• Caracas (Venezuela)

Alexander Cambero

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Leopoldo contra Chávez…

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El régimen siempre le ha temido. La feroz persecución desatada en su contra tiene su origen en la facilidad con la cual Leopoldo López se inserta en la gente. Un carisma único con la valentía de honrar sus ideas con la convicción de un profundo amor por la patria. Fue asentando una fresca presencia popular que aturdía al patriarca inútil. El extinto Hugo Chávez mantenía una vigilancia permanente de sus actividades. No había mesa de trabajo en Cuba en donde no estuviera colocado como punto de análisis. La Sala Situacional de Miraflores revisaba periódicamente estudios de opinión para saber su grado de aceptación. Cuando esas investigaciones arrojaron que su popularidad rebasaba la del presidente, organizaron todo un ardid judicial para impedir sus actividades. Primero una campaña de desprestigio que incluyó a su familia, y luego la inhabilitación que le imposibilitara seguir avanzando. La gerontocracia habanera recomendó su linchamiento político, un hombre con semejante potencial era una bomba de tiempo para un proceso en crisis permanente. Una administración corrupta y cromosómicamente incapaz no podría contrarrestar el ímpetu arrollador de un liderazgo moderno y democrático. Por eso un buen día Fidel le preguntó a Hugo Chávez: “¿Te imaginas a Caracas gobernada por Leopoldo López?”. No, balbuceó el patriarca muerto. Atiende, esto es gravísimo. “Tu principal adversario llegaría a gobernar la capital del país. Cuna de los grandes medios de comunicación que lo ven como su estrella. El muchacho es carismático e inteligente y seguramente hará una buena gestión que haga que en cada calle de Venezuela la gente compare a quien gobierna desde los predios de la plaza Bolívar y aquel que está en Miraflores. Si no actuamos pronto los pobres bajarán de los cerros para aclamarlo. Además, tendría el apoyo de grandes sectores económicos y sociales que lo transformarían en un fenómeno que arrasaría con todo”. El patriarca estaba cabizbajo frente a las palabras de su tótem. Apenas tuvo valor para replicar: ¿Pero gobierna Chacao y no pasa nada?, Fidel con el conocimiento pleno del pulso del país. Aseveró: “Es un sitio elitesco, de gente pensando en Miami. Caracas es el epicentro de un país en ebullición, con López cambiaría todo”.

Aquella reunión en La Habana es la que ha marcado toda esta historia. El liderazgo de Leopoldo López aterró a Hugo Chávez, y aún, hace temblar sus huesos. El resultado de la última encuesta de Consultores 21 en donde Leopoldo López supera al expresidente muerto en nivel de agrado popular, hizo que sus viudas estallarán en cóleras y letanías. De allí que arremetieran contra él y su familia. Es increíble que la millonaria campaña mediática para mantener su liderazgo presente ceda ante la imagen de un hombre encarcelado en Ramo Verde. Quizás razones profundas definan la tendencia. El líder democrático no se acobardó ni salió corriendo a esconderse en los baños del Museo Militar. Con gran virilidad dio el frente, tampoco vive llorando amargamente como sí lo hacía Hugo Chávez en la cárcel de Yare. En donde gozaba de todos sus derechos constitucionales a pesar de haber atentado en contra de la democracia, traición a la patria que costó la vida a muchos humildes soldados venezolanos a los cuales dejó solos, ya que optó por ocultarse para salvar su asustadizo pellejo.   

Leopoldo López demuestra que la dignidad no se negocia. El régimen trata de quebrarlo, humillando a su esposa e hijos. Es la cobardía heredada de aquel que siempre sintió miedo por el liderazgo comprometido de un venezolano digno…