• Caracas (Venezuela)

Alberto Soria

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Alberto Soria

Regreso al encanto de festines entre amigos

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“Los placeres de la cocina son los primeros que se prueban, los últimos que se abandonan y los que se pueden saborear más a menudo”, escribió Grimond de la Reyniére, cronista gastronómico en los tumultuosos tiempos de la Revolución Francesa.

Dieciocho siglos antes, el general Lúculo en Roma afirmaba que solo se pierde la razón cuando se pierde el apetito.

Ambas sentencias vienen al caso ahora porque la historia enseña que, aun en tiempos de dificultades, lo bueno siempre llegará a la mesa no para saciar el hambre sino para reconfortar el espíritu.

 

I

¿Adónde regresaremos hoy? A los encuentros sociales de entrecasa. La tendencia ahora no tiene los inconvenientes de otros tiempos. Son una multitud los entusiastas entendidos en vinos, los chefs profesionales, vocacionales y en potencia. Los festines de entrecasa (en su casa o en la de sus amigos), significan alegría, desafío y diversión ante la monotonía.

Y también, el rescate de una cultura. Recibir en casa se había vuelto una habilidad social perdida. Tanto, que en los últimos tiempos solo la ensayaban, por astucia profesional, las abuelas y los diplomáticos en sus embajadas.

Para protegerse ante la inseguridad, invitar a cenar se ha convertido en necesidad social. Ahora también es económica.  Hay que intentarlo sin miedo, porque el secreto para sustituir al restaurante inaccesible no depende tanto de su capacidad culinaria, sino de las ganas que uno tenga de convertirse en un buen anfitrión. Al servir el vino en casa, todo lo bueno no se volverá anécdota o recuerdo.

 

II

En periodos de dificultades y de inflación, tan comunes en América Latina como la sopa, ahora comenzarán a ser olvidados por los dioses de las fortunas quienes triplican los precios de los vinos, los que cobran la pasta como si fuera carne, los que producen taquicardias cuando presentan la cuenta de platos de pescado, y aquellos que pretenden hacer pasar por manjares lumpias de pobreza.

En Un festín en palabras, Jean Francois Revel aseguraba que la gastronomía solo con confrontación avanza. En eso andamos, y por eso a casa regresamos.