• Caracas (Venezuela)

Adolfo P. Salgueiro

Al instante

Éxito pírrico en la OEA. Contemos los amigos

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En varias entregas de los últimos tiempos hemos comentado algunas acciones de la política exterior del gobierno al principio con sorpresa e incredulidad para posteriormente asumir que lo bizarro es lo normal y por  tanto la capacidad de sorpresa se desvanece cada vez que algo insólito tiene lugar. Entendemos también que en la medida en que estas cosas no disminuyen las colas ni hacen aparecer los insumos básicos, no se convierten en tema de preocupación para los sectores mayoritarios de la población, igual como –decepcionantemente– la corrupción no ocupa sino un puesto muy modesto en la valoración de las calamidades que azotan a la Venezuela de hoy, según lo revelan todas las encuestas.

Es así como esta semana  resulta que la OEA, que para el gobierno venezolano cambia su valoración de héroe a villano según los humores de Maduro & Co., ahora resulta que le dio una gran victoria al gobierno nacional al no permitir que su Consejo Permanente –por  iniciativa de Colombia– pudiera convocar una reunión de cancilleres (órgano de mayor jerarquía) para tratar el tema de la crisis humanitaria en la frontera Táchira/Norte de Santander.

Es muy cierto que desde el punto de vista estatutario y formal Venezuela logró frenar una iniciativa que no le convenía políticamente. Se concede el punto. Sin embargo, vale la pena subrayar que tal triunfo (o sea la no convocatoria de la reunión de cancilleres) se obtuvo por ventaja de solamente un voto, 18 contra 17, en una votación que dio cuenta de cómo la antigua influencia venezolana –cimentada en alguna afinidad ideológica y mucha chequera– apenas mantuvo la solidaridad de algunos países del ALBA (Haití, Ecuador, Nicaragua y Bolivia), mientras que los que votaron en contra de la posición de Caracas fueron, entre otros: Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Guyana, Jamaica, México, Paraguay, Perú, Santa Lucía, Barbados y Uruguay. Se abstuvieron (y de esa manera estatutariamente favorecieron a Venezuela) St. Kitts Nevis, San Vicente, Surinam, Trinidad, Antigua, Belice, Brasil, Argentina, Grenada, Panamá y República Dominicana.

Del listado anterior se desprende que la aplastante mayoría de la “clientela” político/económica que otrora Chávez creyó cuadrar a punta de dádivas, no estuvo de acuerdo con la postura venezolana de no dirimir en forma multilateral la crisis humanitaria desatada en la frontera y que países tradicionalmente “patria o muerte” con Caracas como Brasil y Argentina prefirieron abstenerse, aun cuando al hacerlo favorecieron que no se alcanzaran los votos que precisaba Colombia. Se comenta que Panamá cambió su voto a último momento, nos atrevemos a especular que lo hizo para proteger la acreencia de casi 1.000 millones de dólares que les adeuda Venezuela a comerciantes de la zona de Colón.

Ahora viene la confrontación en Unasur, foro en el que Caracas cree tener más aliados que en la OEA, y donde es Venezuela el que promueve que el tema se discuta. Primero habrá que ver si la reunión del día 8 se lleva a cabo, y segundo habrá que ver cómo se cuadra cada quien en la ocasión.

Obviamente no se trata aquí –en un artículo de prensa necesariamente breve– de hacer análisis técnico/académicos sino de mostrar –con hechos y no con suposiciones– cómo las cosas van cambiando y cómo el famoso “socialismo del siglo XXI” va quedando abandonado en la misma medida en que la ubre venezolana se va secando. Buena lección para tener en cuenta en los tiempos que vendrán.

Para concluir estas líneas anotamos que Venezuela –muy generosamente, como es su tradición– envió bastantes toneladas de alimentos para ayudar a Dominica con motivo del reciente huracán que la azotó. ¿Que pensarán quienes hacen cola desde la noche anterior en Mercal, Pdval o Bicentenario? Probablemente no se hayan ni enterado.

Y, por fin, para dar una nota de humor a este sábado, piense usted, lector, en el futuro promisor que nos espera cuando se haga realidad el acuerdo recientemente suscrito por Maduro con Vietnam que nos permitirá volver a ver ¡leche y arroz en los anaqueles! Ese acuerdo, junto con el de complementación agrícola antes suscrito con Qatar (un desierto yermo), promete días de abundancia, y por eso hay que conservar la fe.