• Caracas (Venezuela)

Alexander Cambero

Al instante

¿Salvará el diálogo al gobierno enclenque?

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

 

En el juego de la política no siempre ocurre lo conveniente a los pueblos. Los intereses en el seno de la OEA le lustraron las botas al régimen venezolano. Como del sombrero del mago extrajeron al diálogo como pócima sanadora de nuestras desgracias. El gobierno de Nicolás Maduro recogió el guante para utilizar este recurso político con el anhelo de ganar el tiempo necesario que le impida concurrir a un proceso revocatorio que perdería estrepitosamente, ante la pavorosa crisis que han generado sus desaciertos.

No es que estemos en desacuerdo con el diálogo, lo cual es un recurso civilizado en sociedades en conflicto; pero este no puede ser una excusa para seguir oprimiendo a una parte fundamental de la nación, negándole su derecho de pensar distinto. Un ardid para maquillar el desastre mientras se inflan los discursos huecos. La resolución del organismo multilateral es un bien redactado pliego de buenas intenciones, que no llega al fondo del problema: que no es otra cosa que  la falta de palabra de esta administración para cumplir con los acuerdos.

En el pasado cuando estaban en aprietos apelaban al entendimiento para conseguir el oxígeno necesario para recargar sus pulmones, shows propagandísticos en cadena nacional en donde muchos líderes se mostraban distendidos y creyendo en la buena fe de aquellos que solo tienen la intención de aniquilar a quien piensa de manera distinta. Solo observemos los anteriores llamados a diálogo. ¿Qué se logró? Absolutamente nada.

Luego de tomar suficiente aire arremetieron contra todas las instituciones democráticas con tal fiereza que los acuerdos quedaron vueltos trizas. Conociendo sus actitudes persecutorias y profundamente antidemocráticas ¿Quién nos garantiza que cumplirán con la palabra que empeñen? 

Un verdadero diálogo tendría que comenzar por liberar a nuestros presos políticos al igual que darle la orden al CNE para que se active el revocatorio.

Debe haber una mínima demostración de buena voluntad gubernamental, y más cuando tenemos suficientes antecedentes de sus faltas de palabra. Ahora vendrán ex presidentes de dudoso rasero a conminar a las partes a sentarse con algunas condiciones. Todas favorecedoras a quien busca lograr el tiempo necesario para seguir mintiendo; el régimen tiene las cartas en la mano para dinamitarlo cuando quiera. Sería necesaria una agenda que lo obligue a dar demostraciones de sinceridad. Que cesen las hostilidades en contra de la Asamblea Nacional, y así una serie de elementos que coadyuven a ver resultados positivos. 

El debate en el organismo fue de pronóstico. Muchos países demostraron que sus intereses son más importantes que las necesidades que padecemos los venezolanos. Prefieren mantener cierto confort institucional con el régimen que ponerse en la piel de millones que sufren este horror. Posiciones acomodaticias que no llegan al fondo del problema. Algunos de nuestros representantes legislativos esperaban una respuesta de mayor reciedumbre que una esquela ajustada para todo conflicto. Al final las grandes naciones del hemisferio lograron darle al gobierno venezolano en tiempo que requiere para seguir destruyéndonos. Una solución salomónica; como si el hambre venezolana requiere de tiempo de diálogo infecundo; sin respuesta para los presos políticos que están tras las rejas por no dejarse aplastar por esta maquinaria del miedo. Solo vagas referencias sin profundizar en el abismo venezolano. La doble moral que funciona en la OEA se adapta perfectamente a lo que busca el gobierno.

La enseñanza de todo esto es que la solución es venezolana. Que los intereses de los organismos multilaterales son muchas veces contrarios a nosotros, debemos dejar de pensar que factores exógenos nos resolverán nuestros problemas. Solo los connacionales pueden cambiar esto, los de afuera quieren conseguir la misma tajada que salteó la revolución…