farra incontenible, discursos inflamados de un fraude revolucionario que siempre persiguió seducir a los incautos. Fue el amanecer de una mentira que fue robusteciéndose en  la medida en que el tiempo fue transformando episodios en eventos de vida. Como en la vieja molienda fueron pulverizando oportunidades hasta colocarnos en una situación que se complica cada día más. Venezuela es la primera víctima de una revolución depredadora, pudo más el odio de una jauría que creyó que aplastando al adversario podrían lograr la perpetuación de su especie. Hugo Chávez se convirtió en el gran adalid de la mentira, fue llevando a millones a creer que efectivamente su gestión era la conflagración universal que libraban los pobres frente al portentoso imperio del mal. La propaganda nos planteó  la guerra de las galaxias en donde un pueblo heroico rebasaba los mundos para poner de rodillas al causante de todos sus males. Una estrategia exitosísima para avanzar en el tiempo y mantener el poder como garante del sostenimiento del proceso revolucionario.

Siguen las horas aciagas. El torpe capitán se mueve en su cabina de mando, arrastrando su pierna de pirata de palo. En el fondo sigue oculta la brújula de un país metido en el laberinto de la cruel mentira del socialismo. Falsedad que prosigue mientras Venezuela se resbala hasta lo profundo del abismo…

@alecambero