• Caracas (Venezuela)

Adolfo Taylhardat

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Adolfo Taylhardat

Hazmerreír

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En estos días el exfactótum de la economía venezolana, que hace poco se desligó del régimen porque lo iban a desplazar, dijo: “Ya casi somos el hazmerreír en América Latina”.

En esta afirmación Giordani incurre en dos errores: 1) no es “casi somos”, sino que desde hace tiempo somos el hazmerreír, no solo de América Latina sino del mundo. 2) “Somos” incluye mucha gente. Quienes son hazmerreír son el ilegítimo y su combo.

Aparte de las bestialidades que ha cometido el régimen en el área económica que han llevado al país al borde de la quiebra, prácticamente cada acción o medida que realiza el régimen en el ámbito internacional provoca en las cancillerías de los demás países explosiones de hilaridad. Seguramente en esas cancillerías los funcionarios están pendientes de cuál será la nueva metida de pata diplomática del ilegítimo o de alguno de los responsables de la actuación internacional del chavismo, para soltar sus carcajadas.

Una de las más notorias animaladas del régimen fue la misión imposible asignada al, para ese momento, canciller Rafael Ramírez, cuando lo encargaron de crear un frente de países no-OPEP productores de petróleo para forzar a la organización a aumentar la producción y de esa manera hacer bajar el precio. En alguna parte leí que el propio Ramírez le comentó a alguien que él sabía que eso no iba a ser posible. Lo cierto es que Ramírez resulto ser el canciller de más corta duración en el cargo, No se sabe si fue que renunció o lo renunciaron consecuencia de ese fracaso.

A lo anterior siguió la gira mendicante del ilegítimo para, por una parte, conseguir dinero y, por la otra, convencer al principal socio de la OPEP de que aceptara aumentar su producción de petróleo para forzar la baja de su precio y de esa manera atenuar los apuros de divisas que confronta Venezuela. Estoy seguro de que el ministro de Petróleo saudita tuvo que hacer un gran esfuerzo para no reírsele en la cara al usurpador del gobierno en Venezuela. Lo mismo debe haber ocurrido en Qatar y en Argelia, adonde viajó con el mismo propósito.

Apenas regresó a Caracas anunció que  había dado instrucciones a la canciller para que continuara visitando países con  el mismo propósito. Esta vez deben haber sido lo expertos petroleros venezolanos los que deben haber celebrado con sorna esta nueva bellaquería. A mí, sin ser experto en la materia, me causó risa.

Luego han seguido los anuncios del ilegítimo de que escribirá una carta al presidente Obama señalándole que varias agencias y entidades de su administración están conspirando contra él para derrocarlo. “Presidente Obama, le voy a mandar una carta para exigirle que pare todo tipo de arremetida psicológica, económica, política que hace su gobierno contra el pueblo venezolano”. Cuando Obama se enteró de esto seguramente se burló una vez más –porque no es la primera vez– del gobernante venezolano y debe haber reflexionado: se necesita ser bien idiota para pensar eso. Lo mismo debe haber ocurrido en la CIA, la DEA, el FBI y la ANC que son las agencias a las cuales el ilegítimo atribuye planes conspirativos.

Lo cierto es que lo de la fulana  carta resulta, como todos los anuncios del ilegítimo, un cuento de nunca acabar. Han transcurrido muchos días y no termina de escribirla. Debe ser que no ha encontrado alguien que se  la escriba.

Después siguió el anuncio de que le había pedido al secretario general de Unasur que asuma el papel de mediador con el presidente Obama para lograr la normalización de la relaciones reciprocas. “He hablado con Ernesto Samper y le solicité que asuma una iniciativa para evitar que Estados Unidos se meta en un callejón”. Encargó a Samper de buscar un mecanismo de diálogo con el gobierno de Estados Unidos “para construir una diplomacia de paz, de diálogo, de entendimiento para detener la agresión contra Venezuela”.

Qué riñones tiene este tipo para hablar de paz, diálogo y entendimiento. Ese anuncio debe haber despertado sonoras carcajadas en el salón oval de la Casa Blanca. La respuesta no se hizo esperar, las autoridades norteamericanas dijeron  que no ven la necesidad de la intervención  de un tercero, que si el ilegítimo quiere comunicarse con el presidente de Estados Unidos puede hacerlo directamente. Seguramente no lo intenta porque sabe que Obama le responderá con una sonora trompetilla.

A lo anterior se suma la torpeza del ilegítimo que ignora el hecho de que a Samper el gobierno norteamericano le retiró la visa cuando se constató que en la campaña electoral que lo llevó a la Presidencia de Colombia se utilizó dinero proveniente del narcotráfico. Samper asegura que como es secretario general de Unasur no le pueden impedir ingresar en Estados Unidos. Pero inevitablemente esa paloma mensajera  lleva un plomo en el ala.

Otra ridiculez es el anuncio de que la canciller viajará a Grecia supuestamente “para concretar acuerdos y reforzar la cooperación  bilaterales”. Seguramente su misión será intentar recordarle al nuevo primer ministro griego su identidad con el chavismo. Al parecer en algún momento el entonces diputado Alexis Tsipras manifestó simpatías con el régimen venezolano e incluso estuvo presente durante la farsa montada con el sepelio del dictador fenecido. Supuestamente el primer ministro griego vendrá a Venezuela en visita oficial. Ante su desprestigio galopante, el régimen intenta desesperadamente lograr manifestaciones de simpatía o solidaridad donde seguramente ya no existen y lo que inevitablemente genera es mofa.

La más reciente bufonada del ilegítimo es su afirmación de que al presidente Obama “lo están llenando de información falsa sobre Venezuela”. “El presidente Obama dice cosas preocupantes y califica a Venezuela como una amenaza a Estados Unidos. Esto es muy grave”. “No crea las mentiras que le están metiendo los lobby imperiales que inventan de todo sobre Venezuela”. Esto inevitablemente provoca burla, pero también pena ajena por ridículo y pueril.

No puedo cerrar este artículo sin dedicar aunque sea un párrafo a la campaña de latrocinio que viene desarrollando el régimen, adueñándose bajo la  forma de expropiaciones y confiscaciones de los inventarios de empresas prósperas, serias y responsable. La forma como se llevan a cabo esas expropiaciones y confiscaciones sin cumplir los extremos legales no merece otro nombre que robo. El gobierno pretender jugar el papel de Robin Hood expoliando a las empresas comerciales y adueñándose de los productos que mantienen en sus depósitos. El producto de esas  raterías supuestamente estaría destinado a surtir a sus mercados con productos que no puede adquirir por falta de recursos o de divisas. Pero también se aprovechan los chavoburgueses para aprovisionarse ellos mismos llenando sus despensas personales.

Otro hecho grave son las acciones de vandalismo que protagonizan grupos de facinerosos que se infiltran en las colas de gente honesta que sacrifica su tiempo libre aguardando pacientemente la oportunidad adquirir alimentos y productos de primera necesidad. Esos grupos son lo que incitan a los “colistas” a violentar puertas de negocios y almacenes para saquearlos bajo la mirada indiferente, complaciente y hasta cómplice de los cuerpos de seguridad que teóricamente tienen como tarea asegurar el orden en las colas.