• Caracas (Venezuela)

Alberto Soria

Al instante

¿La más lista?

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Les queda poca mecha. El circo del fogonazo y alfombra roja que decreta “el mejor restaurante del mundo” volvió a hacerlo esta semana. Pero hasta desde el Telegraph de Londres advierten que el show mediático ya pierde fuerza.

Un club de amigos –sostenido por una multinacional de electrodomésticos, un agua mineral y un champagne– maneja los mismos nombres, un año tras otro.  A golpe de correos y teclados, los sube y baja del ranking.

No son todos los que están, ni están todos los que son.  La gastronomía contemporánea no se agota en Can Roca, Noma, Mugarizt, Fat Duck y la Ostería Francescana, como no se agotó en el Bulli. Que con “lista de espera de clientes por tres años” al final cerró. Y dejó a la vanguardia gastronómica colgada de la brocha.

 

I

Al Can Roca español la Lista de los “50 mejores restaurantes del mundo” lo destronó ayer para sustituirlo por  la Ostería Francescana. Los hermanos Roca venían haciendo denodados esfuerzos para que eso no ocurriera. Su último invento para fogonazos de flash fue crear “madera que se come”. Pero resultó en vano. 

La Cosa Notra que reparte las cartas marcadas había decidido nuevo orden en la pasarela de la alfombra roja.  Los comensales comienzan a ser incrédulos, aunque los contagiados por la fiebre de incendiar las redes desde sus teclados, no lo noten. La Lista, ya no es tan lista.

Pero advierten desde The Telegraph que el agotamiento de la novedad genera maquillajes. Sacar este año la celebración de Londres fue el primer intento. El año próximo, la fiesta será lejísimo, en Melbourne. 

Para la Cosa Nostra de La Lista cualquier sitio es bueno mientras no sea Francia. Porque los chefs franceses y la Guía Michelin son sus primeros enemigos.        

 

II

Gracias al avance constante de las tecnologías de la información, eso de ser el centro noticioso del universo –así sea por la mitad de un segundo– en la Modernidad parece ser la promesa del paraíso en la Tierra.

En esto de ser el más listo, el más sagaz, el más astuto, la cosa va muy rápido. Tanto, que si se descuida usted puede llegar a creer que los platos familiares ya no existen. Que la sopa ha muerto. Que pasar hambre es de buen ver. Que cualquiera puede ser cocinero estrella. Y que un chef de cuisine no es alguien que cocina, sino un personaje más parecido a una estrella del rock. Con el que usted, aunque no quiera, se tropezará en Facebook, Instagram o Twitter. Que las abuelas nos protejan.