• Caracas (Venezuela)

Adolfo Taylhardat

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Adolfo Taylhardat

¡La firma o la vida!

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El ilegítimo ha emprendido una campaña con el propósito de recoger diez millones de firmas para exigirle al presidente Obama que revoque la orden ejecutiva mediante la cual impuso sanciones a una serie de militares de alto rango que incurrieron en graves violaciones de los derechos humanos durante las protestas estudiantiles del año pasado y  a personeros  del  gobierno incursos en groseros actos de  corrupción.

En mi artículo de la semana pasada señalé la naturaleza injerencista de esa pretensión del ilegítimo.

La campaña persigue reunir diez millones de firmas. Para tratar de alcanzar ese objetivo, por demás irrealizable, el ilegítimo y sus secuaces se valen de todos los medios que usualmente están a la disposición de cualquier vulgar dictadura.

El más común es la extorsión y los venezolanos de todas las edades están siendo víctimas de ese recurso en todas las formas habidas y por haber.

Primero fue el propio ilegítimo que salió en persona  a recoger firmas visitando casa por casa en un sector popular y populoso de Caracas. No es difícil imaginar el impacto que la sola presencia del jefe del estado causaría en cualquier hogar humilde de esa barriada. ¡Hasta el gato debe haber firmado del susto!

Luego ha sido la presión y las amenazas sobre los funcionarios públicos. Estos ya deben estar acostumbrados a que los obliguen a endosar una franela roja y  los conminen a participar en cuanta majadería inventa el régimen, so pena de ser destituidos del cargo o el empleo que ocupan. Se han enviado cartas a padres y representantes de los escolares para que obliguen a los niños a firmar. Se ha advertido a los jubilados que pueden perder sus pensiones si no firman. Las Embajadas y Consulados en el exterior están igualmente presionando a los venezolanos en el exterior para que firmen. En  las colas para acceder a productos de primera necesidad los agentes del gobierno presionan a las persona para que firmen amenazándolas con impedirles comprar.. Según  informaciones de prensa los integrantes de las “brigadas” oficialistas están recorriendo el país y visitando casa por casa para conminar a las familias a firmar  independientemente de la edad del firmante.

Lo único que falta es que le pongan los venezolanos un arma en el pecho y le digan: ¡O firmas o te quemo!

Para colmo, el responsable de llevar adelante la campaña, el  actual alcalde del Municipio Libertador, Jorge Rodríguez, amenazó con que quienes no firmen serán incorporados en una lista, la “lista Obama”. El presidente de la asamblea nacional has pretendido negar que las firmas contra el decreto de Obama se utilizarán para crear una nueva lista Tascón, pero no desautorizó a Rodríguez ni su afirmación de que las firmas recogidas en esta oportunidad generarán una lista Obama que puede ser utilizada por el régimen  para quien sabe que finalidad malvada.

Fresca está en la memoria de los venezolanos el recuerdo de la infame lista Tascón.  Son muchos los venezolanos que por firmar a favor del revocatorio presidencial quedaron marcados como enemigos del sistema al ser incluidos en esa lista que, como se recordará fue utilizada perversamente para impedir el acceso a cargos públicos, para destituir funcionarios, para filtrar contratistas, para excluir a beneficiarios de las misiones sociales, para obstaculizar gestiones y trámites ante órganos de la administración pública, para impedir el acceso a los institutos de educación y  a los servicios de salud. Esa lista fue seguida después por la “lista Maisanta” igualmente cruel y fatídica.

Resulta interesante citar lo que dice  el sitio web oficialista Aporrrea  a propósito de la campaña lanzada por el ilegítimo: “A raíz de la  campaña electoral iniciada por el gobierno, surgió la idea de un firmazo nacional que le solicitará al presidente estadounidense la derogatoria de la declaratoria en cuestión. La recolección de firmas y los ejercicios militares y civiles defensivos ante una supuesta invasión fueron considerados, por quienes dirigen nuestra política, como elementos de movilización del pueblo y de la militancia votante y de remozamiento de las consignas electorales ante una situación de cansancio y desmotivación con las alocuciones presidenciales cotidianas y las declaraciones consabidas del resto de los dirigentes chavecistas. Se trata entonces de mantener la movilización lo más que se pueda, para recoger sus frutos en las elecciones parlamentarias venideras”.

Desde el anuncio del firmazo, la gente en general, pero más los empleados públicos, los contratistas del gobierno, los beneficiarios de las misiones y los estudiantes de las universidades bolivarianas, inmediatamente se dieron cuenta de que la lista de los firmantes podría convertirse en una lista Tascón al revés, para ser utilizada contra quienes no firmaran… “La lista de los firmantes contra el decreto de Obama se utilizaría al revés, pues quienes no aparecieran firmando serían castigados como lo fueron quienes aparecieron en la ‘lista Tascón”.

Igual que aquella ocasión, los venezolanos no nos vamos a amilanar ni nos vamos a amedrentar con amenazas de represalias.  El verdadero objetivo de  la campaña de recolección de firmas es alardear de un ficticio apoyo popular, y, como dice Aporrea, evaluar la actitud del electorado ante las próximas elecciones parlamentarias.

Conociendo los antecedentes de manipulaciones de resultado electorales, mucho menos nos dejaremos engañar con una lista de firmas que nadie ha auditado, en la cual aparecerán indiscriminadamente  firmas de adultos y de niños, firmas planas”, firmas de fallecidos, firmas falsas y en todo caso firmas productos del chantaje y la extorsión.

No es difícil imaginar que cuando, en la Cumbre de las Américas, el ilegítimo intente entregarle a Obama la fulana lista,  este le responderá con una sonora trompetilla que se escuchará en todos los confines de las Américas. 

 

@taylhardat