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El superhéroe más sensible de la pantalla

Andrew Garfield es un actor británico-estadounidense de 30 años, conocido por su papel como Peter Parker en la nueva franquicia del superhéroe arácnido, “The Amazing Spider Man”. Previamente había actuado en cintas como “La Red Social” y “Leones por corderos” | Reuters

Andrew Garfield es un actor británico-estadounidense de 30 años, conocido por su papel como Peter Parker en la nueva franquicia del superhéroe arácnido, “The Amazing Spider Man”. Previamente había actuado en cintas como “La Red Social” y “Leones por corderos” | Reuters

Mientras gana fama internacional como el nuevo Hombre Araña, el actor Andrew Garfield amplía su carrera: este año debutará como productor y actuará en el nuevo film de Martin Scorsese

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Durante su niñez, varias veces Andrew Garfield vistió el traje del Hombre Araña. Lo usaba para jugar con su hermano y para protagonizar los videos caseros que grababa en VHS su padre, un aficionado al mundo del cine, del boxeo y, por qué no, de los superhéroes. "Mi padre era un buen director, muy constructivo y bueno con sus actores. Las películas casi siempre terminaban conmigo llorando, porque mi hermano sin querer queriendo me pegaba demasiado fuerte", recuerda el actor. Golpes de acción y facilidad para las lágrimas, dos cualidades que con el estreno de El sorprendente Hombre Araña 2 todavía fresco, la crítica no se cansa de repetir al describir a su protagonista.

"Es interesante como lo que en un momento son tus mayores debilidades luego se convierten en tus grandes fortalezas", dijo sobre su infancia, cuando el hecho de ser el-chico-sensible-de-la-clase le valió más de una burla y lo llevó a refugiarse en los cómics y las series animadas. No es casualidad que el más atormentado habitante del universo de los superhéroes haya sido su preferido. "No me veo como actor, sino como un niño vestido de Hombre Araña pretendiendo ser él", explicó hace unas semanas a EFE a propósito de la presentación del film y aseguró: "Lo mío va más allá de ser un actor, solo finjo ser mi héroe".

Sin embargo, vestir públicamente el ajustado traje azul y rojo no siempre le resultó cómodo. Para empezar, su elección para reiniciar la saga de Peter Parker -tras la exitosa trilogía dirigida por Sam Raimi con Tobey Maguire como protagonista- tomó a la industria y a los fans por sorpresa. Hasta ese entonces Garfield había interpretado seres conflictuados o sensibles en películas como en Leones por corderos (2007) de Robert Redford, Never Let Me Go (2010), dirigida por Mark Romanek, y Red social (2010), donde interpretó a Eduardo Saverin, el amigo traicionado por Mark Zuckerberg. Y, para seguir, a Garfield le costó meterse en la piel del superhéroe. Metáfora y realidad. En 2012 un periodista del diario argentino La Nación le preguntó cuál fue el momento "más incómodo" de la producción, a lo que el actor respondió: "El disfraz. Visto desde afuera parece muy atractivo, pero desde adentro no es nada confortable. Como tiene una sola costura, ponerlo o sacarlo me llevaba unos diez minutos. En una escena de acción, mi personaje termina yaciendo en el piso, y en ese momento tuve algo así como un ataque de pánico. No podía respirar bien hasta que me pudieron sacar el traje. Igual, no me puedo quejar demasiado. Todos los superhéroes tienen sus complicaciones para vestirse. Fíjense en Batman. ¡Ese disfraz pesa una tonelada!".

Garfield nunca ocultó que no quedó satisfecho con la primera entrega de esta nueva era del Hombre Araña. Durante la campaña de promoción del film tartamudeó en cada una de las entrevistas y solía evitar todo contacto visual con sus interlocutores. "Creo que en la nueva película logramos un nivel de cohesión que faltó la primera vez". Sin embargo, en cifras, a El sorprendente Hombre Araña no le fue nada mal: recaudó más de 750 millones de dólares solo con la venta de entradas. "Creo que cambié un montón desde la primera película", dice un Garfield mucho más distendido, sonriente y firme en sus sucesivas conferencias de prensa.

