• Caracas (Venezuela)

Adolfo Taylhardat

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Las bufonadas del ilegítimo en la AGNU

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La Asamblea General de las Naciones Unidas se reúne cada año en septiembre y sesiona hasta la víspera de la Navidad. El período de sesiones de la Asamblea se inicia con un debate general en el cual intervienen los jefes de Estado y de gobierno o los ministros de Relaciones Exteriores de casi todos los Estados miembros de la Organización.

Ese debate general permite a los gobiernos exponer sus opiniones acerca de los problemas que confronta la comunidad internacional y presentar propuestas destinadas a contribuir a la solución de los conflictos que afectan la paz y la seguridad en diferentes lugares del planeta. Al menos eso es lo que hacen los países serios.

Sin embargo, con frecuencia ocurre que los países pequeños que no tienen capacidad para influir en la situación del planeta utilizan el foro que les ofrecen las Naciones Unidas para hacerse propaganda, informar sobre los reales o supuestos progresos de sus gobiernos en la solución de problemas eminentemente internos. De esa manera dejan constancia, al menos en actas (las actas del debate general, a diferencia de las de los otros órganos de la Asamblea, son “verbatim”, es decir que reproducen textualmente, íntegramente los discursos pronunciados) de que supuestamente sus pueblos viven en ambientes de libertad y democracia.

En muchos casos, sobre todo los gobernantes totalitarios, aprovechan la ocasión que les ofrece esa tribuna mundial para presentar un cuadro totalmente tergiversado, falso, adulterado y hasta quimérico de lo que es la verdadera realidad en sus países.

El ilegítimo no perdió esa oportunidad de intentar engañar a ese auditorio mundial que conoce perfectamente los horrores que vivimos los venezolanos bajo su régimen de corruptocracia.

Esta vez el podio de la Asamblea no olía a azufre, como dijo su tutor y padre putativo en una ocasión. El olor que percibió fue a incienso luego del discurso del papa Francisco, y al parecer eso lo inspiró a arrogarse un papel de mensajero de Dios como para no quedar opacado por el santo padre. Abrió su discurso dirigiéndose a sus “queridos hermanos y hermanas de los distintos gobiernos representados en nuestra organización” y lo cerró pidiendo a Dios que “bendiga el mundo y nos dé la fuerza para seguir llevando paz y paz a nuestro pueblo”.

Siguió agradeciendo “a la Asamblea General de Naciones Unidas, a todos sus gobiernos, a los distintos organismos del sistema de Naciones Unidas por el homenaje que rindieron en las sedes de la ONU de Nueva York, de Ginebra y de otros lugares del mundo al comandante Hugo Chávez, extraordinario ser humano que siempre levantó las banderas de la causa de la paz, de la igualdad, del respeto a nuestros pueblos” “y su espíritu libertario, antiimperialista, de justicia”.

Ridiculeces de esas magnitudes nunca se habían escuchado en ese templo de la paz que son las Naciones Unidas ni siquiera por boca de los más ignorantes y crueles sátrapas que han desfilado por la Asamblea General en sus 69 años de existencia.

Siguiendo en la misma tónica de cursilería dijo que “la Carta de las Naciones Unidas es uno de los poemas más hermosos que podemos leer, se ha convertido realmente en un instrumento echado de lado, olvidado, que es violado de manera permanente en sus objetivos fundamentales”.

Cabe preguntar, ¿quién lo ha echado de lado? ¿Acaso no ha sido él quien con su arrogancia característica y tergiversando el hoy muy limitado principio de la soberanía nacional ha proclamado urbi et orbi que no acepta que ningún órgano de esa organización supervise la situación de los derechos humanos, censure las condiciones en que se encuentran los presos políticos y exija su puesta en libertad o se pronuncie sobre la desastrosa realidad económica, social, política y moral en que vivimos los venezolanos?

En su discurso el ilegítimo pasó revista a diversos temas que se han convertido en consuetudinarios en las intervenciones en la Asamblea y repitió los mismos argumentos que desde la época de la Venezuela democrática normaron la posición de nuestro país en el seno de las Naciones Unidas.

Luego, como un gran logro, aclamó lo que calificó de “balcanización de América Latina y el Caribe” con la creación de organizaciones regionales y subregionales que no buscan otro objetivo que el ampliamente proclamado de neutralizar y destruir la OEA. No otra finalidad persiguen Celac, Unasur, ALBA, Petrocaribe, desde los cuales se manipulan las decisiones sobre temas cruciales.

El espacio disponible no nos permite hacer el elenco de la sandeces y mentiras contenidas en la intervención del ilegítimo en la AGNU pero no puedo dejar de mencionar las más escandalosas.

Según él:

·         “El nivel de escolarización del país sobrepasa 90% en todos los niveles educación pública, gratuita, de calidad, desde el nivel primario, secundario, y universitario”

·         “Hemos bajado la tasa de desempleo que estuvo por encima de 20% hace 15 años, a 5,5% al cierre del año pasado”.

·         “De 60% de empleo precario, hoy tenemos 60% de empleo protegido por la seguridad social, con remuneración justa y estabilidad laboral”.

·         “Venezuela, ha asumido el rescate de su riqueza petrolera… y por primera vez en 90 años el petróleo venezolano ha sido recuperado como recurso natural, palanca del desarrollo económico y social de nuestra patria”.

·         “Venezuela ha tenido que soportar un acoso permanente, una conspiración permanente de las fuerzas imperiales y de fuerzas aliadas al imperio estadounidense, que ha pretendido, una y otra vez, socavar la democracia. Fueron responsables del golpe de Estado contra el comandante Chávez, y luego de su partida física el 5 de marzo del año 2013, estas fuerzas han retomado su ritmo de acción, para dañar a nuestro país”.

·         “Estamos de acuerdo en combatir el terrorismo, lo venimos condenando”.

Sobre esto último cabe preguntar: ¿Por qué no combate también a la guerrilla que en muchos sitios del país campea libremente bajo la mirada cómplice del régimen y de buena parte de la fuerza armada?

No lo vi, pero en algún  lugar leí que en el momento en que iba a intervenir el ilegítimo la mayoría de los delegados presentes se retiraron de la sala de la plenaria que quedó prácticamente vacía. Esta es la manera tradicional como la Asamblea manifiesta su repudio al orador de turno. El ilegítimo se dirigió a un auditorio prácticamente vacío en el cual solo permanecían los rehenes de la “generosidad” de un régimen que se sostiene con el apoyo de los gobiernos  amordazados con el bozal de petrodólares.