• Caracas (Venezuela)

Adolfo P. Salgueiro

Al instante

¿Qué pasó con “el mejor amigo”?

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En lo internacional ahora el “mejor amigo” resulta que es el enemigo de la semana.  Hace apenas días la riña era con España, como antes lo fue con el secretario general de la OEA, Guyana, Panamá, Costa Rica y las que vendrán. No hace falta tener mucho seso para concluir que todo es un libreto (ridículo pero muy socorrido) para distraer la atención y alejarla de los temas domésticos candentes.

En lo nacional estamos siendo testigos de resoluciones y declaraciones que –con toda sinceridad– nos llevan a pensar que ya se ha perdido el límite de lo que es ridículo y/o coherente. Medidas tales como la prohibición de hacer cola en el exterior de los abastos o las declaraciones de quienes aseguran que estamos mejor que nunca superan el umbral de la cordura.

Días atrás leímos unas ocurrentes declaraciones en las que alguien invitaba a creer en la fortaleza del bolívar fuerte y proponía la creación de un portal digital para contrarrestar el muy visitado de Dólar Today. Cuando este columnista festejaba ya la gracia de la propuesta que supusimos vendría de Laureano Marquez resultó que el declarante era nada menos que el gobernador del Táchira, Vielma Mora, a quien anteriormente se atribuía cordura y eficiencia según lo que había demostrado a su paso por el Seniat. ¡Pobrecito, se contagió!

No se entiende bien cómo se planifican encuentros entre las dos damas cancilleres (Colombia y Venezuela) mientras desde Miraflores se utiliza un lenguaje ofensivo además de surrealista atribuyendo al ex presidente Uribe la autoría intelectual del descuartizamiento de una dama, la subida del precio del dólar, el paramilitarismo y demás males que nos rodean. Tremendo poder ha de tener ese señor y, sin embargo, no logró imponer a su candidato en las últimas elecciones colombianas donde triunfó su archirrival, el actual mandatario Santos.

Paralelamente, desde otros poderes del Estado también presenciamos declaraciones y comunicados alucinantes, tal como el del CNE que parece emanado de la pluma del Dr. Chimbín (el famoso personaje de Joselo) al intentar explicarle al secretario general de la OEA la negativa de recibir observadores electorales para el evento del 6 de diciembre venidero. El recurso a la tan mentada “soberanía” les viene de perla para sustentar una postura que revela una vez más la escasa transparencia con que ese organismo se maneja.

Si a lo interior agregamos las veloces decisiones de los tribunales para unos casos (dos horas en un recurso presentado ante el TSJ) y lo demoradas de otras peticiones, más la paliza recibida por la Fiscalía General en su presentación ante el Consejo de Derechos Humanos de la  ONU en Ginebra el pasado mes, etc., etc., la conclusión es que nuestros gobernantes creen (o al menos dicen) que el mundo entero está confabulado en contra de ellos.

El sentido común más primitivo y básico sugiere que si la mayoría de los actores con quienes nos interrelacionamos tienen reclamos que hacer, hay una buena posibilidad de que los que estemos equivocados seamos nosotros y no al revés. Tal constatación exigiría rectificar pero –seamos realistas– aquí nadie va a rectificar nada ya sea porque están ciegos por gríngolas ideológicas o presos por intereses oscuros.