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Ocho señales de que tu pareja no ha madurado

Madurar implica reconocerse a uno mismo, lo que le molesta y decírselo a la otra persona de forma tal que no la ofenda ni hiera / Getty Image

Madurar implica reconocerse a uno mismo, lo que le molesta y decírselo a la otra persona de forma tal que no la ofenda ni hiera / Getty Image

No es lo mismo estar en una relación con un chico con espíritu de niño que con un niño que aparenta ser adulto

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Es conocido que los hombres se demoran en madurar un poco más que las mujeres y también se dice que los hombres “son niños por dentro”. Pero por más divertido que parezca ese lado infantil masculino, en algunas ocasiones nos puede llegar a sacar de quicio.

Cuando tenemos una relación, solemos notar detalles de él que nos demuestran que aún está “verde” y en camino hacia la madurez. Estos son algunos de ellos.

1. Su mamá está en todo

Tu hombre podrá hablar mucho de independencia pero si almuerza en casa de su mamá, le lava la ropa, lo llama todo el tiempo y no los deja tranquilos en ningún momento significa que aún no ha dejado de ser su bebé. Nosotras lo que necesitamos es un hombre maduro que ama a su mamá y la respeta sin dejar de ser consiente que debe darle su lugar en su vida de adulto.

2. No tiene control sobre sus finanzas

Un hombre maduro reconoce la importancia del dinero y sabe que debe tener un presupuesto para vivir tranquilo, ahorrar una parte y guardar otra en caso de emergencia. Si a fin de mes eres tú la que paga las cuentas, le presta dinero o corre con los gastos cada vez que quieres salir porque él no sabe en qué se gastó su plata, debes pensar a dónde va tu relación.

3. Sus prioridades están de cabeza

Cuando los hombres son jóvenes, las ideas que rondan en su cabeza son diversión, mujeres, amigos, fiesta, etc. Conforme pasan los años, sus prioridades van cambiando y empiezan a pensar en su futuro, en la carrera, en establecerse y ser independientes, en tener una relación estable, etc. Será fácil darte cuenta si es que él ya se ha convertido en un hombre hecho y derecho o si es que aún es un adolescente, cosa que no te conviene.

4. Sale como si tuviera 18

Las mujeres disfrutamos salir el fin de semana a divertirnos con nuestras parejas pero siempre guardando la compostura. No nos gusta estar cuidando a personas pasadas de copas, que hacen escándalo en plena reunión o que se creen “los bacanes” cuando están con su grupo de amigos. Si vamos estar de niñeras, mejor nos regresamos a casa.

5. Le teme al compromiso

Un hombre maduro es consciente de todo lo que implica tener una relación seria, especialmente si ya tienen bastante tiempo juntos. Con compromiso no nos referimos únicamente al matrimonio sino al hecho de respetarse, darle a la pareja el lugar que merece en su vida y empezar a pensar en un futuro de a dos. Si el chico se pone pálido al tocar temas más profundos o aún se comporta como si fuera soltero, mejor reconsidéralo.

6. No sabe cómo expresar lo que siente

Todas sabemos que a algunos hombres les cuesta mucho exteriorizar lo que están pensando o sus sentimientos, pero se nota que es un chico maduro porque al menos intenta hacerlo. Madurar implica reconocerse a uno mismo, lo que le molesta y decírselo a la otra persona de forma tal que no la ofenda ni hiera. Estar con un hombre que parece de piedra es frustrante y agotador.

7. Cuida de su imagen

Es horrible cuando tenemos una cita y nos arreglamos lo mejor posible según la ocasión y él se aparece con el jean más viejo del closet y la camisa arrugada. Cada persona tiene un estilo personal pero te das cuenta fácilmente cuando la imagen es algo importante para el hombre con el que sales y eso dice mucho de él. ¿O no te sientes feliz de caminar de la mano con un chico que, además de simpático, se ve muy bien?

8. Acepta sus errores

Decir “lo siento” es una señal de que ese hombre con el que estás saliendo es lo suficientemente maduro para reconocer sus errores y aceptar que puede tener consecuencias serias. Es inevitable que en una relación todo sea color de rosa sin embargo, si él piensa que nunca es culpable y trata de “voltearte la tortilla” para que sea tú la que se siente mal, será mayor el daño que te terminarás haciendo.