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El triste final de una utopía

Dilma Rousseff: la presidenta brasileña fue suspendida de su cargo por 180 días mientras se adelanta el proceso de juicio político en el Congreso de su país

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En 1989, 1994 y 1998 fue derrotado en las elecciones presidenciales. En el cuarto intento, 2002, ganó la Presidencia con más de 50 millones de votos

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Sin duda, este no era el resultado esperado por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva cuando dijo a la entonces candidata: "Dilma, su elección será la realización final de mi gobierno". De hecho, es el final desafortunado de una historia que comenzó tan bien, cuando, el Partido de los Trabajadores, fundado en febrero de 1980, fue la luz al final del túnel en el momento en  que Brasil estaba experimentando la agonía de la dictadura militar. 

Toda la energía social acumulada durante más de una década se manifestó en los movimientos de afirmación populares en los años 1978 y 1979. Fue cuando históricas huelgas, con más de 100.000 trabajadores, revelaron un nuevo sindicalismo conducido por un fenómeno que emergía. Sin embargo, los resultados del primer experimento electoral de Lula en 1982 no corresponden al prestigio que adquirió como líder sindical. Solo en 1986 se recuperó y fue elegido como el diputado más votado del país. 

En 1989, 1994 y 1998 fue derrotado en las elecciones presidenciales. En el cuarto intento, 2002, ganó la Presidencia con más de 50 millones de votos. 

Lula fue admirado porque la ética del PT prometió no robar o salir a robar. Y por un tiempo eso fue todo, pues representó un desafío encontrarle un escándalo a un miembro del PT. Hoy, no se trata de encontrar. 

La pérdida de la inocencia se produjo en 2005, pero en 2010, cuando se evalúan 30 años de historia del partido, el entonces jefe de la oficina del presidente Lula da Silva, Gilberto Carvalho, lamentó que "hasta el vicio de la corrupción entró en nuestro partido". 

En 2014 estalló el escándalo petrolero cuya magnitud amenaza con enviar a prisión a Lula. Se siente la tristeza de aquellos que recuerdan el momento en que el único cargo contra él era de ataque a la gramática. El PT y Lula no pueden terminar, pero la utopía que encarnaron terminó con tristeza.