En esta secuela, un Peter Parker joven pero más maduro se enfrenta a una pandilla de malvados interpretados por Paul Giamatti, Dane DeHaan y Jamie Foxx; este último da vida al villano de la película, Electro. Pero además, el gran reto para el protagonista pasa por lo personal. Es que el romance con entre Peter y Gwen Stacy (interpretada una vez más por bellísima Emma Stone, su pareja en la vida real) crece al punto de volverse "monumental", como lo definió el director Marc Webb, quien también estuvo a cargo de la primera entrega de la nueva -y taquillera- saga.

Pasión en escena.

Andrew nació en Los Angeles en 1983, pero creció en Inglaterra. Se mudó a Surrey junto a sus padres -mamá Lynn Hillman, de Essex, y papá Richard, de California- y su hermano mayor cuando tenía tres años. Allí se crió con una educación judía (la familia de su padre, originalmente apellidada Garfinkel, provenía de Polonia) y fue a un colegio privado, el City of London Freemen`s School. Actuó en cuanta producción escolar pudo (y también se destacó como gimnasta y nadador) hasta que, a los 19 años, se anotó en la Central School of Speech and Drama, de la que se graduó en 2004.

Su carrera profesional comenzó sobre el escenario, haciendo teatro, donde además de hacer sus primeras armas frente al público también ganó sus primeros premios. Rápidamente pasó a la televisión, sumándose al elenco de varias series adolescentes, como Sugar Rush, que por 2005 emitía Channel 4. Cuando su rostro empezaba a a ser conocido para los británicos, actuó en la película para TV Boy A, por la cual ganó el premio BAFTA al mejor actor de televisión.

La atención de la crítica internacional llegó con los papales de Tommy en Never Let Me Go y de Eduardo en Red social, por el que recibió una nominación al Globo de Oro como mejor actor de reparto. Fue su gran despliegue emocional lo que llamó la atención de los productores del Hombre Araña y, al mismo tiempo, del director teatral Mike Nichols, que estaba buscando el protagónico para su obra de Broadway Death of a Salesman. Garfield calzó perfecto en los dos papeles. Y si su desempeño en la pantalla grande lo consagró como una estrella de Hollywood, su trabajo sobre las tablas le valió una nominación a los premios Tony, recordándole que es más que una movie star. "Muchas veces pienso que si toda esta movida del cine fracasa y nunca más logro hacer una película, siempre puedo hacer teatro", reflexiona. "Podría alquilar un monoambiente en Londres y sé que sería feliz. Hacer plata nunca fue mi meta principal. Como mi padre era comerciante, me volví alérgico a eso".

De hecho, el joven de 30 años todavía no compró casa. Lleva un estilo de vida itinerante, como él mismo dice, con una Vespa y una tabla de surf en Los Ángeles, una unidad de "almacenamiento" en Nueva York y la mayor parte de sus pertenencias en la casa de sus padres, en Surrey. Cuando no está trabajando, la mayor parte del tiempo la pasa con Stone, novia y coprotagonista en las dos entregas del arácnido superhéroe. "Lo que me gusta de Andrew es su pasión", ha dicho ella.

"Es capaz de transformase por completo, pero además tiene en cuenta cada una de las facetas del personaje que le toca interpretar. Puede parecer agotador, pero él lo encara con entusiasmo. Es el actor más preparado con el que he trabajado. No deja piedra sin dar vuelta". Él, en cambio, se muestra mucho más reservado al referirse a la relación que comenzó en el set en 2011. "No siento la necesidad de hablar públicamente de mi vida privada. Y desde el punto de vista profesional, no quiero que la gente que me ve en la pantalla sepa sobre mis trapitos sucios", dijo en una larga entrevista con el británico The Observer.

Garfield tiene sus razones. En los próximos meses interpretará a un cura portugués en Silence, la nueva película dirigida por Martin Scorsese. Además, este año debutará en el rol de productor, como para darle razones a papá Richard para cambiar su vieja filmadora VHS por una cámara digital y registrar, paso a paso, la carrera de su pequeño gran actor.