• Caracas (Venezuela)

GDA

Al instante

¿De dónde viene el agua que tomas?

Es necesario ingerir dos litros de agua | Foto: Archivo

No toda la agua embotella es más saludable que la viene de los filtros | Foto: Archivo

¿Por qué la diferencia de precio? ¿Es más pura el agua envasada? ¿Es más sana? ¿Tiene mejor sabor? Ojo, cada vez son más expertos los que dicen que no

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Un debate que se ha tornado global

Es un dicho natural que la gente "de antes" vivía más y mejor. Eso es una verdad a medias, porque si bien antes los alimentos eran más naturales, los avances de la medicina y la tecnología actuales han alargado la vida de las personas considerablemente. Pero, sin duda, hay lecciones del pasado que tal vez es bueno mantener vigentes.

Estudios realizados en Estados Unidos demostraron que muchas veces el agua embotellada es más una muestra de buen marketing y visión empresarial que una alternativa saludable. El estado de Cleveland realizó un análisis científico que probó que el agua que salía de las tuberías tenía menos impurezas y microorganismos, era más fresca (no estaba guardada por meses y meses en bodegas) y, de acuerdo a 8 de cada 10 personas, tenía mejor sabor que la que vendían en los supermercados.

Eso es una realidad en Estados Unidos, que se suma a las críticas globales contra la industria del plástico, que más allá de contaminar los suelos cuando se convierte en basura, podría traspasar contaminantes a los alimentos alterando sus cualidades.

El proceso

¿Sabías que según las autoridades de EE UU cerca del 25% del agua en botella que compras proviene de la llave? El agua purificada (que es distinta al agua mineral) no está sujeta a tantas regulaciones y, por lo mismo, casi el único procesamiento que recibe el la adición del gas para las burbujas. El gran "pero" es que este producto, muchas veces, se mantiene por meses alejado de la luz del sol en bodegas a la espera de ser comercializado, lo que podría facilitar el afloramiento de bacterias. En tanto, el agua de la llave, que se produce constantemente, en muchos lugares recibe tratamientos mucho más estrictos y está sujeta a revisiones y regulaciones por parte de las autoridades.

El agua potable, más blanda o más dura según su origen, pasa por una gran cantidad de etapas para alcanzar su estado óptimo. Primero, se remueve todas las partículas y el polvo gracias a procesos químicos y físicos. Luego, se pasa por filtros y capas de arena, arcilla y carbón que remueven las impurezas más finas. Se agrega, finalmente, una pequeña cantidad de cloro que elimina las bacterias y microorganismos y se envía a tanques y reservas para luego se bombeada a través de las tuberías.

El impacto ambiental

Cada vez son más los consumidores que se preocupan no sólo por qué contienen los alimentos que consumen, sino también por cómo fueron producidos. En este sentido, las botellas de agua, que son elaboradas a partir de petróleo, se están convirtiendo en un problema serio. Además de la materia prima, se necesita combustible para los miles y miles de camiones y barcos que distribuyen estas botellas en todo el mundo. Cerca de 100 millones de litros de petróleo se destinan para la producción de estos envases. Y, de acuerdo al Instituto de Reciclaje de Envases, menos del 20% de estos materiales son reciclados cada año.

Los costos

Los costos pueden variar en el mundo, lo que se mantiene constante es la desproporción entre el valor de 1 litro de agua de la llave y 1 litro de agua embotellada. En general esa diferencia puede ser entre 1.000 y 3 mil veces.

Salud y seguridad

Al menos en los países desarrollado o envías de desarrollo con altos estándares sanitarios el agua embotellada tiene que cumplir menos estándares de seguridad que el agua de la llave. Esto significa que el agua envasada podría contener una mayor carga bacterial o de contaminantes químicos, incluyendo algunos componentes cancerígenos. Un estudio hecho por el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales de Estados Unidos descubrió que dos de las principales marcas de agua embotellada de EE.UU. contenían ftalatos, que son derivados de la producción de plástico y afectan a los fetos y algunas células reproductivas. Además, los científicos proponen que las propiedades del agua pueden verse afectadas por el plástico cuando se almacenan en climas cálidos.