• Caracas (Venezuela)

Adolfo Taylhardat

Al instante

Ahora es Colombia

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Primero fue Guyana. Ahora es Colombia la que se considera afectada por el decreto 1787 mediante el cual se crearon las Zodimain (Zonas Operativas de Defensa Integral Marìtima e Insular). Colombia ha presentado al gobierno venezolano una nota formulando una protesta por considerar que dicho decreto genera un conflicto en un sector de los límites marinos y submarinos que todavía no han sido definidos en las negociaciones bilaterales.

En mi artículo de la semana pasada me referí al decreto 1787 y sus efectos sobre el espacio marítimo de Guyana con la creación de la ZodimainAtlántica. Ese decreto, totalmente reñido con las normas del derecho internacional, de manera unilateral priva a Guyana de todo el espacio marítimo que le corresponde mientras no se haya resuelto el diferendo originado en la reclamación venezolana sobre el territorio esequibo.

Según la canciller Rodríguez, el decreto no es más que un acto inofensivo, “una norma administrativa dirigida a organizar, mediante la asistencia de las nuevas tecnologías de información, labores cotidianas de supervisión y protección marítima, dentro del marco de su pleno ejercicio jurisdiccional y constitucional”.

Lo cierto es que se trata de una acción unilateral, una medida autoritaria, que convierte los espacios marítimos e insulares en Zonas Operativas de Defensa Integral, y al territorio continental del país en Áreas de Defensa Integral (ADI) o, lo que es lo mismo, transforma a toda Venezuela en  una gran zona militar.

Hay quienes piensan que ese decreto solo persigue hacer vibrar la fibra patriótica de los venezolanos para tratar de recuperar algo de la popularidad que ha perdido el ilegítimo en los últimos meses.Pero la lectura de los “considerandos” pone en evidencia que se trata más bien de una medida imbuida por la obsesión militarista del régimen, estimulada por el fantasma recurrente de una guerra que solo existe en la mente distorsionada de quienes detentan –o detentaron– el poder en nuestro país.

El último considerando del decreto habla de la “necesidad de consolidar un sistema defensivo territorial capaz de dirigir al país en tiempos de guerra desde tiempos de paz, estratégicamente defensivo y eminentemente popular, mandato que impone la coordinación eficiente entre las instituciones y los organos en función de la defensa integral de la nación para el despliegue del poder nacional y rechazar las amenazas o agresiones contra la patria en todos los niveles del poder púiblico en el campo de la lucha armada y no armada”. Si alguien entiende esto, le ruego que me lo traduzca, aunque es inocultable el soplo guerrerista.

Además de la Zodimain Atlántica, el decreto 1787 crea una Zodimain Central y una Zodimain Occidental. Es esta última la que da origen a la protesta colombiana cuyo gobierno considera que el decreto pretende imponer unilateralmente una delimitación marítima entre los dos países en el golfo de Venezuela y crear teatros de operaciones en un área donde todavía está pendiente una acuerdo de delimitación marítima.

Según el Decreto, la jurisdicción de la Zodimain Occidental contempla “las áreas marinas y submarinas de la fachada occidental” del país y define una serie de coordenadas que parten de Castilletes, el punto donde termina la frontera terreste venezolano-colombiana.

El carácter unilateral y arbitrariamente autoritario le resta al decreto toda validez jurídica internacional, con el resultado de que, salvo los conocidos gobiernos fantoches, la comunidad internacional se alineará con Colombia en rechazo de este accionar iresponsable del régmen madurista como en el caso de Guyana.

La nota del gobierno colombiano es deliberadamentte moderada. A todas luces trata de impñedir que el ilegítimo dé rienda suelta a su intemperancia y de esa manera evitar que puediera originarse una nueva crisis entre los dos países. Es una lección de diplomacia dirigida a un gobierno que desconoce las normnas más elementales de la buena vecindad. El gobierno colombiano se limita a solicitar al de Venezuela que adopte las medidas necesarias para corregir el decreto 1787 en lo que afecta a las áreas martítimas todavía sin delimitar.

De todas maneras ese pedido coloca al ilegítimo en una situación conflictiva. Por una parte, si modifica el decreto para complacer a Colombia tiene que modificarlo también en lo que afecta a Guyana. Por otra parte, ¿rechazará el pedido de Colombia a pesar de que él mismo le exigió al presidente Obama que derogara un decreto (la orden ejecutiva que impuso sanciones a un grupo de violadores de los derechos humanos y de corruptos ladrones del erario nacional)? En todo caso, el decreto ya ha causado un impacto negativo sobre la relaciones bilaterales que siempre están pendiendo de un hilo por culpa de soberbia del ilegítimo. No hay que olvidar lo peligroso que es batirse en dos frentes (Colombia y Guyana) simultáneamente.

No descarto que en cualquier momento emerja una protesta por parte del gobierno de los Países Bajos ya que la “Zodimain Occidental” afecta también  la frontera marítima con Aruba y Curazao.

Por último, y no por eso menos preocupante, el decreto 1781 nos afecta a los venezolanos porque crea toda una serie de “Áreas de Defensa Integral (ADI) que abarcan prácticamente todo el territorio continental de Venezuela y transforman a nuestro país en una gran zona militar expuesta a los excesos de la casta militar irresponsable y abusiva que se ha impuesto con la complicidad del ilegítimo. Este aspecto del decreto ha pasado inadvertido.