• Caracas (Venezuela)

Alexander Cambero

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Maduro ¿un colombiano enemigo de su origen?

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Con múltiples amenazas han sellado los labios de los vecinos que conocen su origen. El sector Carora, de la ciudad de Cúcuta, en la casa número 8-98. Domicilio de su tía Enma Moros Acevedo, lo vio crecer en aquellas polvorientas calles de necesidad. Con torpeza trató de jugar al fútbol en su interés de colocarse la camiseta de su equipo del corazón: el Cúcuta Deportivo. Sus escuetas habilidades balompédicas no le permitieron cumplir el sueño. Añoraba emular al uruguayo José Omar Verdún, aquel goleador electrizante que enloquecía la tribuna. Las redes contrarias se llenaban de sus anotaciones esplendorosas, mientras doña Enma Moros Acevedo aplaudía el desenfado del charrúa en sus domingos de gloria. El pequeño Nicolás Maduro y Heriberto Fuentes Sotomayor, su vecino del sector Carora, disfrutaban del ambiente y del pan de bono que vendía Encarnación Restrepo. Mordiscos con gaseosa en el rugir de una tribuna enfervorizada ante las esprintadas de aquellos mágicos maestros del balón. Los que hicieron que Cúcuta robara el interés deportivo de una nación acostumbrada a mirarla con desdén desde los centros del poder mediático.   

Los años de la conveniencia fueron borrando las páginas amarillentas de tiempos idos. Cuando doña Enma Moros Acevedo enfermó gravemente jamás tuvo la visita de su predilecto. Tampoco se apersonó a sus exequias. Una corona fría con olor a forzado compromiso familiar cruzó la frontera. Aquella matrona que lo adoró hasta su último aliento no acarició su rostro nuevamente. Ya era canciller de la República Bolivariana de Venezuela al momento del desenlace de su tía. Siempre quiso ocultarle a Hugo Chávez su origen colombiano. Pensaba que revelar sus raíces lo ponían en desventaja con el patriarca. Conocida la profunda animadversión que este manifestaba continuamente en sus alocuciones públicas y en conversaciones privadas con referencia al histórico vecino. No solo perdería terreno con Chávez, sino que su adversario interno Diosdado Cabello lograría al fin quitarte aureolas frente a su amo.

El libro de actas del año de nacimiento de Nicolás Maduro en la ciudad de Cúcuta lo desaparecieron. Supuestos agentes del G2 cubano en combinación con la guerrilla ocultaron la prueba reina para usarla a discrecionalidad. Amenazaron a los vecinos hasta sellarles los labios con el tapón de miedo. En el sector se habla con voz baja y miradas suspicaces. Cierran las puertas de manera violenta al olfatear que alguna persona busca información. Toda la manzana está tomada por grupos de choque.

Ante el ataque a militares venezolanos en la frontera, un hecho cargado de sospechas e irrefutable interés electoral, aparece la maniobra politiquera. En el asesinato de los uniformados venezolanos existen muchas lagunas de información que huelen a rancio. En Venezuela estamos acostumbrados a esos mecanismos propagandísticos para buscar solidaridades automáticas. En ese orden de ideas, Nicolás Maduro toma la decisión de declarar el estado de excepción en 5 municipios fronterizos del estado Táchira: Ureña, Bolívar, Junín, Libertad e Independencia. En el marco de la Constitución venezolana de 1999 toda medida de excepción debe tener una duración limitada a las exigencias de la situación que se quiere afrontar, sin que tal medida pierda su carácter excepcional o de no permanencia. En este caso el lapso fijado por el Ejecutivo tiene vigencia por 60 días, prorrogables por un periodo similar. De acuerdo con el artículo 2 de la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción, estos “solamente pueden declararse ante situaciones objetivas de suma gravedad que hagan insuficientes los medios ordinarios que dispone el Estado para afrontarlos”.

Después de la medida el show mediático; 2.000 efectivos militares andan en estos municipios actuando a sus anchas. Un sentimiento xenófobo emana de Miraflores. Precisamente de alguien que lleva en sus venas sangre de Colombia. Nadie niega que exista violencia, narcotráfico y contrabando en la frontera. Es un cáncer que corroe estos pueblos unidos por una historia común. Son millones de familias que llevan en su torrente sanguíneo las 2 patrias. Pero que este drama verdadero sea utilizado con fines electoreros, debido a su abrupta caída en popularidad, es inconcebible. Nicolás Maduro tiene un rechazo de más de 80%. Anda desesperado buscado conflictos para subir en la encuestas. No le resultó con Guyana ahora quiere pelearse con Colombia. La supuesta patria de su origen. Aquella en donde vibró con el Cúcuta Deportivo de la mano de doña Enma en el general Santander…

 

alexandercambero@hotmail.com

@alecambero