• Caracas (Venezuela)

Adolfo P. Salgueiro

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Adolfo P. Salgueiro

OEA y Panamá, acaso pueda conseguirse un empate

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En la semana del 19 de marzo tuvo lugar en Washington la reunión del Consejo Permanente de la OEA solicitada por Venezuela para tratar en ese foro el cuento chino de la “inminente “invasión norteamericana. Próximamente, el 11 y 12 de abril, tendrá lugar en Panamá la Cumbre de las Américas en la cual por primera vez desde hace décadas coincidirá un Presidente de Estados Unidos con uno de Cuba.

En cuanto a la OEA, vale la pena destacar que la política del gobierno chavista había sido hasta ahora tratar de evitar que el tema Venezuela fuera abordado en los espacios de la organización. La novedad consistió en que fuera precisamente Venezuela la que pidiera la convocatoria, tanto más cuanto que en las dos semanas precedentes ya las mismas delegaciones se habían visto en sendas reuniones de Unasur y ALBA (ambas escenificadas en Caracas) donde los participantes se habían deleitado a voluntad pronunciando discursos antiyanquis estándar pero cuidándose de ser más prudentes en las declaraciones que en forma escrita y para los archivos coronan estos encuentros.

La reunión del 19 en Washington está contenida en un video de más de seis horas cuyas coordenadas de Youtube son las siguientes para quien se quiera tomar el trabajo: https://www.youtube.com/watch?v=JtvGueH0c4k&list=PLkh9EPEuEx2u0_0-p3k3fBnZcGocXRZ7r&app=desktop. En la susodicha sesión se aprecia la lastimosa alocución repetitiva, aburrida, carente de prueba o indicio alguno, presentada por la novata canciller Rodríguez denunciando los horrores de los que es capaz el “imperio” que –soberanamente– se ha atrevido a retirar las visas a siete venezolanos en una acción que fue inmediatamente replicada por Maduro emitiendo un decreto similar e igualmente soberano prohibiendo la entrada a nuestro país a George W. Bush, Dick Cheney, Marco Rubio, Bob Menéndez y otros  más, poco amigos del socialismo del siglo XXI.

La titular de nuestra Casa Amarilla (quien por esas vueltas del destino ocupa el mismo cargo que tuvieron Gil Fortoul, Itriago Chacín, Parra Pérez, Falcón Briceño, Calvani, Consalvi y otros de respetada memoria) discurrió abundantemente acerca de la afirmación norteamericana en el sentido de que Venezuela (más bien dicho su gobierno) representa un peligro para su paz y seguridad lo cual –desde el punto de vista estrictamente militar, no es cierto– pero en el contexto del lavado de dinero, suministro de pasaportes a terroristas, cooperación en el tráfico de drogas y corrupción no dejan de tener bastante asidero. La respuesta a la diatriba de la señora Delcy  ha quedado perfectamente plasmada en el mismo video preindicado en cuyo minuto 35 –y por 10 minutos– el representante alterno de la delegación norteamericana expresa con extraordinaria mesura y con terminología muy bien acotada que de lo que se trata es de promover la concientización continental acerca de los reiterados y graves abusos a los derechos humanos que tienen lugar en la Venezuela de hoy, los cuales tienen ya estado público continental de tal suerte que –salvo los países comprometidos en una alianza ideológica, clientelismo económico o simple “defensa de presidentes en ejercicio”– requieren pronunciamientos.

Naturalmente los del ALBA y alguno que otro se rasgaron las vestiduras. Otros apenas cumplieron con el forzado compromiso de semisolidaridad y algunos más expresaron sus posiciones manteniendo prudente silencio que cada quien ha de saber interpretar.

La Venezuela que ha abandonado la reclamación del Esequibo para no molestar a Guyana y al Caricom se ve traicionada por nuestro vecino que aprovecha la circunstancia para querer avanzar sobre áreas marinas en disputa mientras que las otras islas de Caricom (muchas de las cuales con menos habitantes que Baruta) sonríen en la cercanía pero se encompinchan por detrás buscando acercarse a quien les resuelva su previsible crisis energética por la quiebra de Petrocaribe, y de paso pretenden ser guabinosos en la delimitación marina en aguas en las que Venezuela tiene derechos inalienables resultantes de nuestra soberanía sobre la isla de Aves. ¿En esos votos es que confiaremos?

Es, pues, en ese marco donde se esperaban los efectos de una estruendosa caja de resonancia victoriosa. Con suerte Venezuela recuperó un empate.

En cuanto a la venidera Cumbre de Panamá veremos cómo transcurre. Bien pudiera ser que el señor Maduro se presente con algunas cajas pretendiendo consignar ante Obama algunos millones de firmas –en forma de lista Tascón al revés– pidiendo que derogue su polémica “executive order” y es posible también que el coro de convencidos, clientes y tarifados secunden tal pedimento. Será ese el momento en que habrá que ver si Raúl Castro está dispuesto a dejarse quitar el protagonismo de la reunión que debe centrarse en el apretón de manos con Obama que selle el fin de sus enemistades y/o si el titular de la oficina oval de la Casa Blanca se presenta en el evento continental diciendo que el burro es negro para de seguidas exhibir los pelos del animal que pueda tener en la mano.

Si bien es cierto que a nivel de poderes ejecutivos en el continente el gobierno de Maduro pueda aún contar con algún apoyo (cada vez más tibio), sí es evidente que ya hay varios que han visto que en la violación de la Constitución  se puede permitir mirar hacia un costado, pero los flagrantes atropellos a los derechos humanos exigen un pronunciamiento, incluso porque los factores internos así lo presionan (España, Chile, Perú, Canadá, etc.). Así pues, mal hacen los dirigentes opositores que quieren ser “políticamente correctos” cuando tal actitud choca frontalmente con los fundamentos básicos de la convivencia humana.