• Caracas (Venezuela)

Adriana Villanueva

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Adriana Villanueva

“Revolution”

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En octubre 2012 John Lennon habría cumplido 72 años de edad, y se cumplieron 50 años del lanzamiento de “Love me do”, el primer sencillo de los Beatles. Casualmente, estoy leyendo Lennon: el hombre, el mito, la música de Tim Riley, del tipo de biógrafo que no disimula sus antipatías y simpatías. Por ejemplo, la tía Mimi que acogió al pequeño John ante el abandono de sus padres, es descrita como una mujer amarga, al contrario de Julia, la madre que abandonó a John a los 5 años, quien, a pesar de vivir a pocos kilómetros, tardó años en restablecer contacto con él, y cuando lo hizo, tan chévere ella, recibía a su hijo adolescente los fines de semana con su nueva familia, donde cantaban y tocaban guitarra.

Otro que no sale bien parado es Paul McCartney. Se repite el estereotipo de que John era el Beatle de vanguardia, mientras que Paul se iba por lo superficial, por lo pop. Resultan aborrecibles estas comparaciones. The Beatles fue producto de la alquimia de sus integrantes, sobre todo Lennon-McCartney, qué manía de etiquetar a John como el cool y a Paul como el uncool.

Pero no siempre Lennon fue considerado un músico cool, cuenta Riley que en 1968, cuando la batalla de las ideas estaba en pleno auge, Lennon compuso “Revolution”, que es un canto en contra de las revoluciones armadas y contra quienes piden apoyo económico y moral para ellas desde la seguridad del imperio.

Así como Lennon fue abucheado por la extrema derecha ante su declaración de que los Beatles eran más populares que Dios, pocos años después fue señalado por la extrema izquierda por escribir una canción como “Revolution”. Qué diferencia con los Rolling Stones que asumieron el compromiso de la época y le cantaban al “Street Fighting Man”.

Ante la indignación de los come candela ingleses, Lennon contestó: “Soy pacifista, por eso ‘Revolution’. No puedo apoyar la lucha armada ni la violencia de ninguna especie. Además, en esa clase de revoluciones pueden estar seguros de que unos tipos como los Beatles y los Rolling Stones seríamos de los primeros en ser reprimidos”.

Los Rolling Stones tocaron tras el telón de acero en el año 1967. Cuenta Stephen Davis en el libro Rolling Stones: Los viejos dioses nunca mueren que la primera ciudad en este tour fue Varsovia, donde los Stones se sintieron incómodos apenas llegaron a un aeropuerto militarizado, y en el hotel se sintieron como en una prisión. Pero lo que más les molestó fue cuando comenzaron a tocar al pueblo polaco en el Palacio de la Cultura ante 2.500 espectadores y se dieron cuenta de que las primeras filas estaban llenas de los nenés privilegiados de la nomenklatura. Keith Richards los describió: “Hijos e hijas de la jerarquía del Partido Comunista, ahí sentados con sus joyas tapándose los oídos”, mientras afuera quedaron más de 10.000 fans sin entradas vociferando: “¡Zee Rolling stongsky!”.

A la cuarta canción, Mick Jagger paró el concierto y pidió de mala manera a los sifrineskis de las primeras cinco filas que cambiaran puestos con quienes estaban sentados en las últimas filas. Entonces fue cuando el hasta entonces aburrido concierto despertó mientras el público vociferaba: “I can’t get no satisfaction”.

Los Beatles se separaron en 1970; imposible una reunión tras las muertes de John Lennon y George Harrison. Los Rolling Stones anuncian una serie de conciertos para celebrar sus “50 años y todavía contando…”, pero hasta ahora sólo en la comodidad de 3 ciudades: París, Londres y Nueva York. No más aeropuertos militarizados.