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La verdad tras la escena más conmovedora de El príncipe del rap

Escena del Príncipe del Rap / Captura Youtube

Escena del Príncipe del Rap / Captura Youtube

Will, personaje a cargo de Will Smith, se reencuentra con su padre para sufrir luego la más grande de las decepciones 

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Un 10 de diciembre de 1990, la cadena NBC estrenaba El príncipe del rap, una producción que se convertiría en una de las más representativas de aquella década. A propósito de la cercanía del aniversario, decidimos recordar en esta nota una de las escenas que más conmovieron a sus seguidores: aquella en la que Will, personaje a cargo de Will Smith, se reencuentra con su padre para sufrir luego la más grande de las decepciones.

Para refrescar la memoria: en aquel episodio, titulado "Papa's Got A Brand New Excuse" ("Papá tiene una excusa nueva"), Lou, el padre de Will, regresa tras catorce años para, recuperar el tiempo perdido con su hijo y disculparse con él; sin embargo, tras verse descubierto por el tío Phil en sus verdaderas intenciones (sacar provecho de la nueva situación de su hijo), desaparece, hiriendo profundamente al joven, quien da un conmovedor discurso antes de echarse a llorar en los brazos de su tío.

Según relata The Huffington Post, dicha escena no estaba en el libreto y fue improvisada por Will Smith y James Avery, actor que en vida interpretó al tío Phil en El príncipe del rap. Este dato fue tomado por algunos internautas para crear una historia falsa en torno a la relación que tenía Smith con su padre en la vida real. Se decía que el actor, así como el personaje, había sido abandonado por su padre de muy joven y que por ello las palabras le nacieron con fluidez en el momento de la filmación.

Sin embargo, la verdad fue relatada por el propio Smith en una entrevista con la revista Essence: "Papá fue duro, pero no un tirano. Él me mantuvo en línea. Me daba unas miradas que parecían decir: 'Un paso más, Will, y las cosas se pondrán feas'. Era un negociante independiente, se encargaba de la refrigeración en supermercados. Siempre se encargó de que no nos falte nada y es una figura positiva en mi vida".

Esta escena es, hasta la fecha, una de las más recordadas de El príncipe del rap. Según contó una de las personas que asistieron a la filmación en la década del noventa, el público no pudo contener el llanto durante el rodaje.