• Caracas (Venezuela)

Adolfo Taylhardat

Al instante

Despecho

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La conducta del ilegítimo y de sus alucinados acólitos es el típico

comportamiento del despechado o despechada (para emplear la ridícula

formula chavista de poner los sustantivos en los dos géneros).

Habiendo sido repudiados por quien pensaban les era  fiel e incondicional –el

pueblo chavista– de repente se dan cuenta de que la fidelidad no se alimenta

de engaños, cadenas radiotelevisivas interminables y sin contenido, siembra

de odios, de chantaje y mucho menos de mitos como la explotación de la

veneración morbosa a un difunto y el culto a la personalidad.

Ese pueblo se hastió y se sumó a la opción del cambio, que no es solo el

remplazo de los protagonistas del desastre sino la redención del camino hacia

el progreso, el desarrollo y la felicidad de todos.

Despechados, rabiosos, como el muchacho a quien le han quitado un juguete o

lo han privado de algo que no era suyo pero creía que le pertenecía de por

vida, el ilegítimo y sus adictos se dedican ahora a destruir todo lo que

encuentran en su paso. Es realmente triste observar cómo los que durante 17

años se creyeron ungidos por la perennidad se comportan de manera  primitiva

y cerril.

Ofuscados en su despecho y enceguecidos por su furor se dedican a

improvisar formas y fórmulas para crear problemas, molestar, amedrentar,

recurriendo incluso a maquinaciones ridículas y subterfugios legales sin

fundamento.

Amenazar con privar a la Asamblea Nacional de los recursos que necesita para

su funcionamiento es escupir contra el viento para decirlo de una manera

decente. ¿Quién autoriza el presupuesto de gastos del gobierno?

Anunciar que los actos y decisiones de la Asamblea Nacional no serán

publicados en la Gaceta Oficial es un desplante pueril. La intervención y

censura no se limita entonces a los medios de comunicación social sino que la

extienden al órgano oficial del Estado creado para registrar públicamente las

providencias, medidas, dictámenes y todas las resoluciones de los órganos de

la administración pública.

Pedir al TSJ que anule las decisiones de la Asamblea y la declare en desacato

porque supuestamente incumplió un  mandato de ese tribunal espurio es a

todas luces una mentecatada. ¿Qué legitimidad o autoridad tiene ese TSJ

cuando la mitad de sus miembros fueron designados violando lo establecido

en la Constitución y las leyes, no solamente en cuanto a los procedimientos, la

forma sino, sobre todo, designando personas que no han demostrado reunir las

condiciones y requisitos para desempeñarse como magistrados de esa alta

instancia judicial?

Acusar a la Asamblea de traición a la patria, de  entregar la soberanía nacional

al “imperio” y protestar la presencia del ex presidente Pastrana en la sesión de

instalación son manifestaciones de cinismo e hipocresía. Los únicos   

auténticos traidores a la patria son el ilegítimo y su difunto predecesor que

convirtieron a Venezuela en una colonia cubana. Es la primera vez en las

relaciones internacionales que un gobierno deliberadamente somete a su país a

una relación de dependencia colonial como la que todavía prevalece. Es triste,

además, que muchos venezolanos, incluso militares, acepten esa situación que

ha privado a nuestro país de su soberanía.

Mandar a empapelar las calles con afiches y pinturas con la imagen del muerto

viviente como reacción a la “ofensa” de la limpieza del Palacio Legislativo

ordenada por el presidente del parlamento es otra payasada que evidencia la

estulticia de quienes se creen dueños del país.

Cortar los cables de audio y de iluminación en el hemiciclo y varios salones

del Capitolio, la desaparición ¿robo? de consolas de audio, antenas, cables de

fibra óptica, diversos recursos técnicos y hasta bombillos del estudio 1 de la

emisora de televisión de la Asamblea para sabotear la sesión de apertura es la

más clara expresión del primitivismo o, mejor, del salvajismo con que actúa el

oficialismo para entorpecer el funcionamiento y la actividad del nuevo Poder

Legislativo.

Son muchos más los hechos y situaciones que revelan la pobreza  de espíritu,

y la falta de madurez que prevalece en quienes, por ahora, siguen teniendo en

sus manos el destino de Venezuela. Pero eso cambiará pronto.

Nota luctuosa: No puedo cerrar este artículo sin registrar mi hondo pesar por

el fallecimiento de Demetrio Boersner, colega  internacionalista brillante,

político agudo y sobre todo, estimadísimo amigo. Paz a sus restos.