• Caracas (Venezuela)

A tres manos por Alex Fergusson

Al instante

Para pensar el asunto: FILU 2015

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En la mayoría de los casos,  la costumbre impide ver la realidad. Los hábitos, las “matrices”, los “lugares comunes” ejecutan la sentencia de la ceguera e imponen la película, el secuestro de la mirada, los relatos del prejuicio. Digo esto en el contexto de la celebración de la FILU (Feria Internacional del Libro Universitario) el pasado mes de junio en la ciudad de Mérida, donde la organización de la Feria, la Fundación para el Desarrollo Cultural del Estado Mérida (Fundecem) y la Dirección de Cultura de la Universidad se pusieron de acuerdo para, desde diferencias importantes sobre lo que acontece en el país, digo, desde posiciones políticas distintas, conformar una programación que diera cuenta, testimonio, evidencia de puntos de vistas heterogéneos. 

Esto se logró, cobró vida en varios momentos, pero se hizo ejemplar en los homenajes al grupo literario Tráfico, a Armando Rojas Guardia (a quien Fundecem le publicó un libro de ensayos sobre él, sobre su obra: Los tejidos de Armando Rojas Guardia, compilado por Joanatan Alzuru Aponte, Álvaro Márquez Fernández y Pausides Reyes, Bid & Co, 2015), y en la presentación del poemario de quien esto escribe: Campana en el fondo del río(presentación realizada por Gonzalo Ramírez). Años tenía yo de no ver ni de participar en unos actos que pasaran por encima de los enfoques particulares de la situación nacional, sin renunciar a ellos, desde ellos, pero ganados por una convocatoria que está más allá de las convicciones y de algo más importante que lo anterior: la admisión de la difícil, compleja, y casi inconcebible convivencia en un medio tan marcado por la reserva,  la desconfianza, el ninguneo, el dogmatismo, la intolerancia, el sectarismo, el fanatismo. Posiciones que han conducido a un imposible diálogo por años entre quienes tenemos opuestas visiones y maneras de sentir y de entenderla vida social en la historia política reciente del país.

Lo que ocurre en Mérida actualmente, a modo de ensayo, de incipiente pero significativo ejercicio de tolerancia, con las dificultades que entraña, es algo más que una idea interesante, pues se trata en realidad de una apuesta clara por ir más allá de la violencia como destino, con la intención de elaborar espacios comunes donde poder ventilar, desde otra inteligencia, más allá de lo complicado y duro que pueda resultar, puntos de vista caracterizados por la diversidad. En este sentido, lo que ocurrió en Mérida, lo que yo vi, a manera de intento, de prueba, de necesario experimento, es el resultado específico de una política conjunta por parte de quienes están en las responsabilidades institucionales que hacen posible esta clase de entendimientos, la de quienes participan como interlocutores en calidad de ponentes y la de quienes asisten a los eventos con conciencia política de lo que acontece.

En este último sentido, fue impresionante ver cómo una presencia muy por encima del promedio colmó los espacios del salón grande de convenciones del Mucumbarila, y en particular la significativa asistencia de gente joven da mucho en qué pensar sobre la importancia de continuar explorando un terreno donde Mérida aparece como el ensayo nacional de unas políticas que están fuera de lo común y por eso son extra-ordinarias.

Tal vez una frase popular venga a cuento: más vale tarde que nunca, sobre todo cuando se quiere ir más allá de las taras del despotismo que impiden cualquier acercamiento para procesar diferencias, y en este país, hace ya mucho, pero mucho tiempo necesitamos de una historia que, a partir del siglo XIX como mínimo, dé cuenta, desde diferentes ámbitos, de los poderes específicos que han hecho de sus cuotas de dominio un ejemplo de la ignorancia y el desprecio superior para lo más importante: la vida digna en común y la aceptación de lo plural.

Bueno, este intento, este ensayo, este mini cuento andino, lo entiendo como simbólico y valioso antídoto contra la violencia bruta. En este sentido luce recomendable seguir fortaleciendo, sin expectativas ilusorias, esta práctica saludable de la inteligencia. Y escribo esto que digo invitado por un gran amigo, un gran interlocutor, con quien sin embargo no comparto muchas cosas en lo político, Jonatan Alzuru,  y en una columna inventada por Rigoberto Lanz, quien fue como sabemos un promotor y un provocador de lo más exigente con tres de sus más queridas lanzas: el pensamiento, el diálogo y la crítica A él debemos volver. Parece conveniente la hora para leerlo o releerlo.

Felicitaciones pues por esta FILU y el recuerdo más entrañable también al día del homenaje al inmenso y querido poeta Ramón Palomares, pues fue una belleza de momento el que vivimos quienes lo acompañamos esa hermosa tarde de junio. Salud y saludos Viejo Lobo.