• Caracas (Venezuela)

Adolfo Taylhardat

Al instante

Hay que saber perder

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El ilegítimo ha debido hacer honor a su apellido y actuar con madurez frente a la derrota que sufrió el 6 de diciembre. En cambio, se comporta como el peleón enardecido que, por haber perdido la pelea recurre al revanchismo, a la venganza. Cegado por la rabia  y la frustración  busca desahogarse con un discurso radical, agresivo, amenazante.

En todos los países del mundo, cuando el jefe de gobierno, o de un partido, o el responsable de una campaña electoral sufren una derrota, espontáneamente presentan su renuncia reconociendo así su fracaso.

En Venezuela ocurre lo contrario, el presidente del partido (el ilegítimo) y responsable de la campaña electoral (porque si bien figuraba otra persona como tal, el verdadero responsable y gestor de la campaña oficialista fue el propio ilegítimo), en lugar de actuar con sensatez, reconocer su responsabilidad y admitir su culpa en la derrota, lanza una andanada de agresiones verbales, improperios, intimidaciones y desafíos. No solamente contra la MUD vencedora del 6-D, sino también contra su propia gente que en su opinión traicionó la revolución.

Muchas de esas bravatas las hemos escuchado antes y no han pasado de ser simples fanfarronadas. Pero ¿hay razón de que un jefe de Estado, por muy ilegítimo y usurpador que es, se dirija en ese tono a la población?

“Estoy dispuesto a poner mi propia vida para defender el legado de mi padre político, Hugo Chávez”. “El triunfo de la oposición con una mayoría de 112 diputados controlando el Parlamento pone al país ante una crisis de grandes proporciones“. “El escenario que se avecina con la toma de posesión del centenar de opositores y solo 55 diputados oficialistas enfrenta a la nación ante una crisis de grandes dimensiones, una crisis contrarrevolucionaria de poder”. Hablando a casi 3.000 efectivos de la Fuerza Armada aseguró que “se va a generar una lucha de poder entre dos polos: el polo de la patria que quiere seguir construyéndose, y el polo de la antipatria que por primera vez se anota un éxito circunstancial”. “Se van a generar grandes tensiones pero la Constitución prevé herramientas para contrarrestar este posible escenario” (¿?) “Hay una rebelión de las masas. No nos llamemos a engaños. Eso sí, la Constitución tiene sus mecanismos para regular este tipo de grandes tensiones históricas y esos mecanismo los vamos a aplicar uno detrás de otro”. “Esta patria no la implosionan, no la destruyen, no la hacen retroceder. ¡No! A cuesta de nuestra propia vida no lo voy a permitir. Ante las dificultades, ¡más revolución!”. Para el ilegítimo la MUD alcanzó una victoria “circunstancial” valiéndose de una “guerra no convencional” que busca “desbancar de raíz el modelo social político económico propuesto al país con la llegada al poder de Hugo Chávez”. Llamó a sus partidarios a que se preparen “para defender la patria y que nadie vacile, esta es la causa más justa que jamás haya existido”. “No permitiremos que la derecha y la burguesía entreguen la independencia. Soy un soldado listo y preparado para dar mi vida y sacrificarme en el campo que toque sacrificarse por ver a nuestra patria libre y soberana”.

Todo esto acompañado de desplantes deliberadamente provocadores como la designación de la jueza que condenó a Leopoldo López para ocupar la función de defensora pública general de la nación.

Pero no solo la oposición ha sido blanco de las diatribas del ilegítimo. Sus propios copartidarios han recibido también una buena dosis de discurso violento y de amenazas. Los reclamos del ilegítimo han estado dirigidos a los cerca de 2 millones de pesuvistas que no votaron y los 300.000 que votaron a favor de la MUD. Los llamados a cerrar filas luego de la derrota electoral evidencian que existen fracturas internas dentro del llamado gran polo patriótico y han generado recriminaciones de algunos dirigentes frente a las acusaciones de su jefe máximo.

No puedo cerrar este artículo sin registrar mi aprecio por la alocución del general Padrino poco tiempo antes de que el CNE anunciara oficialmente los resultados de los comicios del 6-D. Sus palabras impidieron que se materializaran las amenazas que repetidamente había proferido el ilegítimo advirtiendo de que si perdía las elecciones incitaría al pueblo a rebelarse y desconocer los resultados. Su discurso fue como un Alka Seltzer que aplacó oportunamente el acaloramiento que habían venido generando en los sectores radicales del chavismo los altos dirigentes de esa tolda y demostró que las Fuerza Armada se mantiene leal a la democracia, a la Constitución y que está del lado de la voluntad de la mayoría.

El comportamiento del general Padrino llevó incluso al ilegítimo a dedicarle algunas frases de reconocimiento por su conducta patriótica e institucional. No creo que estas palabras hayan sido totalmente espontáneas ni sinceras. Algo debe haber inducido al ilegítimo a hacer públicamente ese reconocimiento. Pero dejando aparte la hipocresía y el cinismo que encierra, Padrino es merecedor de la gratitud de los venezolanos.

Igual reconocimiento merecen la MUD y toda la oposición por la prudencia, el equilibrio, la serenidad con que soportaron los abusos, tropelías y provocaciones del PSUV a lo largo de la campaña electoral y el propio 6 de diciembre. Venezuela pudo apreciar con claridad de dónde proviene la polarización y cómo el oficialismo empleó todo su arsenal de recursos irregulares, inmorales e ilegales para amedrentar y “rasguñar” (dicho con sus propias palabras) hasta el último voto disponible.