• Caracas (Venezuela)

Adolfo P. Salgueiro

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Adolfo P. Salgueiro

Elecciones en el vecindario

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Mañana serán las elecciones presidenciales en Brasil. También las presidenciales y legislativas en Uruguay.

En el mundo globalizado de hoy se acabó aquello de que los asuntos internos de cada país son solamente de su competencia y que lo demás es intervencionismo. Sin desconocer que, en efecto, serán brasileños y uruguayos quienes decidirán en las urnas, ello no impide en absoluto que quien esto escribe -en su condición de ciudadano de a pie sin ninguna representación gubernamental- pueda opinar con toda la libertad que le apetezca, tanto mas cuanto que el resultado de la elección brasileña tiene la capacidad de influir y/o afectar los acontecimientos de nuestro propio país.

Viendo las cosas como venezolanos y para no andar con medias tintas de una vez anunciamos nuestra preferencia por la opción de Aecio Neves por las siguientes razones.

Los doce años de gobierno del Partido de los Trabajadores si bien han sido en general de progreso para la inclusión social de decenas de millones de brasileños, en lo que respecta a la relación con la democracia venezolana -en nuestra opinión- han sido altamente negativos. La ideologización en materia de política exterior se ha traducido en que Lula – y Rouseff un poco menos- se convirtieran en  activos agentes de la propaganda chavista pese a que el Gigante los dejó con los crespos hechos con la refinería de Pernambuco y el gasoducto transamazónico.

Paralelamente a la visión ideológica antes señalada los gobiernos brasileños –con todo el derecho y casi la obligación de hacerlo- han abrazado el más crudo pragmatismo en materia de negocios habiendo conseguido para empresas de su país el cuasi-monopolio en la adjudicación de las obras públicas contratadas por Venezuela. No objetamos en general la capacidad técnica de esas empresas pero sí criticamos la forma de adjudicación, los precios y la nula transparencia de las negociaciones.

En materia de integración Brasil fue cómplice –junto con Uruguay y Argentina- de la exclusión temporal de Paraguay del Mercosur y de la admisión plena de Venezuela en dicho esquema en forma decididamente irregular. Venezuela en Mercosur es tan solo un mercando comprador –ahora mejorado para Brasil con la baja de aranceles- que nada tiene para ofrecer en venta a sus socios a excepción de productos petroleros que ya igual se vendían antes.

En materia de apoyo y fomento a los principios democráticos continentales que Brasil tradicionalmente ha favorecido desde su propio regreso a la democracia, observamos que tal compromiso –firmemente apoyado por Itamaraty (cancillería) durante décadas, fue abandonado en el caso venezolano. En efecto, la representación diplomática brasileña desde hace años está cerrada a cualquier contacto o invitación a o de los actores de la alternativa democrática venezolana. Lo mismo hizo Brasil en el caso de Honduras dando apoyo y recibiendo como “huésped” a Zelaya en clara muestra de favoritismo a una opción política que ya lleva dos elecciones vencida en las urnas de aquel país centroamericano.

Esperamos que de triunfar Aecio Neves retome la senda tradicional -persistente pero moderada- que tanto éxito le dio a su co-partidario Fernando Henrique Cardoso quien entre 1995 y 2002 consolidó los cimientos en los que se funda el Brasil de hoy y en lo internacional se decante por el apoyo activo al compromiso democrático continental. Si –por el contrario triunfa Dilma- el margen de su victoria seguramente será reducido lo cual implicaría para ella la necesidad de abordar algunas rectificaciones.

En cuanto a Uruguay, la pintoresca y austera figura de don Pepe Mujica promueve una evaluación positiva de su gestión que de paso se vio favorecida por circunstancias internacionales en los mercados internacionales de “commodities” que fueron bien aprovechadas aun cuando hoy comienzan a declinar. Por tales razones la candidatura de Tabaré Vázquez, quien ya fue presidente entre 2005 y 2010, se presenta con grandes posibilidades. Tampoco hay que olvidar –no como crítica a ellos sino como reclamo al régimen de Venezuela- que ambos presidentes buscaron y consiguieron la generosidad gubernamental de Chávez para apuntalar algunos de sus proyectos menos atractivos desde el punto de vista económico (ANCAP, Cooperativa Hipotecaria, etc).

En resumen: para Venezuela hace diferencia quien triunfe mañana en Brasil. El resultado uruguayo -aunque grato y solidario- será apenas una noticia secundaria o anecdótica.