• Caracas (Venezuela)

Alberto Soria

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Alberto Soria

La lonchera

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Sin abuelas, papás y maestras, se pierde por paliza.

La estrategia de los refrescos azucarados no es luchar contra los jugos de frutas y el agua. Tampoco la comida chatarra lucha contra la cocina criolla. Esos productos no pelean contra la sed y el hambre. Pelean por ocupar el mayor espacio posible en el cerebro del consumidor.

Por eso, sólo a un marciano se le ocurriría que la solución está en prohibirlos. Unos papás que aborden el dilema desde la censura y la persecución sólo lograrán aumentar el deseo por su consumo. Prohíba las papas fritas y aumentarán su demanda y precio.

La batalla por las loncheras escolares no está en las loncheras. Comienza fuera de ellas. Para afrontar el problema –que es global y no nacional– no sirven generales, tanques y soldados. Hacen falta cardiólogos, especialistas en nutrición, maestras, papás y abuelas decididos. Los tenemos.

 

I

Lo que ponemos en la lonchera hoy son los hábitos de alimentación para toda la vida. “No importa sólo la nutrición, sino también el gusto. Si hacemos que sea saludable y al mismo tiempo les guste, triunfaremos. Además de educación, necesitamos constancia. Este no es un esfuerzo a corto plazo”.

Quien así lo explica es el cardiólogo Ramón Aguilar Vásquez. Desde Barquisimeto, junto con colegas, colaboradores, especialistas y maestros, ha emprendido una cruzada por las loncheras saludables.

Dan charlas entretenidas para escolares entre primero y tercer grados, los auscultan, preparan libros de cuentos, entrevistan a padres, recomiendan La lonchera de don Armando Scanonne, organizan búsquedas divertidas en las computadoras escolares.

“La enfermedad cardiovascular que tratamos en la edad adulta tiene su siembra en los primeros años de la vida, crece silenciosamente en la etapa juvenil y se expresa con toda su fuerza a partir de los 40 años”, explica.

 

II

La obesidad infantil va en aumento. “Uno de cada cuatro niños españoles ya lo sufre”, afirma el cocinero y escritor Mikel Iturriaga.

Laura Kohan, dietista y coach nutricional, aconseja a los padres en ciudades convertir a los escolares en pequeños agricultores de balcón, “haciéndoles partícipes del proceso de crecimiento de vegetales como lechugas, acelgas, rábanos, tomates cherry o guisantes, que crecen rápido y no necesitan mucho espacio”.

“Los padres debemos formar a los hijos no sólo en buenos modales y valores. Hay que moldear además sus hábitos alimenticios”, propone Aguilar. Uno lo oye, aplaude y empuja.