• Caracas (Venezuela)

Adolfo Taylhardat

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Adolfo Taylhardat

Devaneos con las FANB

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Siempre he tenido un profundo respeto y admiración por la FAN. Me refiero a la verdadera FAN, que fue una institución que merecía todo reconocimiento por su conducta institucional apegada a la Constitución. Dos tíos y mi hermano mayor fueron destacados oficiales en la institución. En cambio, lo que el ilegítimo llama “sus FANB”, ese mamarracho resultante de los caprichos y extravagancias del chavismo en el cual hay elementos abominables capaces de lanzarles excrementos y orina a los presos políticos que injustamente mantienen privados de su libertad en una prisión militar, esas FANB no me merecen el más mínimo respeto, aunque reconozco que en esto, como en todo, no se debe generalizar.

El anuncio de un aumento de 45% del salario de los militares, que se suma a otros dos aumentos sustanciosos que han incrementado el salario militar en 235%, inevitablemente, ha caído mal. No porque no lo merezcan. La inflación galopante que azota al país afecta por igual a militares y civiles. Pero es injusto que el resto de la población tenga que ingeniárselas para tratar de sobrevivir con salarios que en el año y pico que lleva en la silla de Miraflores el siniestro personaje que nos gobierna se han visto carcomidos por la inflación y el aumento de los precios de los bienes de consumo básico en medio de un desabastecimiento desesperante.

De acuerdo con una tabla publicada en un diario de Caracas, los sueldos de los oficiales de más alto grado con un año de antigüedad, luego del aumento, pero sin contar las bonificaciones, alcanzan la suma de 24.000 bolívares (esto, por supuesto, no toma en cuenta las fortunas amasadas por los militares corruptos de la cúpula que se enriquecen expoliando el erario público). En el servicio exterior, un embajador de carrera, que requirió no menos de 30 años para alcanzar ese rango, recibe un sueldo miserable que no llega a los 12.000 bolívares. Cito este ejemplo porque jerárquicamente el rango de embajador es equivalente al de general. Si se compara la tabla de sueldos de los militares con la de los funcionarios del servicio exterior (o con la de cualquier otro ministerio) se aprecia la miseria dentro de la cual tienen que vivir los funcionarios públicos.

Pero eso no es todo. En la última semana el ilegítimo ha anunciado la asignación de considerables sumas de dinero a diversas áreas o sectores de las FANB. Hasta la creación de una academia militar de medicina de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. ¿Hace falta esto? ¿Por qué más bien no apoya las escuelas de medicina existentes en el país que se encuentran en estado deplorable? ¿Será que esa “academia” estará dedicada a producir en masa “médicos internacionalistas” como los que Cuba acostumbra enviar a otros países para implantar el comunismo? También ha sido creada una academia militar de oficiales de tropa. ¿Será que los militares venezolanos no sirven para comandar tropa y requieren una formación especial para ello? Mientras tanto, los profesores universitarios exigen actualización de sus sueldos.

A todas estas, la gente se pregunta ¿a qué se debe ese devaneo repentino del ilegítimo con las FANB, que no se limita al aumento de sueldo y a la asignación de ingentes recursos a la institución sino a una especie de cortejo desmedido que raya en lo sospechoso?

Salvo el descontento, más que justificado, por el tratamiento preferencial dado a las FANB con el aumento del sueldo, no he leído ni escuchado a nadie ofender a la FAN. Las caricaturas publicadas en algunos medios son simplemente manifestaciones de ese descontento. Sin embargo, desde que anunció el incremento salarial para los militares, el ilegítimo no ha hecho sino romper sus vestiduras defendiendo a las FANB y arremetiendo contra la disidencia por sus supuestas agresiones contra la institución:

“Yo anuncié un aumento salarial y empezó esta gente (la derecha) a atacar y atacar a la Fuerza Armada”. “En este año 2014 los militares han protegido al pueblo abiertamente, ‘le han echado un camión” (¿?). “¡Voy a defender la Fuerza Armada por encima de cualquier cosa frente a quienes los atacan desde la oligarquía y desde la derecha!”. “Ya basta de tanta perversidad, tanta maldad: ¿qué buscan ustedes, oligarcas, atacando a nuestra Fuerza Armada?”. “La vamos a defender de todos los ataques de la derecha”.

En medio de todas estas sandeces el ilegítimo reiteradamente ha llamado al pueblo venezolano a defender a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana “frente a los ataques y calumnias que emprende la extrema derecha del país contra ésta”. “¡Pido al pueblo que defienda su Fuerza Armada Nacional Bolivariana!”. “Convoco al pueblo a ‘defender sus FANB’, ante la desbandada que contra estos han asumido los grupos dueños de periódicos nacionales”.

¿No es precisamente lo contrario? ¿No es la Fuerza Armada la que debe defender al pueblo y protegerla de un régimen que destruye el país y empobrece a la población? ¿A qué se debe esa inversión de los términos?

La inauguración de la Academia Militar de Oficiales de Tropa le sirvió de escenario para denunciar la “prensa de la derecha venezolana” que supuestamente ha emprendido una campaña contra la Fuerza Armada Nacional Bolivariana “solo porque yo anuncié lo que ustedes se merecen este año 2014 que tanta pierna le han echado”. “Ya basta de tanta perversidad, tanta maldad. ¿Qué buscan ustedes, oligarcas? ¿Qué buscan ustedes, dueños de periódicos de la burguesía?”. “¡Voy a defender la FANB por encima de cualquier cosa, frente a quienes las ataquen desde la oligarquía y la derecha!”.

Lo primero que le viene a la mente a cualquier persona es que el ilegítimo debe haber escuchado algún ruido de sables en medio del desbarajuste dentro del cual se está moviendo el país en los últimos días. Si no es eso, está tratando de cuidarse en salud ante los datos que en los últimos días han ofrecido las empresas encuestadoras. Estaría tratando de cultivar la lealtad absoluta del estamento militar como protección contra el cambio que inexorablemente se asoma en el horizonte político.

Como dice el coronel y doctor José Machillanda en su artículo: “45% no compra dignidad”, “45% de aumento de salario no cambiará el entorno interno militar. Y no lo cambiará porque… la acción brutal, primitiva y antihistórica… aplicada por el chavismo no destruyó totalmente el cuerpo ético, el sentido de profesionalismo y la responsabilidad profesional de esos hombres de uniforme… ante la sociedad y la historia” (extracto del artículo publicado por José Machillanda el 28/10/14).