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Un vehículo para prevenir la delincuencia

Conoce qué son los puntos de cultura y por qué es importante que el Congreso haya aprobado un proyecto de ley al respecto

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Luis aún recuerda el convulsionado entorno en el que creció. Cuando era un adolescente y parte de una pandilla, vio cómo sus amigos caían presos, eran asesinados o consumidos por las drogas. Hoy con 32 años, por estos días ya no despierta en su querida Pachacútec, en Ventanilla, sino en Trujillo. Y por la tarde también estará en un agitado barrio de esa ciudad, en donde será uno más, pero buscará ya no ver a más jóvenes echando a perder sus vidas, sino que los ayudará a encontrar un mejor camino. Les dará herramientas que él aprovechó y que lo llevaron a distintas ciudades del Perú, Estados Unidos y Europa. 

A los 16 años, Luis Soto ya era uno de los Ángeles de Arena, un grupo de habilidosos jóvenes de Ventanilla que deslumbraron con sus acrobacias, el ‘brake dance’ y el hip hop. Actualmente es gestor y líder de una intervención de la asociación cultural D1, encabezada por la reconocida bailarina y coreógrafa Vania Masías, en tres de las zonas más deprimidas y peligrosas de Trujillo: La Esperanza, Florencia de Mora y El Porvenir, donde fue criado el sicario juvenil ‘Gringasho’.

Pero el trabajo de D1 y de Luis tiene ahora mayores posibilidades de ser reconocido, promovido, fortalecido y de -por fin- recibir financiamiento del Estado luego de que pleno del Congreso aprobara el pasado jueves el proyecto de ley de puntos de cultura. D1 es solo una de las 255 organizaciones de la sociedad civil denominadas así y reconocidas por el Ministerio de Cultura como agentes de cambio en temas centrales y urgentes de atender, como educación, salud y seguridad. 

Por las vías del hip hop
Justamente el caso de Luis y D1 tiene que ver con el arte y la cultura como un vehículo para prevenir la delincuencia. El joven gestor empezó un auspicioso taller la semana pasada en Alto Trujillo (El Porvenir) con 32 varones y mujeres de entre 14 y 22 años con el apoyo de la municipalidad local. Cuenta que su metodología combina el desarrollo humano a través de las artes, en este caso la danza urbana. 

“El hip hop es nuestra herramienta, es muy atractivo para los jóvenes. Una vez que los chicos tienen más confianza, empezamos a hablar de valores, a trabajar su autoconocimiento y autovaloración, empiecen a ver sus capacidades y desarrollar nuevas. Luego, buscamos que miren a sus pares de otra manera”, indica el líder juvenil. 

Soto explica además que los talleres consisten en incentivar en los adolescentes la toma de decisiones positivas para cambiar sus realidades. “Lo que los chicos ven a su alrededor es drogas, pandillas, violencia, sicariato. Nosotros queremos ponerles referentes positivos. Al momento que empiezan a ver a chicos de su comunidad salir adelante haciendo cosas positivas, todo empiezan a cambiar en su casa, familia y comunidad”, refiere el también profesor de danza.

Él está identificado con lugares como El Porvenir y su participación en intervenciones en distintas zonas similares en Lima hacen que vea el entorno no necesariamente como un problema, sino como una oportunidad.

Prevención
Daniel Alfaro Paredes, Director General de Industrias Culturales y Artes del Ministerio de Cultura, señala que la iniciativa de los puntos de cultura en la región es originaria de Brasil, y ha tenido presencia con buenos resultados en Colombia, Costa Rica y Argentina, no solo a nivel país, sino con el trabajo municipal en distintas ciudades, como Bogotá. En el Perú, un caso ejemplar es la Fiesta Internacional de Teatro en Calles Abiertas (Fiteca), que le ha cambiado la cara a las zonas de La Balanza y El Carmen, en Comas.

Así, la cultura y el arte unen a los vecinos y pueden ser una herramienta para prevenir la delincuencia. “La política de seguridad tiene que estar implementada por acciones de prevención. Si castigamos el delito en sí con más penas, más policías, más cárceles, estaríamos atacando parte del problema. Pero este viene de raíz, desde la construcción de la identidad de las personas. Es ahí donde se puede cambiar su vida con oportunidades para que niños y jóvenes puedan visualizar otras formas de desarrollo con convivencia pacífica”, afirma Alfaro, quien agrega que la inversión que en adelante haga el Estado podrá ser estudiada para entender el impacto de los resultados.

De acuerdo con esta apreciación está Vania Masías, directora de D1. “Ya está comprobado que el arte y la cultura son herramientas poderosísimas de reducción de delincuencia. Yo tengo evidencia de eso”, asevera. Sin embargo, considera que el Perú aún está “en pañales” en este tipo de políticas públicas.

“Estamos a años luz de políticas públicas, como las ha implementado Colombia. El hecho de que se hayan demorado tanto en aprobar el primer pasito es surreal. La política contra la delincuencia en Colombia no solo fue una reforma policial, sino que vino de la mano con una reforma cultural, donde hacen una asignación de recursos”, sostiene. Lo que se espera ahora es una alianza estratégica entre el aparato estatal y los puntos de cultura como entidades de la sociedad civil para lograr una mayor efectividad. 

DATOS
- Según el Ministerio de Cultura, un punto de cultura puede llegar a beneficiar de 500 a 3.000 personas en una comunidad al año. Cada punto puede emplear hasta 20 personas en la ejecución de sus actividades. Los 255 puntos de cultura están en 22 regiones del Perú.

- Los puntos de cultura ya han existido al margen del ministerio. La ley, que deberá ser reglamentada, implica un marco legal para reconocerlos, promoverlos, fortalecerlos y lanzar convocatorias de financiamiento. Este aún no tiene una cifra estimada.

- La intervención de D1 en Trujillo es financiada por el Programa Conjunto por la Seguridad Humana de la ONU.

- Al cierre del 2015, según el INEI, Trujillo se ubicó entre las ciudades con mayor percepción de inseguridad: 93,6%. El 2014, la ciudad fue la quinta con la mayor tasa de homicidios en el país.