• Caracas (Venezuela)

Alejandro Tagliavini

Al instante

Que alguien le cante al ébola

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Generalmente frente a las crisis, los burócratas y políticos suelen proponer mayor intervención del Estado como si no estuviera claro que el gobierno solo destruye, como toda violencia. En cuanto al ébola las restricciones a la libertad de movimientos –cuarentena–, en algunas poblaciones, ha causado estragos. Según el coordinador del Ministerio de Sanidad español, el contagio se puede evitar con cierta facilidad, porque solo pueden contagiar los pacientes con síntomas ya desarrollados.

Pero algunos gobiernos, en lugar de aislar a los enfermos para evitar la propagación, han impuesto cuarentenas que “han resultado devastadoras… la gente no podía sacar a sus familiares enfermos y eso provocó que mucha más gente se contagiara”, según Médicos Sin Fronteras y, precisamente, por esconderse de las regulaciones estatales, creen que los muertos reales superan en mucho las cifras oficiales. Por otro lado, los pobres son los más afectados.

Pero la propuesta de los políticos y burócratas consiste en aumentar el gasto estatal, pero este es, precisamente, un creador de pobreza ya que es solventado, en el mejor de los casos, por vía impositiva. Esto recae con mucha más fuerza sobre los más humildes, pues los ricos tienen recursos para conducirlos hacia abajo, subiendo los precios de sus ventas o bajando salarios.

Para rematar, la subdirectora de Sistemas de Salud e Innovación de la OMS dijo que es culpa del mercado que no exista una cura contra el ébola, pero es exactamente al revés. Si los medicamentos y la medicina en general no están más avanzados, esto se debe a las regulaciones estatales que deciden qué medicamentos y qué escuelas medicinales son “legales”, generalmente digitadas por fuertes lobistas.

El mercado natural no es un ámbito de materialismo egocéntrico, sino trabajo y cooperación voluntaria y pacífica de las personas para beneficio individual y social, en contraposición con el Estado, que es una imposición coactiva, violenta.