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"La vergüenza de la grasa", la nueva discriminación 3.0

 "La vergüenza de la grasa", la nueva discriminación 3.0 / El Mercurio/Chile/GDA

"La vergüenza de la grasa", la nueva discriminación 3.0 / El Mercurio/Chile/GDA

Según un estudio, sus consecuencias son más abismantes que el racismo y el sexismo

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El impacto negativo que provoca la discriminación por el aspecto físico en nuestra vida es abismal.

O ¿acaso no has sentido los ojos críticos cuando has estado con unos kilos demás? Ahora, imagínate cómo puede ser la mirada que reciben los que realmente están con sobrepeso o en estado mórbido.

Lo que sucede en esas personas cuando son discriminadas por su apariencia, fue lo que analizaron los investigadores del Colegio del Estado de Medicina de la Universidad de Florida.

El estudio se basó en una investigación estadounidense llamada Health and Retirement Study, que revisó el comportamiento de 6.000 adultos, entre 50 años y mayores y sus cónyuges, durante el 2006 y el 2010 donde contaron sus experiencias percibidas como discriminatorias.

Los resultados demostraron que las consecuencias de esta segregación producen un deterioro en su salud física y emocional más grave que el racismo y el sexismo.

Es que la idolatría actual hacia los cuerpos perfectos y ultra delgados es fuerte y nadie se libra. La discriminación contra las personas con sobrepeso es grande. Al fenómeno lo llaman "la vergüenza de la grasa".

"Es fácil ver cómo el tener una opinión negativa sobre la apariencia física de una persona puede tener efectos inmediatos, pero junto con el daño emocional provoca también una condena al ostracismo", afirmó Angelina Sutin, autora principal del estudio que fue publicado en el "Science Daily".

Más efectos

En un estudio anterior, los investigadores ya habían asociado el riesgo de obesidad con la discriminación basada en el peso corporal.

"Queríamos ver si esta asociación se extendía a otros indicadores de salud y el tipo de discriminación", agregó Sutin, quien es profesora asistente de ciencias del comportamiento y social en la medicina de la Universidad de Florida.

Sobre ese aspecto, concluyeron que las personas son más vulnerables a los efectos negativos de los prejuicios cuando sienten que en algún nivel podrían cambiar o alterar su cuerpo bajando de peso.

Entre los adultos mayores estudiados, encontraron que entre los que perciben la discriminación de peso, pero además sufren de segregación por motivos de edad, discapacidad física o de otro aspecto de la apariencia, tenían significativamente una salud física y emocional menor, en comparación con las personas que informaron no experimentar esas otras exclusiones.

También informaron que la percepción de discriminación basada en características relativamente fijas como raza, sexo, ascendencia y orientación sexual en gran parte no presentan una disminución tan significativa en la salud como los adultos mayores.

"Sabemos cómo el discriminar por el tipo de raza y el sexo puede ser perjudicial, pero nos sorprendió que la discriminación percibida basada en las características más maleables como la edad y el peso tuviera un efecto más generalizado sobre la salud que características fijas de una persona", explicó Sutin.

La única excepción fue la soledad. Es que este es un sentimiento compartido por todos los estudiados que tuvieron experiencias de segregación y según, investigaciones anteriores, sus efectos son graves, aumenta el riesgo de conductas no saludables, tienen mayores riesgos de enfermedades cardiovasculares, trastornos del sueño y hasta algunos llegan al suicidio.

"Los seres humanos tienen una fuerte necesidad de pertenecer, y la gente a menudo se sienten mal cuando no tienen las relaciones sociales que desean", concluyó Angelina Sutin.

Cambios sociales

La investigación llama a poner atención en las hostilidades que como sociedad se están promoviendo, donde sin tapujos se ensalza el prejuicio contra el sobrepeso, o bien, como dice Constanza Zúñiga, psicóloga de Clínica Avansalud, se asocia la felicidad a la idea de mantener una estructura física esbelta.

"A las personas con trastornos de sobrepeso son tratadas de manera despectiva y muchas veces ofendidas gratuitamente. Como si su aspecto físico fuera el puente del permiso del maltrato y no fuera fruto de sus malos hábitos adquiridos desde años, por múltiples razones", opina.

En ese sentido, también llama a mantener una conducta educada, respetuosa y de buen trato, que amplíe las estrategias de ayuda y de toma de conciencia, en la mejora y modificación de hábitos alimenticios desligándolos de personas individuales.

"Solo desde esta forma de funcionar lograremos comprender las molestias y el sufrimiento silencioso e interno que sufren aquellos que por el hecho de ser obesos caminan día a día por la calle", reflexiona la psicóloga.

Es que según el estudio norteamericano, queda claro que quienes sufren de obesidad y la "vergüenza de la grasa", de verdad sienten que no encajan en la sociedad, generando soledad y un deterioro real en su calidad de vida.