• Caracas (Venezuela)

Alexander Cambero

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El Madurazo que mató Ramos Allup…

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Lo de Henry Ramos Allup el día de la presentación de la Memoria y Cuenta del presidente Nicolás Maduro fue una verdadera lección de política con mayúsculas. Sin acudir al mercado del insulto o la vejación personal hizo una radiografía de nuestra realidad sin la necesidad de sobornar al griterío. Mostró capacidad y brillantez para enrostrarle al régimen las más duras verdades. No necesitó de la altanería para llamar la atención. Fue rebatiendo cada uno de los dislates gubernamentales hasta dejarlos desnudos y sin argumentos en cadena nacional. Solo le bastó quince minutos para desmontar el vacío discurso presidencial de horas. El rostro de la bancada oficialista era un poema. Acusaron el golpe en lo profundo del alma; magistral cuando habló de la polémica generada por sacar del cuerpo los cuadros de Hugo Chávez y su versión testimonial  del Libertador Simón Bolívar.

Un anodino Maduro escuchaba atentamente las reflexiones de Ramos Allup; parecía hundirse en su sillón cuando la realidad le quitó la careta a la mentira. También fue una lección para aquellos que rechazan la experiencia; tratándolos de colocar en el asilo político. La capacidad no tiene edad, arrinconar a seres que lo han dado todo por ser viejos es un craso error. Ese fue el maridaje de Hitler para plantear su teoría de una casta superior. Quienes no encuadraban en su esquema totalitario eran aniquilados. Son los mismos elementos filosóficos que indujeron a los blancos a tratar de barrer con los negros en Estado Unidos; pasó igual con el apartheid sudafricano que hizo mártir a Nelson Mandela. Son conceptos retrógrados que reflejan que nuestras sociedades han mutado hasta la senilidad del primitivismo político. En la contemporaneidad lo ideal es el equilibrio entre experiencia y novedad. No es posible que solo sea la cédula y no la capacidad la que debe hablar.

Por otra parte sus palabras lograron una tregua. Existía una intención soterrada de querer desconocer a la Asamblea. ¿Cuál es el meollo del asunto? Sencillamente, que las competencias del cuerpo ahora serán defendidas por un ente no arrodillado. ¿Cuáles son esas competencias temidas por la revolución? Discutir y aprobar el presupuesto nacional poniendo énfasis en la justificación de los gastos. Al igual que aprobar los créditos adicionales que verdaderamente se justifiquen tomando en cuenta la pavorosa crisis generada por el gobierno. Es terrible para el régimen que legislen en cuanto a autorizar contratos de interés público municipal, estadal o nacional con estados o entidades oficiales extranjeras. Esto revelaría los enormes desaguisados cometidos en la exportación de la revolución que terminó manteniendo a diversos gobiernos de la orgía revolucionaria. Igual que con el voto de censura de solo cien diputados pueden destituir a cualquier funcionario. Imagínense la enorme cantidad de estos incapaces rindiendo cuentas de sus numerosos negocios turbios en desmedro de la nación.

Además, es la Asamblea Nacional la que designa a los diversos poderes públicos nacionales (contralor general de la República, defensor del pueblo, TSJ, fiscal general de la República, CNE, entre otros); es decir, todo el armazón del Estado. El gobierno sabe que estos poderes secuestrados son sus compañeros de ruta en el descuartizamiento de la nación. Son estos los órganos del horror y de la autorización a actuar de manera alevosa e impune. Sin ellos quedarían desnudos ante la enorme evidencia del narcoestado. También el cuerpo es el que nombra al procurador y las misiones diplomáticas. Con solo hacer su trabajo en este ámbito, descubrirán cómo manejaron durante años nuestra política internacional. Al igual que las salidas del presidente cuando su ausencia se prolongue por un lapso superior a los cinco días consecutivos. Es la Asamblea Nacional la que aprueba los convenios o tratados internacionales que celebre el Ejecutivo, y como guinda del postre: es el órgano legislativo el que puede decretar leyes de amnistía. Eso es para esta administración un punto de honor: saben que estando con plenos derechos y en libertad los diversos actores políticos, hoy en cautiverio o exilados de manera injusta, su fin se aceleraría de manera dramática. Caerían en cuenta regresiva.

Como podemos inferir, es a una Asamblea Nacional con plena autonomía a lo que le teme el gobierno. Que pueda ejercer sus funciones sin tener que ser un ente manejado desde Cuba por los hermanos Castro. Es la supervivencia de la trampa la que busca darle un golpe de Estado a la institucionalidad democrática, utilizando para ello a unos magistrados elegidos de forma fraudulenta. Escogidos precisamente para torpedear cualquier propósito que descubra las actividades delictivas de un proyecto político que nos condujo al desastre. Anhelan destruir a la Asamblea Nacional para que no descubran sus fechorías. Compartimos en su totalidad la palabras del líder opositor y gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski: “La decisión del TSJ no es jurídica sino política (…) Si quieren ir a nuevas elecciones la paliza va a ser peor, cuidado y les ganamos los cuatro diputados. No podemos pisar el peine de la confrontación. Maduro va a tener que ir a la AN a explicarle al país lo que ha pasado con los recursos del país”.

Efectivamente, Nicolás Maduro estaba obligado constitucionalmente a acudir al ente legislativo a presentar su Memoria y Cuenta. Sin embargo, la amenaza en contra del cuerpo persiste por otros caminos…

 

alexandercambero@hotmail.com   twitter @alecambero