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El verdadero Big Ben

En realidad son cuatro relojes sincronizados / Foto Pixabay

En realidad son cuatro relojes sincronizados / Foto Pixabay

El majestuoso reloj londinense tiene una historia sorprendente como superviviente de la Segunda Guerra Mundial. Ahora su torre se inclina por los trabajos del tren subterráneo

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El reloj Big Ben no es realmente Big Ben, puesto que ese es el nombre de la campana. Tampoco la torre se denomina así: su nombre oficial es Elizabeth Tower, antes conocida como The Clock Tower, aunque en 1856 la inauguraron como St. Stephen Tower. La torre está ubicada en uno de los extremos del Palacio de Westminster, la sede del parlamento del Reino Unido.

El edificio es la tercera torre de reloj más alta del mundo. Sin embargo, lo que resalta, lo que se convirtió en un símbolo de la ciudad y hasta del temperamento británico, es ese reloj de cuatro caras, indiscutidamente el más grande de todos los relojes. El péndulo tiene 13 metros de largo y 300 kilos de peso que es el corazón del mecanismo.

Curiosamente fue inventado por un abogado… que también llevaba el presuntuoso título de “horólogo”. El péndulo está resguardado de las circunstancias climáticas en un recinto cerrado, encima de él está el imponente mecanismo de 5 toneladas de peso. En ese recinto se atesoran los peniques, cuyo peso y circunferencia están calculados para que, quitando o agregando uno, la velocidad del reloj varíe 0,4 segundos al día.

La verdadera “Big Ben” es entonces la campana principal dentro de la torre, la más destacada del carrillón. Y si quieren la verdad verdadera, tampoco es esa campana, sino la malograda original una magnífica pieza de 16 toneladas que era orgullosamente exhibida y bautizada en el New Palace Yard, a la espera de que terminaran la torre. Se discute si el nombre se lo debió al primer encargado de la construcción del edificio Benjamin Hall o si fue un reconocimiento al boxeador Ben Caunt, que era big, era ben y hacía sonar a todos los que subían al ring.

Esa campana primigenia no tuvo buen futuro. Aunque discretamente hay poca información sobre si se cayó desde todo lo alto o se quebró por una mala maniobra menos espectacular, la cuestión es que la verdadera “Big Ben” quedó inservible. La sustituyeron por otra que heredó su nombre y que solo pesa prudentes 13,8 toneladas. La escoltan otras cuatro campanas que dan los cuartos.

El alto total de la torre es de 96,3 metros. Los primeros 61 metros están construidos en ese inimitable ladrillo rojísimo, revestido de piedra caliza de sobrio color arena. Los 35 metros restantes, explica la Wikipedia, corresponden al remate y a la aguja, todo en hierro fundido. El reloj (en realidad son cuatro relojes sincronizados) están ubicados a 55 metros de altura.

Ni el mecanismo ni las campanas están abiertos al público… aunque los residentes del Reino Unido tienen el privilegio de solicitar una visita con antelación.
Las cuatro esferas las diseñó Augustus Pugin y constan de 312 piezas de cristal opaco que pueden retirarse para ajustar las manecillas, los marcos son dorados y en la base de cada cara hay un único mensaje en latín que se repite: domine salvam fac reginam nostram victoriam primam (Dios guarde a nuestra reinaVictoria I).

El 10 de mayo de 1941 una bomba destruyó buena parte de la Cámara de los Comunes y dañó el tejado de la torre del reloj… pero el Big Ben no se detuvo, ni atrasó, ni arrugó. Son los propios londinenses los que están haciendo tambalear a su símbolo al excavar nuevos túneles para el subterráneo cerca de Westminster. La torre tiende a inclinarse desde el 2003 y la desviación ya es apreciable a simple vista. Todavía no hay riesgo, pero lo último que querría la ciudad, sería una torre inclinada como la de Pisa.