• Caracas (Venezuela)

Alexander Cambero

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Cedice propone un país distinto…

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El desastre del régimen venezolano es de proporciones tan espeluznantes que terminó revelando su inviabilidad en el tiempo. Nuevamente comprobamos que la estatización revolucionaria es enemiga del desarrollo y la libertad; que las crisis que generan sus erráticas políticas solo conducen a la miseria.

Hoy Venezuela es un inmensa cola de ciudadanos en la búsqueda de algún producto que momentáneamente calme su hambre; son millones de seres desesperados ante una cruel realidad que nos sumerge en episodios propios del abismo social; esta crisis es el resultado de incrementar funestos controles contra la actividad económica, se persigue a quien produce mostrándolo como un enemigo a quien destrozar; con esos principios absurdos usurparon miles de propiedades en nuestros campos que eran ejemplo de productividad, hoy solo tenemos maleza y dolor; obligaron a cerrar 18.000 empresas que generaban empleos rentables y sustentables con buenas perspectivas de crecimiento personal y colectivo de dichas empresas. El resultado fue la quiebra de una nación que depende exclusivamente de exportar. Su balance interno es casi nulo, dejando a Venezuela en una posición poco atractiva para la inversión, esa suma de errores catastróficos nos llevaron al abismo.

Conociendo esta realidad el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad, Cedice Libertad, ofrece una serie de recomendaciones en lo conducente a crear una plataforma que cambie el modelo obsoleto por uno que inspirado en los principios de la democracia y la libertad de empresa que pueda lograr levantarnos del pantano. En primer término, garantizar el Estado de Derecho con plena independencia de los poderes, que los mismos mantengan un claro equilibrio en donde no se pisa a quien piensa distinto.

Comenzando por adecentar al Poder Judicial, el cual es hoy fiel reflejo de la degradación moral enquistada en el poder, que sus funcionarios tengan una gran preparación y respondan con lealtad y ética a los principios del derecho. Garantizar libertad plena para la inversión, que se den políticas para recuperar nuestro vulnerado sector agropecuario garantizando créditos, asistencia técnica permanente para obtener resultados; auspiciar la inversión privada con un marco social en donde el Estado no sea un hipertrofiado crótalo de mil cabezas, sino un árbitro justo que regula los principios de todos; ser una nación democrática en donde las oportunidades nazcan del ingenio y el trabajo fecundo del conglomerado nacional; con el marco de la libertad para emprender el vuelo que todos requieren para asumir su papel.