• Caracas (Venezuela)

Adolfo Taylhardat

Al instante

¿Está insano el ilegítimo?

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:


El 26 de septiembre del año pasado el periodista Jeremy Kryt, publicó en el sitio web “The Daily Beast” un artículo titulado “Has venezuelan President gone insane”? (¿Se ha vuelto loco el presidente venezolano?).

En su artículo Kryt dice que el gobernante venezolano ha convertido una nación rica en una “distopía orwelliana”. Distopía es lo contrario de utopía, es una sociedad caracterizada por la miseria, un lugar donde la gente es infeliz, tiene miedo, un lugar donde la gente vive una existencia deshumanizada.

Kryt dice también en su artículo que el ilegítimo está empeñado en pelear con los molinos de viento y que, “como muchos autócratas parece sufrir de una paranoia política aguda”. La situación ha llegado a un punto tal, agrega, que ahora “el principal interés de la comunidad internacional es impedir una implosión catastrófica” en Venezuela. “El ex chofer está conduciendo el país a un precipicio”.

En su artículo Kryt cita a Adam Iaacson de la oficina de Washington para América Latina (WOLA), quien dice que si el ilegítimo “cree lo que dice sobre supuestos planes de conspiraciones contra él, entonces no es la persona más cuerda del mundo”. Iaacson destaca que ese señor dice cosas que no son verdad, es totalmente errático, “su complejo de persecución no se limita a asuntos domésticos”. “Internacionalmente nadie confía en él”. Acusa a Colombia, Guyana y Washington de estar combinados para derrocarlo. Supuestamente tiene espías infiltrados en la Casa Blanca que le informan los planes de Estados Unidos.

Nótese que ese artículo fue escrito el año pasado a raíz del cierre de la frontera con Colombia y las tragedias humanas que originó esa decisión irracional y hasta criminal.

En otro rapto de irracionalidad, este fin de semana ordenó tomar todas las fábricas que estén paralizadas y poner presos a los empresarios que paralicen empresas “para sabotear el país”. “Tomemos todas las acciones para recuperar el aparato productivo que está siendo paralizado por la burguesía”. “Quien se quiera parar para sabotear el país, que se vaya, y al que lo haga hay que ponerle los ganchos, ponerlo preso”. “Planta parada, planta entregada al pueblo”.

Aseguró que desde Washington “se están activando medidas pedidas y promovidas por la ‘derecha fascista” venezolana y dispuso la realización de ejercicios militares para afrontar una supuesta amenaza externa y desarticular las protestas opositoras. Dijo que el próximo sábado 21 de mayo convocará un ejercicio armado de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) para “defender la tierra”. Esto último tiene su origen en una declaración a la prensa del ex presidente Álvaro Uribe quien dijo que “fuerzas armadas democráticas internacionales deberían ser puestas al servicio de la protección de la oposición en Venezuela”. Esta declaración de Uribe se origina a su vez en el hecho de que en Venezuela las concentraciones y marchas de la disidencia democrática siguen siendo objeto de agresiones por parte de la fuerza pública que tiene instrucciones de reprimir por cualquier medio las concentraciones y acciones de calle de la oposición,

Si a los síntomas identificados por Kryt sumamos estas últimas amenazas que profirió el viernes desde una reunión de gabinete y el sábado desde la plaza O’Leary cuando anunció la implantación del estado de excepción, habría que concluir que hay razones para creer que en la sesera del ilegítimo hay algo que no anda bien.

Según Iaacson, el miedo es la clave para entender el origen de esa locura. Yo creo que otra clave de esa irracionalidad es el resentimiento. Un individuo que nunca tuvo nada, ahora se regodea porque tiene lo que nunca soñó tener y despilfarra lo que no obtuvo con el sudor de su frente. Ese mismo resentimiento es el origen del desprecio y el odio indiscriminado contra el prójimo, sobre todo contra quienes él califica de burgueses sin distinguir la proveniencia de cada quien. Si ser demócrata te convierte en burgués, entonces 80% de los venezolanos –quizás más– somos burgueses. Lo triste es que ese resentimiento es compartido por todos los que integran su comparsa, quienes, de alpargatudos, son ahora dueños de apartamentos lujosos, mansiones, yates y cuentas de banco multimillonarias y se creen dueños del país.

Pero el ilegítimo apátrida está empeñado en jugar con fuego. La oposición ha dicho y lo ha repetido miles de veces, que el cambio que busca es pacífico, democrático y constitucional y ha señalado las vías por las cuales se propone alcanzar a ese objetivo: el revocatorio, la enmienda constitucional, la asamblea constituyente sin descartar la renuncia y su destitución por haber engañado al pueblo en cuanto a su nacionalidad. Él, en cambio, está empeñado en cerrar esas vías legales a las cuales los venezolanos tenemos pleno derecho, no por capricho sino porque la Constitución nos las ofrece. Negarle al pueblo ese derecho legítimo puede conducir a lo que ninguno de nosotros queremos: una explosión social violenta de consecuencias incalculables. Pero al parecer es lo que él busca para satisfacer su gusto morboso de disfrutar cuando reprime a la oposición, le inflige daños físicos o asesina manifestantes, sobre todo jóvenes indefensos.