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¿Por qué se separan las parejas del siglo XXI?

El completo desconocimiento de la pareja provoca, en muchos casos, las separaciones | Foto: El Mercurio

El completo desconocimiento de la pareja provoca, en muchos casos, las separaciones | Foto: El Mercurio

El psiquiatra encargado de salvar los matrimonios de Escuela para Maridos (Fox Life) habló sobre el nulo esfuerzo que prima en las relaciones de hoy en día 

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Si antes, los motivos más esgrimidos por los matrimonios para justificar su separación eran la falta de comunicación (por parte de las mujeres) y el mal pasar sexual (por parte de ellos), hoy en día sobresalen las pocas ganas de ponerle empeño a que la relación funcione y prácticamente, el completo desconocimiento de la persona con la que se comparte un hogar.

Así lo señaló desde Argentina, el psiquiatra, especialista en terapia familiar, Marcelo Cubellun, quien está a cargo de ayudar a salvar sus matrimonios a los ocho hombres que ingresaron a Escuela para Maridos, transmitido todos los jueves a medianoche Fox Life.

La razón de que sean los hombres y no las mujeres las que se someten a este desafío televisado –y conducido por la conocida sexóloga Alessandra Rampolla y el periodista Alejandro Fantino-, es simple. Según Cabellun las mujeres son mucho más flexibles a los cambios, si ven una mejora en el actuar de sus parejas. Es decir, arreglando el conflicto desde el lado masculino, es más probable que el lado femenino se adecue a la nueva y mejor realidad, lo que podría salvar la relación.

"En este momento podríamos decir que lo que más separa a las parejas es la imposibilidad de establecer caminos conjuntos", comentó el psiquiatra. "Cada vez somos más desconocidos con el otro. Estamos en pareja con extraños. Y muchas veces tenemos más amigos virtuales que gente real a quien tocar y amar. Tal vez, lo que más tengamos que hacer es plantearnos –tal como lo hacemos en el programa- primero, la comunicación, luego el sexo y después la confianza, como las bases de la pareja".

-Dices que nos emparejamos con completos extraños, ¿cómo solucionar eso?

"Lo que planteo cada vez que viene una pareja, es hacer un diccionario en común. Muchas veces, alguien habla con la pareja de cosas, creyendo que el otro entenderá en el mismo idioma, pero en realidad, cada uno entiende cosas diferentes. Hay que entender que trabajar la comunicación es un trabajo. Claro, es mucho más sencillo separarse, tener amigos virtuales que reales, porque la comunicación exige un esfuerzo".

-Pero, ¿las parejas no ponen de su parte?

"En general sienten que si no es fluida, la relación no sirve; que si hay que poner energía, no funciona. Pero todo encuentro humano requiere de energía. No sirve ese tiempo migaja que se suele dar al otro cuando terminas de hacer tus obligaciones. Tiempo, esfuerzo y energía, yo diría que esas son las palabras claves".

-Dados los tiempos actuales, ¿sigues recomendando el matrimonio o mejor convivir y así ahorrarse mayores disgustos?

"Yo sigo apostando por el matrimonio. Sigo día a día poniendo energía en el mío, y ya llevo 25 años de casado. Creo que las relaciones líquidas terminan mojándonos, pero no nutriéndonos, algo que se obtiene solamente en relaciones profundas y serias, que obviamente, son mucho más trabajosas. La verdad es que no importa el papel, sino que la relación en sí".

-Sueles ayudar a las parejas a salvar sus relaciones. ¿Cómo saber cuando ya no queda nada más por hacer?

"El matrimonio es una suma algebraica, donde la suma de los positivos y los negativos dan un resultado. Cuando uno realmente y seriamente ha trabajado en la relación, y se ha dado cuenta que la suma de los negativos es mayor que la de los positivos, se entiende que viene la separación, al menos de la pareja conyugal. Suena muy racional esto, pero la verdad es que muchas veces sucede que las mismas parejas dicen 'hasta aquí seguimos'. En algún momento hay que decidir y el momento siempre llega".