• Caracas (Venezuela)

Adolfo P. Salgueiro

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¿Guerra económica o mal gobierno?

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Los indicadores económicos revelan que la situación está peor que nunca. Todas las encuestas y los estudios de grupos y organizaciones nacionales e internacionales señalan un clima político crispado. La confrontación ya llega a su clímax mientras el gobierno no está en condiciones de definir el rumbo dadas las propias contradicciones entre sus facciones internas.

No se puede aumentar la gasolina porque según el propio jefe del Estado ello sería “echar leña al fuego”, no se puede importar ya lo necesario porque faltan los dólares, no se puede exportar lo poco exportable porque el gobierno pone trabas, las empresas del Estado han colapsado y las privadas están a punto de hacerlo, boletos de avión no hay, sentencias desfavorables en tribunales arbitrales internacionales sí hay varias ya, las colas no solo para electrodomésticos sino ya para alimentos se multiplican, la tarjeta de racionamiento (vía huella digital) extiende su ámbito de aplicación, el dólar pasó de la estratosfera al “espacio exterior” y pare usted de contar …

En ese contexto el discurso oficial nos atosiga con el cuento de una “guerra económica” desatada por el “imperio”, la OPEP, la oligarquía, Fedecámaras, la banca internacional, el Fondo Monetario, Human Rights Watch y próximamente no sería extraño que se denuncien los planes desestabilizadores urdidos por los Boy Scouts, Criollitos y otras organizaciones “terroristas” aliadas con Álvaro Uribe, la MUD o Dólar Today, que se ha convertido en el más implacable enemigo político del momento.

Como parte de esa supuesta guerra económica el señor Maduro denuncia un macabro complot que se demuestra con la baja de los precios del petróleo (solo para fregar a Venezuela e Irán), la discriminación en el acceso a los mercados financieros internacionales que para prestar dinero a Venezuela o a Pdvsa exigen retornos de 30% mientras que a Bolivia (no Alemania ni Japón, Bolivia) le prestan a 5%, el complot de las calificadoras de riesgo y los analistas financieros que unánimemente colocan a Venezuela en el mayor riesgo mundial de “default”. Todo ello demuestra –según el estamento oficial– que el país está “en la mira” de los grandes actores de la escena internacional opacando –claro está– a Afganistán, Irak, Siria, el Estado Islámico y el ébola, potenciado por las “malvadas opiniones” de Moisés Naim y Ricardo Hausmann empeñados en traicionar a su patria en favor de “oscuros intereses”.

Dentro de ese cuadro la Asamblea Nacional aprueba por aplanadora el presupuesto 2015 presentado por el Ejecutivo sobre la base de un precio de 60 dólares el barril de crudo venezolano apelando –creían ellos– a la trampa de reservarse al menos 40 dólares adicionales para gastos sin control, créditos adicionales y quitarle el situado constitucional a los gobernadores y alcaldes no afectos. Entretanto, el crudo desciende a 58 dólares, venden con súper descuentos a Goldman Sachs las facturas de Petrocaribe por cobrar a República Domincana y Jamaica, venderán Citgo y en fin…

Sin embargo, la experiencia demuestra que cuando uno cree que ha tocado fondo y no se puede estar peor, resulta que siempre se puede caer más. La experiencia también demuestra que no solo los malos gobiernos recogen malas encuestas. Vea usted a Ollanta Humala, Alan García (2), Toledo, Obama y otros que habiendo hecho buenas gestiones no se vieron favorecidos por la opinión pública. Pareciera ser que sólo la inquietud social puede desatar procesos de cambio y está claro que el gobierno de Maduro trata de hacer o prometer todo lo posible –y lo imposible también– para entretener al “soberano”. Es lamentable pero cierto que muchos de nuestros compatriotas se traguen el cuento chino de la guerra económica. El aparato comunicacional inspirado en Cuba hasta ahora consigue su objetivo y lo seguirá consiguiendo hasta que no haya una oferta alternativa capaz de generar alguna esperanza.

apsalgueiro@cantv.net