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El hijo de Pablo Escobar cuenta los secretos de su padre

Juan Pablo Escobar, hijo de Pablo Escobar Foto: El Tiempo

Juan Pablo Escobar, hijo de Pablo Escobar Foto: El Tiempo

Juan Pablo aseguró que fue Pablo Escobar, luego de recibir dos disparos en el chaleco antibalas que llevaba, quien decidió quitarse la vida con un tiro en el oído

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Juan Pablo Escobar acompañó a su padre, el capo más poderoso de la droga en la historia de Colombia, en su intimidad, en su vida familiar, en sus escapes y guaridas.

Hoy decide publicar su propia versión sobre el hombre que sembró una época de terror y que murió baleado en un tejado de Medellín, el 2 de diciembre de 1993.

El hijo del capo, en entrevista con La W Radio, dio detalles del libro Pablo Escobar, mi padre, en el que relata su versión sobre cómo fue la muerte del narco. Afirma que, supuestamente, el jefe paramilitar Carlos Castaño estaba al frente del operativo. Según él, el propio Castaño se lo habría confesado a la esposa de Pablo Escobar, María Victoria Henao, meses después del hecho.

Escobar, arquitecto de profesión, aseguró que fue Pablo Escobar, luego de recibir dos disparos en el chaleco antibalas que llevaba, quien decidió quitarse la vida con un tiro en el oído, un lugar que fuentes médicas le habían recomendado previamente para garantizar una muerte inmediata.

“Fue un suicidio, una idea que se había conversado en la intimidad y que iba acorde con aquella frase histórica: ´Mejor una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos”, dijo Juan Pablo.

“Tuve la oportunidad de hablar con mi padre sobre la opción del suicidio y la frase era que el último tiro de su pistola sería para él mismo cuando estuviera acorralado”, comentó.

Juan Pablo, sin embargo, indica que el hecho de que su padre se haya suicidado “no es un triunfo para él ni para nadie”.

Una traición y un financiamiento

Otro capítulo que rebela el hijo de Pablo Escobar es la supuesta traición que habría cometido su tío Roberto al colaborar con el Gobierno de los Estados Unidos.

Según relata, se habría sellado un acuerdo entre el hermano del capo y la DEA para permitir la llegada de varios familiares a Norteamérica a cambio de entrega de información.

En ese sentido, Juan Pablo asegura que tuvo una cita con el jefe antinarcóticos para Colombia y Latinoamérica en la embajada de Bogotá, donde le habrían pedido dar archivos de su padre a cambio de protección.

En otra oportunidad, incluso, a través de una tía le ofrecieron visa para Estados Unidos si involucraba a los peruanos Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos con el Cartel de Medellín. Juan Pablo y su madre rechazaron las ofertas, según revela.

En “La W”, el hijo del narcotraficante afirma también que la toma del Palacio de Justicia, que justo este jueves cumple 29 años, fue financiada por su padre con cerca de 1 millón de dólares al M-19, un grupo guerrillero al que, dice, admiraba a pesar de haberlo enfrentado.

No obstante, rechaza que su padre haya sido el autor intelectual del holocausto que dejó 17 magistrados y 46 civiles muertos. “Lo que vio ahí fue una oportunidad para sacar provecho personal y destruir expedientes”, indica.

De aquella colaboración que estableció con el M-19 resultó en manos de Pablo Escobar la espada de Simón Bolívar que el grupo guerrillero había robado años atrás.

Juan Pablo confiesa que su padre le regaló dicha reliquia y que, por no saber apreciarla, terminó extraviándola por un tiempo entre casas, fincas y propiedades.

En otros apartados, Juan Pablo Escobar revela cómo logró sobrevivir al Cartel de Cali gracias a la protección de su madre; la forma como se compraban los animales para el zoológico de la Hacienda Nápoles; los primeros pasos de su padre en la vida criminal y por qué el hoy guerrillero “Pablo Catatumbo” terminó como empleado en una estación de gasolina del Cartel de Medellín en Estados Unidos.

Al cierre de la entrevista, Juan Pablo insistió en que la obra no es una oda a la vida criminal de su padre y que durante su niñez y adolescencia, marcadas por la violencia que generó el narcotráfico, nunca tuvo una actividad ilícita: “Escobar tenía gente de sobra, yo solo era su hijo. Nunca me involucró en sus actividades, siempre me dio la libertad de elegir”.