• Caracas (Venezuela)

Adolfo Taylhardat

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Adolfo Taylhardat

De forajido a delincuente común

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El régimen imperante se venía comportando como un auténtico forajido. Pero últimamente ha traspasado la raya roja que separa la maldad de la depravación   y se ha convertido en un auténtico vulgar delincuente.

Los atropellos, los desmanes cometidos contra Leopoldo López y Daniel Ceballos, y Antonio López,  las atroces  vejaciones de que han sido objeto, el ensañamiento contra los presos políticos, las torturas psicológicas y de otro tipo que infligen a los que se encuentran en la mazmorra bautizada como “la tumba” hacen que  los sátrapas africanos Idi Amin Dadá y Mugabe y el asesino Pol Pot luzcan como  niños de pecho frente al ilegítimo.

No conforme con todos los desmanes cometidos contra Leopoldo  López, ahora se ensaña contra Antonio Ledezma. La violencia, los ultrajes empleados para apresarlo como si fuera un vulgar delincuente sólo tiene antecedentes en la Gestapo y en el estalinismo.

El ilegítimo está empeñado en neutralizar cualquier figura política descollante que aglutine apoyo popular. Así como el ilegítimo no tolera a nadie de su séquito que pudiera ser intelectualmente  superior a él, lo cual no es nada difícil dado el nivel de su mentalidad, en el ámbito político nacional  se ha dedicado a eliminar, sacar de la escena política a  cualquier líder capaz de emerger con potencial electoral. Ello no solamente porque está consciente de sus limitaciones cerebrales sino porque  sabe que su base de apoyo en los estratos populares va en caída libre. Está, como dicen, como gata patas arriba, tratando de defenderse frente a enemigos productos de su enfermiza imaginación.

La publicación en el diario El Nacional de un comunicado en el cual se enumeran todos y cada uno de las falencias y atrocidades en que ha incurrido este régimen es tomada como prueba para acusar a Ledezma de conspirar contra la estabilidad del país, de participar en la planificación de un golpe de Estado y de propiciar una  intervención de los Estados Unidos. A pesar de que en el comunicado se reitera la adhesión a la constitución y la vía pacífica y electoral como el camino para salvar a Venezuela, el ilegítimo, anticipándose a cualquier pronunciamiento judicial, en una cadena de radio y televisión, tipificó y  enumero los supuestos delitos por los cuales ha sido encarcelado y debe ser procesado Antonio. O sea que ya dictó las instrucciones que deberán seguir los jueces para sentenciarlo. En  cualquier momento  dicta también la sentencia condenando a Antonio a la pena máxima por delitos que ni siquiera figuran en el  Código Penal.

 Pero como dice la MUD, por cada líder neutralizado hay diez en el “bull pen” listos para tomar el relevo. En el oficialismo, en cambio no hay nuevas caras. Las pocas caras que gozan de la confianza del ilegitimo son enroscados, se repiten para simular el famoso “sacudón” anunciado con bombas y platillos. Cualquiera pensaría que eso personajes son super- genios porque pasan de un ministerio a otro sin tener la menor idea de lo son sus competencias.  Los pocos psuvistas pensante (debe haber uno que otro) seguramente  están pensando “saltar la talanquera” porque saben que el país, en manos del ilegítimo avanza a pasos agigantados hacia la debacle. Saben que la lealtad tiene sus límites y no profesan la más mínima lealtad hacia quien  no solo destruye el país sino también comete atrocidades contra las libertades fundamentales de los ciudadanos.

Ya el régimen terminó de perder la poca credibilidad que tenía internacionalmente, en la mayoría de los casos forjada con el manirrotismo del fenecido ex-gobernante y conducida al más  bajo nivel por el actual usurpador de la silla de Miraflores. Luego de los atropellos contra Leopoldo López y la arbitraria detención de Antonio Ledezma, el mundo se ha volcado contra el régimen. De todos los rincones del mundo provienen los llamados, las exigencias de gobiernos, de figuras políticas de todas las tendencias, de los Secretarios de la OEA de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales para que se ponga fin a los abuso y atropellos y exigiendo la libertad de Leopoldo López, Antonio Ledezma y todos los presos políticos.

La maldad del ilegítimo no se limita a las víctimas de la persecución.  Los venezolanos y los amigos en el exterior vemos con  indignación el menosprecio y la humillación a que somete a las familias de los presos. La fotografía de Leopoldo en una hamaca en el calabozo con sus dos bebés ni la carta de Antonieta, la hija de Antonio, han movido la más mínima fibra de sensibilidad en el ilegítimo. Tampoco se ha detenido a pensar lo que significa para las esposas e hijos la prisión de un ser querido. Ello seguramente se debe a que nunca tuvo familia ni llegó sentir lo que significa tener un hijo. Además, mientras estuvo preso por conspirador, golpista y traidor a la patria no llego a experimentar verdaderamente el rigor,  la humillación ni la crueldad  de una cárcel. Su prisión fue en realidad una vacación. Gozaba de todas las ventajas y privilegios de la libertad y en mala hora fue sobreseído.  

Lamentablemente la comunidad internacional ha venido a reaccionar tardíamente pese a los esfuerzos de la disidencia venezolana por despertar la solidaridad de los países de la región muchos de cuyos líderes se beneficiaron de la protección que les brindó Venezuela cuando eran víctimas de la persecución de los dictadores que hoy lucen como “niños de pecho” frente al sátrapa que nos avasalla.

Pero más vale tarde que nunca. Todavía estamos a tiempo de cambiar para mejor el destino de nuestro país. Contrariamente a lo que sostiene Ernesto Samper, secretario general de Unasur, quien afirma que “hay diversos factores que agravan la situación de Venezuela, como las "presiones internacionales, que enturbian el ambiente interno”, el apoyo internacional es fundamental. Son numerosos los casos en que la presión de la comunidad internacional ha contribuido a restituir la democracia. Sudáfrica y Cambodia son, entre otros, ejemplos patentes de esa afirmación. Luego de lo que dijo Samper es poco lo que se puede esperar de la anunciada reunión de cancilleres de Unasur.

Finalmente, me uno al llamado que hace Antonieta Ledezma a los medios internacionales para que divulguen profusamente lo que está ocurriendo en Venezuela.