• Caracas (Venezuela)

A tres manos por Alex Fergusson

Al instante

El sujeto “latinoamericano” o la imposibilidad de definirnos

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Visualizar un sujeto que de origen se corresponde a una particular forma del estar, y definirlo desde lo que es y no desde lo que se le impone, es romper lo paradigmático. Quizás sea atrevido para algunos el atrevernos a tratar de desentrañarnos, es decir, sacar desde nosotros mismos lo que somos, en cierta manera reinterpretarnos como sujetos arrojados a  una negación del sujeto desde su realidad. Para Occidente los límites de este sujeto se fijan desde una racionalidad y no existe algo distinto. La pretensión de este comentario es recrear un poco un esbozo de como se ha negado el sujeto “latinoamericano” y una aproximación posible a nuestra incapacidad de ver el asunto.

El sujeto negado desde el otro.

“Recuperar hoy el sujeto negado no es un juicio de valor, es la exigencia de recuperar un realismo perdido. Por tanto, pretendo resumir las perspectivas de la recuperación del sujeto tal como se nos presentan hoy” (Franz Hinkerlammer).

No hemos sido capaces como “latinoamericanos” de lo más simple que es empezar por la pregunta sobre nosotros mismos, sobre ese Sujeto habitante de un estar desde siempre en un espacio tiempo específico. ¿Qué clase de sujeto somos? Tratar de mostrarnos como producto de una originalidad que parta de una filosofía propia sin percatarnos de lo que somos es impensable, ¿este Sujeto está en “Latinoamérica” o cohabita en ella o desde ella?, ¿qué y quien es este sujeto mal nombrado como latinoamericano? Porque el vocablo en sí mismo es problemático. Esto es así por la impronta occidental de la que somos fruto, incluso “Latinoamérica” tiene como origen este apellido que cargamos.

Objetan los eruditos: ¿Entonces desconocer la tradición de Occidente y lo que ella representa? No es este mi asunto. Pero tratar de  indagarnos y mostrarnos como somos es algo que vale la pena estudiar, para algunos ello es irrelevante, ilógico, casi que un camino intransitable, somos “realismo mágico” como dirían del novelista García Márquez, ¿cómo pensarnos desde lo que somos en este estar aquí y ahora?, ¿cómo construir un modelo distinto a lo que Occidente ha ofrecido con las consecuencias de su decadencia? 

Somos herederos de modelos que no funcionan en lo político en lo social en lo económico. De un mundo destruido en su hábitat, destrozado en lo moral. Acabado, casi que aniquilado por los impulsos de una deshumanización galopante que no cesa en el empeño de su autodestrucción.

Obviamente este sujeto negado por el otro, es desaparecido, desposeído, subyugado, Occidente  lo de-construye  de lo que es en sí mismo y lo aliena en una espiral que no para. Esta negación fagocitaria, como lo plantea Kusch[1], hace que este ser aquí no se reconozca, sino que trate de imitar a ese otro que claramente no es el ni lo representa. Hinkerlammer[2] diría de esto que es un sujeto que es producto de un fundamentalismo y quizás este sujeto da origen al sujeto-rebelado que se piensa desde otra manera del pensar, ese que se niega desde el otro y que se mueve en una posibilidad de ser desde el otro que no es el en sí mismo sino una mala imagen impuesta.


La incapacidad de definición del sujeto en nuestro contexto.

Nos movemos entre una utopía posible y una praxis inexistente. ¿Sería atrevido de nuestra parte tomar un giro distinto a lo que se forjó para nosotros desde otros? Tremenda osadía, impensable ello. La cuna del filosofar es Occidente lo demás no existe. Estas premisas iniciales nos llevan a algunas preocupaciones que no resaltaremos en los “filósofos latinoamericanos” pero que se resumen en una palabra LIBERACIÓN.

En filosofía estamos lejos de eso, por ello fue tan difícil y aun lo sigue siendo hablar de una filosofía latinoamericana, de un pensamiento que parta de nosotros mismos.

El purismo filosófico nos conduce a disyuntivas concretas idealismo platónico o materialismo aristotélico ¿quién triunfa? Razón crítica, Modernidad cartesiana, positivismo, capitalismo o comunismo, entre otras tendencias filosóficas occidentales que se sembraron en las mentes de “pensadores de estas tierras”, lo demás no es posible. La modernidad nos arropó con su manto y citando al profesor Hinkerlammer[3]:

“El sujeto paradigmático fundante de la modernidad, el ‘ego cógito’ cartesiano, es sustancial en cuanto que existe por sí mismo y su atributo esencial es el del pensar, actividad que por sí sola parece sostener su existencia en su condición sustancial-esencial de sujeto pensante”.

Producto de todo ello fue el aprendernos la lección occidental, repetimos, revisamos, reverenciamos, nos alineamos a un autor u otro del otro lado europeo: Alemania, Francia, Inglaterra. Cualquier otro que no seamos nosotros. Esas verdades que no nos representan son las que deben ser, por tanto conjeturar que podamos ser originales no es posible.

La imposibilidad de definirnos de encontrar respuesta a la acuciante pregunta de un sujeto “latinoaméricano” se encuentra en nuestra propia negación. Dar respuesta como sujeto distinto a lo que Occidente definió para nosotros es una tarea compleja. Sin embargo, existen esbozos y ánimos libertarios de nuestras filosofías de ruptura. Pensar críticamente es un acercamiento inicial es la osadía del salto a confrontarnos o a miradas más realistas de lo que este sujeto representa en este estar.

La innegable impronta griega nos impide una mirada más profunda del sujeto. Entonces nos encontramos en esa movilidad que nos debate entre una utopía y una praxis sin que aún medie la respuesta de esta búsqueda de definirnos.

Es allí en este ejercicio en el que me sobresalto frente a esa utopía del ser en un estar de praxis existente en sí, porque de allí se derivan muchas cosas importantes para poder dar camino a esos ánimos libertarios, a esa capacidad de existir para los otros, para la construcción desde todos los órdenes en una sociedad fundada en un mundo de ideas no  hombre o mejor haga aflorar el verdadero hombre de esta tierra colonizada que por centurias grito aquí estoy y este es el que soy.


*Colombia